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EEUU causa grave sabotaje contra la red eléctrica de ‎Venezuela

Calles de Caracas durante uno de los apagones causados por el sabotaje estadounidense a la red eléctrica venezolana.

La guerra de desgaste que lleva adelante Estados Unidos contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, como lo denunció el mismo mandatario, ha tenido un nuevo episodio. Apagones generalizados en varios estados del país.

Las fotos de las calles oscura de Venezuela recorren las principales tapas y pantallas de los medios internacionales acusando al gobierno de Maduro, sin embargo, estos han demostrado como la “mano negra” ha actuado desde los EE.UU. con la venia de Juan Guaido.

Estos últimos hechos forman parte de los intentos desesperados de EE.UU. por voltear al gobierno legítimo de alguna manera, ya que que el intento de acciones militares en el territorio venezolano fue frustrado el pasado 23 de febrero, y cada vez cuenta con menos apoyo efectivo de los gobiernos regionales (no por falta de acuerdo con el imperialismo, pero si por sus inestables situaciones locales).

RIN

 


Dieciocho de los 23 Estados de la República Bolivariana de Venezuela se vieron privados de ‎electricidad por un “fallo” del sistema eléctrico que parecía haber comenzado en Caracas, ‎la capital, antes de propagarse al resto del país. ‎

El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaido, autoproclamado presidente interino del poder ‎ejecutivo, acusó inmediatamente al gobierno del presidente constitucional, Nicolás Maduro, de ‎haber provocado el problema al robarse los fondos públicos destinados al mantenimiento de la ‎red eléctrica nacional e incluso lo acusó de haber asesinado a los bebés. ‎

Sólo al cabo de largas horas de intenso trabajo, los especialistas y las autoridades venezolanas ‎lograron determinar que el fallo fue causado por un ataque informático contra el sistema eléctrico ‎nacional. ‎

Posteriormente, el ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez acusó públicamente al ‎senador estadounidense Marco Rubio de complicidad en ese sabotaje. Como prueba de la ‎acusación, el ministro señaló que sólo minutos después del inicio del apagón el senador ‎estadounidense había publicado en su cuenta de Twitter un mensaje donde mencionaba el punto ‎exacto de la red eléctrica venezolana donde se produjo el fallo que hizo colapsar toda la red, ‎dato que los especialistas lograron determinar sólo al cabo de muchas horas de trabajo. ‎

El sabotaje es tradicionalmente una de las formas de acción preferidas de la CIA, que ha recurrido ‎constantemente a ese tipo de actividad contra la URSS y, en Latinoamérica, contra Cuba, ‎práctica que ha extendido actualmente a todos los teatros de operaciones –como Libia, Siria, ‎Yemen y ahora Venezuela. El sabotaje o destrucción de las redes eléctricas se considera una ‎forma de acción particularmente efectiva cuando se intenta afectar rápidamente el estado de ‎ánimo de las poblaciones. ‎ (con información de Red Voltaire)

 


La vieja movida de bajarle la palanca al enemigo

Muy a pesar de la fiesta que se están dando en los medios del poder los cipayos del imperialismo por toda América Latina, el suministro de electricidad en Venezuela ya está restablecido en un 70%. Otra vez la maniobra está fallando, aunque deja sin lugar a dudas secuelas y ha logrado el objetivo de debilitar el gobierno de Nicolás Maduro.

Por cuestiones lógicas —aunque, de nuevo, los medios intenten instalar otra cosa—, este apagón solo puede ser resultado de un sabotaje. No existe posibilidad de que todo un país de 32 millones de habitantes y primer productor mundial de petróleo se quede sin energía porque sí. No hay manera, véase bien, de que eso pase sin que medie la acción deliberada de individuos y grupos para que pase.

No sucedió antes y sucede ahora, luego de la fallida invasión disimulada en ayuda humanitaria y luego de que el vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence reprochara a Juan Guaidó por la pérdida del momentum golpista al fallar la invasión del 23 de febrero. La coherencia interna del relato es la mejor evidencia de que aquí hay sabotaje contra el sistema de suministro de electricidad en Venezuela: al fallar todo, deciden finalmente bajar la palanca y dejar sin luz al pueblo venezolano para apretar.

Si Maduro no cae con esto, piensa, ya no va a quedar otra que una intervención militar directa. Y, al parecer, Maduro no cae, lo sigue apoyando el pueblo venezolano en la comprensión de que es víctima de un ataque feroz por parte del enemigo de siempre.

Ahora bien, no deja de haber consecuencias. El atentado contra el sistema eléctrico de un país es un atentado terrorista y puede hacerse fácilmente mediante el soborno. Se hizo antes en otras partes y es un modus operandi clásico del imperialismo, sobre todo en América Latina.

¿Por qué? Porque a partir del siglo XX la electricidad se instaló en la conciencia del hombre moderno como símbolo de progreso y desarrollo. Por lo tanto, allí donde la electricidad falta es porque no hay progreso ni desarrollo. La operación mental es sencilla.

Los apagones son una constante en un país como Cuba, que según la UNESCO, la UNICEF y la FAO es el único país de América Latina y el Caribe que alcanza los estándares de educación y el único libre de desnutrición infantil. El desarrollo humano en Cuba es superlativo y Cuba es, por lo tanto, un país desarrollado. Pero Cuba no tiene electricidad y desde el punto de vista del sentido común en la asociación entre energía eléctrica y desarrolla, Cuba es un país de quinto mundo.

Como el imperialismo no puede evitar que con muy poquito y nada los cubanos logren darse un nivel de vida y de desarrollo humano desconocidos para casi todos los países dichos desarrollados, no permite que los cubanos tengan la infraestructura necesaria para generar y distribuir electricidad. Mediante el embargo, el imperialismo le baja la palanca a Cuba e instala que Cuba es el infierno en la tierra porque, lógicamente, hay una dictadura que oprime al pueblo cubano y lo sume en el atraso.

Es así como nuestro sentido común percibe que Cuba y Haití son lo mismo en términos de pobreza, sin percatarse de que los índices de desarrollo humano en Cuba son muy superiores no a los de Haití, porque allí no hay comparación, sino también a los nuestros, de los demás latinoamericanos que vivimos “en democracia” y tenemos electricidad de sobra (aunque no la podemos pagar, desde luego).

El imperialismo sabe que la producción y distribución de energía eléctrica es la clave para que la población de un país compre el relato. Como prácticamente nada funciona y la vida se torna inviable sin electricidad, para que todo deje de funcionar e inviabilizar la vida en un país, el imperialismo no permite que los países enemigos a su régimen global tengan ese desarrollo. Y si ya lo tienen, le bajan la palanca. Lo hicieron innumerables veces en América Latina y en el mundo.

El objetivo es que el pueblo venezolano diga “bueno, basta” y le retire su apoyo a Nicolás Maduro. Es una forma de ganar por cansancio, por hartazgo: “Está bien, fue sabotaje. Pero ya démosle la presidencia a Guaidó, así volvemos a tener una vida normal”, es el razonamiento que pretenden instalar.

Pero no, no está funcionando. Ahora mismo una masiva marcha en el centro de Caracas pone de manifiesto que el pueblo venezolano está dispuesto a pagar cualquier precio para lograr su liberación y no se va a asustar ni con mil apagones.

El desarrollo de Venezuela no es una cuestión de energía, porque Venezuela tiene energía para exportar y para mantenerse por cientos de años. El desarrollo de Venezuela es cultural, es la cultura de un pueblo que rescató la idea de Bolívar en Chávez y se la delegó a Maduro para ser libre. Contra eso no hay palanca que valga: Venezuela se va a liberar y va a tener los niveles más altos de desarrollo humano, que es lo que les corresponde a los ricos del mundo. Ningún sabotaje podrá evitar lo inevitable, la segunda y definitiva independencia de América Latina que está naciendo en Caracas, hoy a oscuras, pero naciendo al fin.

 

(La Batalla Cultural)

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