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¿Cuál es el sentido del Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino que propone Alberto Fernández?

El presidente de la República Argentina, desde que asumió como tal, viene proponiendo la creación de un Consejo Económico y Social (CES) que tenga la tarea de debatir y proponer políticas de distinta índole con el fin de que la Argentina se desarrolle.

El primero de marzo, en el inicio de las sesiones legislativas, anunció que enviaría el proyecto de ley para su creación. En su discurso, Alberto dejó en claro qué pretende con la creación de este organismo. Veamos.

No es el objetivo de esta nota analizar las cuestiones técnicas y prácticas que supondrá la concreción de dicho proyecto de ley. Sino, en lo que nos enfocamos es en el basamento, la idea, el sentido para lo cual es propuesto.

En momentos en que la Argentina sufrió diversas crisis, los acuerdos sociales han sido la base sobre la cual se ha comenzado a resolver la situación. El último antecedente, posterior a la crisis del 2001, es la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner y su armado político conocido como “la concertación” en donde la mayoría de los sectores tiraban para el mismo lado, o eran conducidos con el fin de salir de la crisis.

Cuando Cristina Fernández hablaba en la campaña de que necesitamos un “nuevo pacto social”, haciendo referencia al pacto social de 1973 llevado adelante por Perón, no hacía otra cosa que dilucidar el conflicto del momento. Para salir de la crisis los argentinos no podemos estar divididos. Por eso, la base de la que parte Alberto para “poner a la Argentina de pie” es lograr, como dice la consigna oficial de presidencia, una “Argentina Unida”. Pero no sólo en lo discursivo, sino en acuerdos de políticas concretas.

“Supo decir Raúl Alfonsín que nuestra democracia solo funcionará cuando todos estemos dispuestos a anteponer los intereses de la República a ideas particulares que resultarían estériles si no se compatibilizaran con las del conjunto de la sociedad”, dijo el presidente, siendo categórico en su postura. No se buscan divisiones, se buscan acuerdos. Y es importante para lograrlos estar dispuestos a renunciar algunas cosas. En el caso del presidente, algunas facultades. En el caso de los poderosos, algunos privilegios.

Pero ¡ojo! Esto no significa un rosquerío politiquero para hacer como que las cosas cambian, y que al final no cambie nada. Con este CES se pretende lograr una política económica y un objetivo concreto: “Nuestro apego a la idea de lograr el desarrollo a través de la inversión productiva y la generación del empleo es inquebrantable”.

Queremos alinear los factores productivos para la creación genuina de trabajo, el incremento de la productividad y la inserción internacional. Queremos fomentar la generación de cadenas productivas globales que mejoren nuestros procesos tecnológicos e impulsen el entramado de Pymes. Queremos marcos tarifarios que permitan la inversión y la competitividad de nuestra economía. Queremos reglas claras de inversión que estén alejadas de abusos monopólicos y posiciones dominantes de mercado. Queremos un sistema financiero que ofrezca créditos accesibles para la producción y no fomente la especulación financiera.

Las palabras del presidente son claras y categóricas: es la expresión de un gobierno soberano tomando las riendas de la economía nacional. Con esto nos está diciendo que en la Argentina se tienen que acabar los abusos económicos y las posiciones dominantes en el mercado. Pero para eso, la sociedad se tiene que hacer respetar, tiene que participar, debatir y no dejarse avasallar ante aquellos que buscan exprimirle los pocos pesos que le quedan.

Es en este sentido -y basado en los acuerdos de los distintos sectores de la sociedad, como los son trabajadores, empresarios, movimientos sociales y de la comunidad científica- que la creación de un Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino puede ser el puntapié inicial para sortear los distintos flagelos económicos que no nos permiten vivir dignamente en pleno siglo XXI.

Lo demás está dicho en el discurso, quienes serán convocados, cuales son los principales temas a discutir,  la metodología a seguir para su conformación, etc. Así, la mayoría de los argentinos estaremos dentro de un proyecto de país con un sentido profundamente nacional y democrático.

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