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El bloqueo económico a Venezuela y su abandono del dólar

En respuesta a los continuos ataques económicos de EEUU, el Estado venezolano dejará de usar el dólar como moneda de referencia para sus operaciones cambiarias.

Es reconocida la enemistad que tiene el imperialismo por el gobierno chavista producto de su política soberana y de integración latinoamericana. Tampoco podemos obviar el deseo de la potencia del norte de quedarse con la mayor reserva de petróleo del mundo situada en la Franja del Orinoco.

Los ataques económicos a Venezuela se profundizaron al mismo tiempo que se dio la denominada “contraofensiva conservadora”, en palabras de Correa. Luego de reencauzar su economía afectada por la crisis iniciada en 2008, hace tres años el gobierno norteamericano busca retomar su control sobre el continente. Completar su recuperación económica requiere de mayores de recursos extraídos de los países semicoloniales.  Venezuela es un enemigo a doblegar, no sólo por el botín, sino también por el ejemplo de resistencia que encarna.

Antes de retirarse, Obama firmó un decreto que establecía al país como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU”. Al tiempo se multiplicaron las sanciones económicas y el país se hizo miembro permanente del “Eje del Mal” (junto a otros China, Cuba, Irán, Rusia o Siria) una serie de Estados que rechazan el dominio norteamericano por medio su influencia económica, comercial, política o estratégica.

Con la llegada de Trump los ataques fueron primero sobre funcionarios venezolanos, congelando sus bienes y prohibiendo su representación comercial o diplomática. A partir del 2018, se prohíbe a las personas y entidades del sector financiero estadounidense realizar operaciones con los organismos gubernamentales de Venezuela.

Con el paso de los años se ha formado una coalición internacional contra el gobierno venezolano encabezada por EEUU, sumando a distintos países de la Unión Europea y a otros como Canadá, Ucrania, Moldavia, Georgia, Macedonia, Montenegro, Albania, Bosnia Herzegovina, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Costa Rica o Panamá. Una alianza no escrita, pero unida en discurso y acción.

Pero esto no es suficiente para el gobierno norteamericano y continúa sumando cómplices. Hace dos semanas el Secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, se reunió con los ministros de finanzas de numerosos países para ampliar el bloqueo económico a Venezuela. En la reunión realizada en Bali (Indonesia) estuvieron presentes ministros de Argentina, Alemania, Canadá, Brasil, Chile, Francia, Guayana, Japón, Italia, México, Panamá, Colombia, Reino Unido y Paraguay.

(Mnuchin junto a Dujovne. Foto: Infobae)

Sobre el encuentro Mnuchin declaró: “Acordamos continuar nuestros esfuerzos para enfrentar los desafíos planteados por el régimen, incluido el apoyo al pueblo venezolano; reforzando la presión diplomática y financiera sobre el régimen de Maduro; y protegiendo nuestros sistemas financieros de flujos financieros ilícitos y corruptos provenientes de Venezuela”.

La política norteamericana se materializa con ejemplos como el siguiente: Hace unos meses se conoció que Euroclear, un operador financiero europeo, confiscó un fondo de 1.650 millones de dólares destinados a la compra de medicinas y alimentos para la población venezolana.

Euroclear es uno de los mayores sistemas de compensación y liquidación de valores financieros del mundo, vale decir controla una parte importante de las divisas que circulan entre los estados. La entidad fue fundada por la JP Morgan a finales de la década del 60 y con el paso de los años convergieron en ella los intereses de una gran parte de la banca europea.

No resulta una casualidad que su central se encuentre en Bruselas (ciudad que aloja el núcleo político y económico de la Unión Europea) y que sus sucursales se encuentren en los grandes centros financieros de Europa. El ejemplo muestra los alcances de la coalición que atenta contra el gobierno venezolano, de la cual participan desde poderosos Estados hasta las grandes financieras internacionales.

Las sanciones impuestas por EEUU a Venezuela apuntan a ahogar económicamente al país y desestabilizar el gobierno, especialmente explotando su dependencia a las importaciones. De esta manera, escudándose en los “derechos humanos” y la lucha contra el “régimen opresivo”, vemos como le quitan al país los fondos para comprar alimentos y medicinas.

En su defensa, el gobierno venezolano ha decidido romper con el dólar y continuar con alternativas. Ahora usará para el comercio internacional una canasta de monedas formada por el yuan, el rublo, la rupia y el euro. La medida es en realidad, una profundización de las políticas económicas.

La cual consiste en realizar el comercio por medio de métodos alternativos, desde monedas nacionales, canastas de divisas o criptodivisas respaldadas en recursos naturales. Eliminar la influencia del dólar en el comercio internacional y la economía nacional comenzó en su momento con el SUCRE (Sistema único de compensación regional), pasó por el swap de monedas y el reciente el Petro.

No nos resultaría extraño que sucedan nuevas sanciones hasta que se imponga un bloqueo total, reeditando el embargo cubano sobre otro país de Nuestra América. Tamaña atrocidad no sería tan efectiva sino fuera por los gobiernos adictos al capital financiero y cómplices del imperialismo norteamericano.

 

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