Home   /   Análisis  /  Editorial  /   El BID propone maquillar las villas para evitar contaminación visual
El BID propone maquillar las villas para evitar contaminación visual

Uno podía pensar que sólo Micky Vainilla podía proponer pintar las “chozas” de las villas para que no hagan mal a “nuestra vista”. Como buen porteño, Rodríguez Larreta le viene a explicar a Cornejo y al BID cómo está logrando ocultar la pobreza, el desempleo y a los “negros que piden cosas”, siguiendo el manual de los bancos.

Hace unos meses, un estudio publicado en el Boletín Oficial decía que Mendoza se encontraba entre las cinco provincias con mayor cantidad de “villas miseria” (205 asentamientos). La primera era Buenos Aires (1612 asentamientos), y le seguían Santa Fe, Chaco y Misiones.

Al analizar en particular la situación provincial, Las Heras, Guaymallén, Maipú, Luján y Capital son los departamentos con más “villas miseria” según el informe aludido.

Más allá de los fríos números, debemos indicar que dichos “asentamientos” son producto de la falta de viviendas, de la falta de trabajo que permita el acceso a las mismas, y por tanto, de falta de oportunidades. Hoy más que nunca. Esas carencias son profundizadas por un gobierno que entrega todas las posibilidades de desarrollo y progreso a los que ponen la plata en la timba financiera. Éstos sacan el 28% anual, y más aun, con la especulación. Mientras Macri les ofrece a los trabajadores argentinos (lo propio Cornejo), salarios de hambre con un 15% de aumento (siempre por debajo de la inflación). Los trabajadores no pueden especular, antes deben comer.

Y como de esto se trata, Cristine Lagarde aplaudió a Macri en nombre del FMI, tal como lo hacía el narigón Anoop Singh con De La Rúa. El presidente lelo se fue en helicóptero (por lo de lelo no crean que me refiero a Macri -ver nota al pie-).

Cornejo, que tiene que hacer su parte en el besamanos del mundo de las finanzas, le ofrece a la “comunidad internacional” que se hospeda en estos días en Mendoza, bolsas ecológicas, “recuperadores”, “espacios verdes de reciclaje”. Por sí solo no está mal. Pero se parece mucho a los consejos de Rodríguez Larreta, el Micky Vainilla sin pelo. Veamos.

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estuvo presente en el Tercer Foro Iberoamericano de Alcaldes en la Nave Cultural. Allí dio detalles sobre las “acciones que se están llevando adelante en esa popular barriada” (Villa 31).

“Entre la gente que vive en las zonas más caras de la ciudad de Buenos Aires y la Villa 31 hay sólo 100 metros, pero en esa distancia hay un muro impasable, más allá del impedimento físico que son las vías del tren”, explicó Larreta.

Por esta razón, dice el Los Andes, “trabajan en una visión de integración que involucra brindar razones al resto de los habitantes para ir al asentamiento y viceversa”.

“Más allá de romper el hecho físico hay que romper el prejuicio. De nada sirve una mejora de infraestructura si vamos a mantener el concepto de gheto, de gente separada”, remarcó el jefe de gobierno.

Esto involucra, además de una oficina del gobierno porteño en ese lugar, la próxima inauguración- antes de fin de año- de un mercado gastronómico: “Nosotros soñamos con asimilarlo al de la Boquería en Barcelona, salvando las distancias, pero la idea es que sea un centro de atracción turística, pero también para gente de la ciudad”, aseguró.

Más allá de los orígenes de la Villa 31 (surgió en 1932 como Villa Desocupación en plena Década Infame -a Macri le gusta eso-), lo importante de las declaraciones de Larreta es la idea sobre lo que hay que hacer.

En Mendoza pasa lo mismo. Maquillajes y “pintadas” en algunos barrios, no mejoran las condiciones de vida. El ajuste sobre los salarios de los trabajadores y sobre el trabajo mismo no puede ser un atractivo turístico. Pero nada de eso importa, mientras Lagarde y el BID estén contentos y les permitan a Macri y a Cornejo seguir endeudándose, pues eso sigue garantizando los negocios (como los de Luis Caputo y el hijo de Cesar Biffi).

NOTA: Lelo es quien es bobo y está como ausente o distraído. De La Rúa cuadra. Pero lo de Macri no es la ausencia o la distracción, es el cinismo: eso de las “atractividades” o que Rivadavia repatrió los restos de San Martín son sólo una muestra. No importa lo que diga, la dictadura mediática lo protege y la especulación sigue su curso.

 

 

 

Notas Relacionadas