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El exitoso “plan Caputo”

El día de ayer tuvo lugar el bautismo de fuego de Luis Caputo como nuevo presidente del BCRA. Según declaraciones del Gobierno, Sturzenegger debía irse por falta de confianza y por un necesario cambio de imagen en la conducción de la entidad monetaria. Por eso, llegaba Caputo, aclamado por la rosca de especuladores que se benefician del modelo económico improductivo de Cambiemos.

Efectivamente, y en consonancia con las previsiones de cualquiera más o menos avispado, podríamos decir que el nombramiento del “Toto” fue puro ruido y pocas nueces. El problema económico no se funda en quién dirija el BCRA, sino en el plan económico macrista, que paradójicamente no tiene como objetivo el bienestar de los argentinos. Así visto, el éxito de poner a este buitre a mando del Central, depende del lado del mostrador en el que uno se encuentre.

Ayer vencía el 50% del “stock” de LEBAC que el Banco Central del tan criticado Sturzenegger había emitido, y tenía que licitarse nuevamente la mayor cantidad posible, en vistas de que los tenedores de estas letras no fueran a comprar dólares con las sumas adquiridas vía especulación. Pero los resultados no fueron tan augurosos y sólo se pudo renovar el 60% de dicho “stock”, o sea $308.473 de los $514.799 millones, surtiendo a la “plaza” 206.307 millones de pesos. Éste último número equivale aproximadamente y al cambio de hoy, a U$S7.250 millones, o sea, casi el equivalente a los U$S7.500 que el gobierno predijo destinar al “mercado” apenas ingresara la primera parte del préstamo del FMI (U$S15.000 millones).

Entonces, según la teoría monetarista de Caputo, esos pesos que salieron del Banco no ayudarán a reducir la inflación por elevarse el circulante. En realidad, lo que le preocupa es que con ese caudal se compren dólares, el tipo de cambio suba y a él le metan una patada más potente que la que le metieron al presidente anterior, quedando solo el superministro Dujovne, que vendría a ser el Cavallo de hoy, a cargo también de BCRA.

Pero esto no es todo. La tan mencionada tasa de interés tuvo que elevarse a porcentajes insoportables para lograr licitar ese 60% de las LEBAC; a un 47%. Nadie, en ningún negocio existente, ni siquiera ilegal, saca el 47% anual de ganancias. Caputo no aumentó nominalmente el nivel del Letras, pero sí lo hizo con el rédito que los especuladores le sacan a las que se guardan. El aumento tiene dos causas ligadas entre sí, y la primera es la inflación que se estima cercana al 33% para el 2018.

Según Ámbito, “Ramiro Marra, CSO de Bull Market Brokers, explicó que “del acuerdo entre el Gobierno y el FMI se desprende que se debe ofrecer una tasa de interés alta en términos reales, es decir, que se ubique unos 10 puntos por encima de la inflación esperada”.” (1) Si comprando LEBAC se gana un 40% por año, y el poder adquisitivo de cada peso vale un 33% menos a finales del periodo, el margen de ganancia se reduce. Básicamente el FMI exige que la especulación sea provechosa. Y a lo dicho se le suma la segunda causa, que es el aumento del dólar. Entonces si además de reducirse ese margen de ganancia por la inflación, los pesos de las LEBAC alcanzan para comprar cada vez menos dólares, el negocio deja de ser conveniente.

Si eso ocurriera, gracias a haber eliminado el mal llamado “cepo”, que no era más que un mecanismo para proteger la capacidad económica internacional de todos los argentinos, cualquier banco o inversor compraría dólares (que no dejan de aumentar) y su capital se vería mes a mes más fortalecido. El Estado se desfinanciaría, la inflación sería incontrolable y cada quién se llevaría sus dólares afuera para evitar riesgos. Dentro de dos semanas, seis meses o un año, eso va a ocurrir. Que en la tapa de todos los diarios se hable del valor del dólar, de la tasa de interés, del “carry trade” (forma elegante de hablar de la bicicleta financiera) o de la fuga de divisas (que, por ser legal, en realidad se llama extranjerización de divisas), y haya cada vez menos novedad sobre la economía productiva argentina, es un problema grave para los todos y debe denunciarse.

Finalmente, para postergar este descalabro, el gobierno decidió aumentar el encaje bancario en pesos, pero reducir la posición global neta positiva en moneda extranjera de los bancos. Entonces éstos pasan a absorber parte de los pesos emanados de la pobre licitación de LEBAC y soltar dólares de sus reservas. (2)

Lo anterior, reduce la cantidad de dinero en circulación y cada argentino se empobrece un poco más, pero agregando a la olla la licitación de LETES en dólares, permite a las entidades bancarias, principal sostén del gobierno antinacional, avocarse directamente a la timba en moneda extranjera.

Queda expuesto, nuevamente, que quienes gobiernan son los bancos y los sectores dominantes del poder financiero, y ellos son los que sacan y ponen ministros comprometidos con el plan. Sus casas matrices están afuera, pero con sedes en la Argentina manejan nuestro presente y futuro a su gusto. El “plan Caputo” fracasó para el país, pero para otros fue todo un éxito.


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