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El movimiento obrero: de las internas, el paro y la lucha popular

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Los ánimos dentro de la principal central obrera de nuestro país siguen agitándose. Mientras el paro del 25 de septiembre se torna fundamental para que el triunvirato que actualmente conduce la CGT pueda demostrar una vez más su firme rechazo a la política llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri, también se incorporó un nuevo frente de combate: la aprobación en el Congreso del proyecto de presupuesto 2019.

Su punto de partida pasa por eliminar de un golpe el déficit fiscal, para ello éste va a recurrir al ajuste sobre los sectores asalariados y más perjudicados de la sociedad. Prueba de fuego ésta, tanto para la dirigencia sindical como política, si quieren verdaderamente enfrentar este modelo de concentración y valorización financiera.

En ese sentido las estrategias llevadas adelante por los grupos en pugna respecto al tratamiento del mismo han sido distintas y esto se verifica, en que tanto unos como otros, han iniciado conversaciones con distintas líneas internas dentro del peronismo.

Por un lado, el agrupamiento de sindicatos con participación activa dentro de la conducción cegetista conocida como “la mesa chica” (gordos e independientes), ha mantenido durante todas estas semanas distintas rondas de conversaciones, sobre todo con los gobernadores opositores al gobierno nacional, para acordar una posición conjunta respecto a la aprobación o no del proyecto en cuestión. A las mismas han acudido los triunviros Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, los “independientes” Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, el ferroviario Omar Maturano y la más rutilante incorporación a la “mesa chica” de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló (UOM).

Por otro lado, los sindicatos nucleados alrededor de lo que se ha dado a conocer como “Frente Sindical para el Modelo Nacional” que agrupa expresiones sindicales de las distintas centrales obreras (CGT, CTA y movimientos sociales) mantienen una férrea oposición, tanto al gobierno como la aprobación de la ley de leyes, por entender que ésta está “atada a las exigencias, los intereses y el programa del FMI” en palabras del canillita y consejero directivo de la CGT, alejado de la mesa chica pero vinculado a la central, Omar Plaini.

Estos últimos, liderados principalmente por el camionero Pablo Moyano, quien renunció al concejo directivo de la CGT y uno de los principales promotores de este agrupamiento, han mantenido conversaciones con sectores más afines al kirchnerismo y el PJ que rechaza acordar con el gobierno macrista la garantía de seguir manteniendo una gobernabilidad basada en el ajuste sobre los sectores más perjudicados de la sociedad.

Aclaramos en notas anteriores (1) las razones “materiales” que llevaban a los distintos grupos a comportarse de la manera que lo hacían frente al gobierno. No es la única explicación, sin embargo: hay relaciones personales y especulaciones electorales fuera y dentro de la CGT que influyen en las posiciones. Esto no los lleva ni a la cabeza de la revolución nacional ni a morir bajo el mote de “burócrata”, siempre a mano de los gorilas de izquierda y derecha.

No sin dificultades, la actual conducción consigue todavía retener la conducción de la CGT frente a los distintos grupos internos que intentan disputarla, a pesar de la lentitud voluntaria para conducir el proceso, lo que brinda perspectivas de integrar a todos los sectores en disputa dentro del seno de la central obrera. Pero los conflictos no han sido pocos.

Prueba de esto ha sido el alejamiento del MASA (Movimiento de Acción Sindical Argentino), que tardó solo dos semanas en alejarse de conducción por no haber sido invitado a participar de la llamada mesa chica de la misma.

Esta debilidad para conducir el enfrentamiento al gobierno ha sido la principal arma de la que disponen en la CEOcracia para cercenar nuestros derechos laborales. Muestra de ello es haber relegado a secretaria al principal Ministerio que debería tener estrechos vínculos con los mismos, haberla incorporado al actual Ministerio de producción.

Esto demuestra la clara visión que tiene el gobierno respecto a los trabajadores argentinos: son solo una pieza inherente al sistema como un eslabón más dentro de la cadena de producción llamado “costo laboral”, según la visión empresarial de la misma, y a lo cual deben achicar a su más mínima expresión. Esto y el presupuesto son dos vigentes ejemplos del ajuste que vendrá.

El “dilema” en los medios de comunicación es: si el paro general decretado por la CGT fue concebido solo para contener su crisis interna e impedir una fractura o para enfrentar decididamente el ajuste macrista. Pero realmente, el problema en donde debemos concentrar todas nuestras fuerzas no es este sino justamente cómo lograr que la “columna vertebral” del movimiento obrero encuentre caminos ampliamente mayoritario y popular -y, por lo tanto, democrático- para frenar la política de ajuste del gobierno o prescindir de este, mucho antes de que se lleve mas compatriotas a la tumba.


Referencias:

 ¿Hacia donde va el movimiento obrero? (Parte I y II):

https://rinacional.com.ar/sitio/hacia-donde-va-el-movimiento-obrero-parte-i/

https://rinacional.com.ar/sitio/hacia-donde-va-el-movimiento-obrero-parte-ii/

 

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