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Derechas “light” y las nuevas formas de “hacer política”

Un nuevo fenómeno global está ocurriendo en el mundo. La aparición de candidatos-productos parece ser la nueva moda que utiliza el sistema financiero internacional para colocar candidatos y políticos que aparecen cargados de valores como la “defensa de las instituciones democráticas”, “la búsqueda de consensos”, “la unidad de todos para salir adelante” y en donde se centra en conformar “equipos de gobierno” para “solucionar los problemas de la gente”.

De esta forma se busca poner en el centro de la escena políticos “moderados” que no recurren al conflicto para solucionar los problemas de distribución del ingreso, la defensa de la soberanía nacional, el Estado como garante de los derechos de los más desposeídos, etc.

El objetivo consiste en desviar el centro de la escena hacia posiciones derivadas del psicologismo y de manuales de autoayuda en una sociedad vapuleada por los efectos devastadores de un individualismo feroz que persigue la necesidad de seguir desarrollando productos para que las personas vivamos en un mundo de permanente “insatisfacción con uno mismo y con nuestra vida material”.

De esta forma van transformando al ser humano en un simple consumidor de un mercado que abarca desde la industria de los psicofármacos, las nuevas innovaciones tecnológicas, hasta llegar a la elección de ciertos candidatos estereotipados por los medios de comunicación y el auge del marketing político.

Un afán de búsqueda incansable de llegar al logro de nuestras metas proponiéndonos como modelo aquel que se desprende de la lógica empresarial del éxito y el mérito. Para ello la adopción de candidatos políticos extraídos de las filas del mundo empresarial y sin ninguna vinculación con los antiguos partidos políticos parece ser la opción más adecuada para captar votos.

En nuestra región dos asesores políticos son los que han logrado con cierta eficacia colocar este modelo de nuevos “líderes políticos de la derecha regional”. Juan José Rendón y Jaime Duran Barba han sido los pioneros en utilizar estas nuevas técnicas de “hacer política” aggiornadas al siglo XXI.

Para ello buscan, frente a una sociedad cada vez mas desideologizada y partiendo de una interpretación del electorado basada en las trasformaciones de la era de la globalización postpolítica (apelación al consenso y al dialogo), características comunes con candidatos que se resalten por su imagen “fresca” de juventud; su estilo festivo, su “buena onda”, con discursos que aparentan ser desideologizados, slogans de transparencia y eficiencia en la “gestión pública” e interpelación al vecino a través del contacto face to face, asimilándose de esta manera con el “común” de la gente.

Otro de los aspectos a señalar es la necesidad de que estos nieguen su condición de representante de la derecha, es decir, de los sectores empresariales, del capital financiero internacional y de los grupos de poder económico concentrado. Para ello requieren de la apoyatura de los medios de comunicación y de una gran campaña publicitaria tanto en las redes sociales como en el espectro televisivo y radial para garantizar que su imagen sortee todo este tipo escollos y construir un candidato lo más “potable” posible.

En otros momentos era una virtud presentarse como un fiel representante de las doctrinas liberales y de expresar los intereses de la sociedad conservadora del momento, ya que se presumía que éstos, venían a poner “orden” en la economía y “autoridad” en una sociedad anarquizada. Si hacemos un repaso de los distintos procesos históricos veríamos como fue perdiendo terreno la presentación de este tipo de candidatos (Ejem. Patrón Costas en el año ’43, quien se mostraba como un claro representante de la oligarquía en nuestro país).

¿Cómo se piensa la “nueva” política?

Si hacemos un repaso de los libros más destacados de Jaime Duran Barba, encontraremos que su análisis parte de que el mundo está dividido en dos: El de las ideas y el de los sentimientos. Al de la ideas le corresponden lideres pragmáticos con un fuerte discurso dirigido a las mayorías. Este es el caso de Juan Domingo Perón, Getulio Vargas y en la actualidad Hugo Chávez, Evo Morales y porqué no Cristina y Néstor Kirchner. Mientras otros, como Mauricio Macri y el ecuatoriano Lazzo, se presentan como candidatos de los sentimientos que necesitan apelar a la imagen como su principal arma de combate. Podemos resumirlo de la siguiente manera: una batalla entre el mundo de las ideologías versus el del reality show.

Para el ecuatoriano Duran Barba el mundo de las ideas ya ha muerto y tiene poco para aportar a la “nueva” política, atravesada ésta, por la imagen televisada. Según éste el “electorado no vota de manera racional sino que está guiado por sus sentimientos”. El candidato entonces debe interpretar cuáles son esos sentimientos. Para ello acuden a las herramientas que proveen las encuestas para comprometerse con los nuevos “deseos” de la sociedad.

Decía anteriormente que esto era un fenómeno mundial ya que se puede verificar el auge en Europa de estos candidatos denominados de “centro” en las elecciones próximas de Francia y Holanda.

Emmanuel Macron es uno de ellos, pues los analistas destacan del mismo que ha logrado posicionarse en las encuestas gracias a su “aire juvenil y moderno, que contrasta con el acartonamiento del político francés habitual y con una imagen fresca y espontánea más próxima a la de un galán de Hollywood”. Sin embargo poco se dice acerca de acerca de cuáles son sus intereses. Fue ex gerente de la Banca Rothschild, del que llegó a ser socio en solo cuatro años. Un fiel representante del sistema financiero internacional.

Otro de similares características se posiciona como primer ministro en Holanda. Este es el caso de Mark Rutt, a quien lo catalogan como una persona humilde, por el hecho de que a pesar de ser un exitoso legislador sigue prestando funciones en la docencia. En este caso también los medios ocultan el hecho de que ejerció la función privada como jefe de personal de la multinacional Unilever y que forjó sus primeros palotes en política por medio de las Juventudes Liberales de derecha.

Los Macri, los Lazzo y toda esta estirpe de “políticos” que nos venden como mercancía de consumo masivo requiere desentrañar el nudo de sus verdaderos intereses, que no son precisamente los de las grandes mayorías postergadas, sino justamente lo contrario. Para ver el bosque es necesario correr el árbol que nos impide ver todo el paisaje. Ocurre exactamente lo mismo en política.

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