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El efecto Gil Pereg en Argentina y en los medios

Reproducimos artículo de un lector sobre el caso Gil Pereg para contribuir al debate sobre temas de interés público. Las opiniones de su autor no necesariamente coinciden con las de Revista Integración Nacional.


Muchos se asombran del perfil perverso de Gil Pereg, quién asesinó a su madre y su tía con premeditación y alevosía en Mendoza. Además no entienden como una persona relativamente joven de 36 años, quien actualmente no está adscripto a ningún ejército regular, maneje todo tipo de armas y atesore más de 40 de distintos calibres. La explicación les puede resultar más sencilla si son capaces de investigar el comportamiento de sus connacionales en los territorios ocupados.

Gil Pereg no es un caso aislado, ni fruto de la casualidad. Nació y creció en Israel. Un Estado que somete a un pueblo a una usurpación y colonización brutal por más de 70 años. Dentro de esta lógica, todos los vejámenes y torturas son permitidos sin que ninguna cadena de información internacional le parezca anormal o sorprendente. Su perfil de psicópata no es casual, se refleja a diario en el desalmado trato que recibe el pueblo palestino, que día a día es eliminado de la faz de la tierra.

Para entender un poco más, este ciudadano hizo el Servicio Militar durante tres años y recibió por consiguiente el adiestramiento necesario como para “defender a su país” de la manera más “honrosa” posible. Esto significa servir en los «territorios ocupados» en donde sus propios generales y superiores los inducen y estimulan a cometer todo tipo de crímenes, delitos y violaciones a los Derechos Humanos. Esto es algo totalmente habitual y frecuente. Muy internalizado en la sociedad israelí.

Un país que mantiene actualmente a 5 millones de personas en el más absoluto envilecimiento, humillación y degradación. Algo que vienen sosteniendo sistemáticamente durante siete décadas con ejecuciones sumarias, demolición, desalojos de casas, construcción y expansión de asentamientos ilegales, desplazamiento forzado, restricciones de circulación, castigos colectivos, expropiación de recursos naturales, envenenamiento del agua, e incluso bombardeos a hospitales y escuelas. Donde por ejemplo en la Franja de Gaza, el campo de concentración a cielo abierto más grande de la historia de la humanidad, son sometidas más de 2.000.000 de personas a un bloqueo inhumano por tierra, mar y aire.

Tanto es así, que la misma ONU, manejada sigilosamente por la misma Sinarquía Farisea Internacional, cree que Gaza llegará a ser un lugar inhabitable en el 2030. La explicación a su desalmado comportamiento y obsesiva posesión de armas de guerra, la podemos encontrar en el cruel ensañamiento hacia niños de 5, 8 o 12 años, cuyos asesinatos o encarcelamientos están a la orden del día, y son justificados por arrojar piedras a un convoy o tanques de guerra (actualmente 982 menores de 12 años están siendo privados de su libertad en cárceles israelíes).

La conducta de Gil Pereg también se revela en el trato hacia las mujeres palestinas, donde brutalmente las golpean por salir en defensa de sus hijos, hermanos o maridos e incluso cientos de ellas, a punto de dar a luz, han fallecido en los checkpoint militares a causa de prohibirles el traslado a un hospital. Algo que por supuesto ninguna organización del feminismo global hegemónico, cuya sede se encuentra en las oficinas de Soros o Rockefeller, alzará su voz. El comportamiento de Gil Pereg lo podemos evidenciar en las nulas investigaciones sobre más de dos mil denuncias de torturas cometidas y otras tantas y tantas aberraciones que serían imposibles de enumerar.

Por eso y mucho más, el asesinato de su madre y su tía, por motivos de herencia, dinero o lo que fuere, no es más que el sádico espejo de lo que sucede a muchos kilómetros de distancia, justamente lo que les ocurre a cientos de miles de palestinos, asesinados a diario a causa de la “capacitación” que reciben, fiel al estilo de Gil Pereg.


Julio Alejandro Neme es licenciado en Comunicación Social y Presidente del Club Sirio de Mendoza

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