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Cornejo paga con cargos los votos que le quita Macri

El gobierno nacional es una mochila y lo dice hasta Clarín. Desde Ushuaia hasta la Quiaca, los dirigentes radicales que arreglaron con Macri en el 2015 hoy se escapan cuanto pueden, como jugando a la mancha. Es que las políticas de Cambiemos han arrasado con la vida de los argentinos, a tal punto que el presidente tiene una imagen negativa superior al 60%. En cualquier momento eso, para los radicales cambiemistas es una pesada carga, pero en un año electoral es como si les hubieran enganchado un semirremolque.

En Córdoba, distrito en el que Macri logró buena diferencia para ser presidente, se rompe Cambiemos y la lista de unidad. En La Pampa el PRO quedó relegado, más o menos como le pasó en Neuquén a la fórmula oficialista, donde alcanzó con suerte el tercer lugar. Similares son las internas provinciales en Chubut, Tierra del Fuego, Río Negro, etc. Y mientras Cambiemos se resquebraja por dentro, los sectores ligados al peronismo se reagrupan, lo cual es más que una amenaza para Macri y sus lugartenientes radicales. Son 16 las provincias que le desdoblaron elecciones al presidente, varias de ellas oficialistas.

Mendoza no es ajena a tal escenario, y Cornejo lo sabe. No le gusta nada tener que entregar cargos y ceder en sus posturas, pero es eso o nada. Así las cosas, tuvo el disgusto de tener que negociar con Cobos, otro de los nombres fuertes del radicalismo mendocino que le hace la interna.

El autoritarismo de Cornejo encontró límites en un par de fotos que salieron de Julio Cleto y De Marchi tomando café y charlando desinteresadamente, como sin percatarse de los flashes. El riesgo de una interna, con dos dirigentes que en Mendoza tienen votos no es un lujo que un Cornejo debilitado por Macri pueda darse. Inmediatamente comenzó el rosquerío, y el tan mediatizado tema de las intendencias fue prioridad.

El decreto que el gobernador quiere meter para sacarse de encima a los intendentes peronistas, ya causó efectos sobre otros dos distritos gobernados por el oficialismo: San Carlos y Junín. El primero gobernado por el massista Difonso, y el segundo por el cobista Abed. Los dos pegaron el grito cuando se enteraron del decreto, pero se callaron cuando Alfredo le llamó a Cleto, sobre todo el juninense.

Repentinamente apareció en los diarios mendocinos que ayer en la tarde, el intendente del Este sería presentado como precandidato a vicegobernador de Cambia Mendoza, acompañando al otro candidato no cornejista, Rodolfo Suarez. Macri le está saliendo más que caro a Cornejo. Pocas vueltas y cortas negociaciones, se eliminó la chance de que una mujer se postulara al cargo (lo cual ya generó revuelos); se priorizaron el caudal de votos y la “unidad” radical.

A primera vista, la fórmula tiene obvias intenciones electorales. Suarez mide mejor en el Gran Mendoza que Kerchner, que era el predilecto del gobernador, por unos impostergables 3 o 4 puntos. En el interior provincial no lo conoce nadie, y se le suma que los sectores productivos de los municipios han sido de los más dañados por el modelo rentístico financiero que implementó el macrismo, lo que le saca votos a Cornejo (y por ende a Suarez). Abed, por su parte, viene de esos lugares y es un viejo intendente con buena imagen en sus pagos. El lugar elegido para presentar la fórmula no fue otro que San Martín, bastión del peronismo desde hace largos años, y que el radicalismo no puede ganar.

La sonrisa de Abed, si uno mira las fotos, es destellante. No tanto así la de Cornejo. Más allá de la importancia electoral, el arreglo con el sector cobista es una necesidad que la crisis le impuso a Cornejo. El bozal que el gobernador le tuvo que colocar a su soberbia y orgullo, es la prueba fiel de que el radicalismo no ve un panorama tan claro para las elecciones. El de Junín, que iba a patalear porque perdía la intendencia, antes ya le había rechazado una oferta a Cornejo de postularse para diputado nacional, lo que denota la distancia que había en la relación. Sin embargo, hoy se cansa de hacer chistes y mostrarse simpático en radios y canales provinciales. Macri le dio la precandidatura a la vicegobernación.

 

 

 

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