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El sujeto agrario hegemónico y los desafíos del próximo gobierno

El sujeto agrícola hegemónico SAH fue una idea desarrollada post 2008, que proponía una idea más allá de la noción de terratenientes u oligarquía sino que expresaba lo complejo y dinámico de los cambios desde 1976; retomaba la idea de la oligarquía diversificada pero poníamos hincapié en la alianza, una alianza en la estructura productiva, que acumulaba poder económico para disputar el poder político –gobierno y Estado-; este poder político se manifiesta en cada elección y representa intereses al llegar al Congreso Nacional, Ejecutivo y Estado Nación.

Por lo tanto, el SAH primero es sujeto, en tanto sujeto político que disputa la política económica, es agrícola porque es la principal producción de exportación, particularmente cereales y oleaginosas (CyO) en la región centro –pampeana-, y es hegemónico porque desde los orígenes del Estado Nación pudo influenciar en mantener dicha estructura productiva: exportación de productos agropecuarios. Condicionando la posibilidad de las exportaciones de manufactura o con desarrollo tecnológico.

 

 

La alianza del SAH y su poder económico se sustenta en la ocupación y despliegue territorial. En esta última elección queda manifestada como también quedó clara en 2015: las provincias donde ganó el oficialismo son estructuralmente agroindustriales. Esta alianza resuelve sus antagonismos porque el interés económico es claro: economía desregulada, baja de impuestos y vocación exportadora como solución a los problemas de desigualdad y distribución. Desde 1976 el SAH profundizo las características de la dependencia de divisas del agro, con ello hubo una creación de un racimo de industrias y servicios corriente arriba y corriente abajo de la producción agrícola, CyO fundamentalmente. Crecieron las plantas de fertilizantes hasta puertos de ultramar, a la vera del Paraná, y se formó un entramado de empresas que generaron un poderoso cluster agroindustrial, capaz de exportar desde los productos básicos (los granos de trigo, cebada, maíz, sorgo, legumbres) hasta productos con alto grado de elaboración y valor agregado; como carne vacuna, aviar, lácteos, harina de soja, aceite, biodiesel, glicerina (Rural, Clarín). Otro factor relevante en este territorio es la siembra directa y como relato la valorización de las tierras aunque en los años posteriores a 2014 se estabilizo y cayó en 2018 y 2019.

Históricamente el SAH asentado en la zona pampeana o región centro, origina el 70% de las divisas que hacen de la Argentina un país exportador de alimentos. En esta misma zona pampeana están los principales puertos y terminales en Santa Fe y Buenos Aires: el primero cuenta con el puerto San Martin/San Lorenzo y el segundo con Bahía Blanca y Quequén. Los puertos son jurisdicción provincial. Sobre estas provincias, si sumamos a Córdoba, tenemos a las principales industrias de aceite que procesan los productos cereales y oleaginosas.

Otra característica de la alianza, son los bancos o la intermediación financiera, que se asienta territorialmente en un 75% -filiales y bancos- en la región pampeana. Por ellos la importancia de la Hidrovía Paraguay-Paraná donde están los puertos, terminales y los servicios de fletes marítimos. Este es el territorio de la disputa política ¿Se podrán construir los puentes para 2023?

Si bien describimos el rol de la intermediación financiera, hay un grupo de bancos que se encargan de la Formación de Activos Externo, que entre 2016-2019 significó 82.000 millones de dólares y además organizaron la colocación de deuda externa que en el mismo periodo creció en 96.602 millones de dólares.

Un tercer sujeto en la alianza y que es parte del SAH es el sector de alimentos y bebidas –empresas concentradas en la UIA-, que es el segundo sector que más divisas genera en el país, y que tiene en común la defensa irrestricta del libre comercio, la no intervención del Estado y la baja de impuestos. La mayoría de los otros sectores económicos, aunque no generen divisas están bajo la subordinación del SAH que todavía, a pesar del tiempo, influye en el tipo de cambio y que en este último tiempo se ha consolidado en la estructura productiva. En términos de Diamand, la estructura productiva desequilibrada sigue vigente solo que el sector agropecuario incluyo en su esquema a otros grupos para mantener subordinados a los demás sectores a los mecanismos de endeudamiento.

Pero hagamos un breve resumen de este periodo según los datos publicados en La Nación: El trigo subió sus ventas al exterior desde 4,2 a 12,03 millones de toneladas (entre 2015 y 2018) y finalizaría 2019 con más de 10 millones. El maíz creció en exportaciones desde 16,7 a 23,2 millones de toneladas (entre 2015 y 2018) y cerraría 2019 con 37 millones. Tanto la harina como el aceite crecieron en valor y son parte importante de la mesa de las familias en Argentina. Continua el informe: Por el lado de la carne vacuna, las ventas al exterior, sin trabas, subieron de 198.687 toneladas res con hueso en 2015 a 790.000 toneladas que espera el Gobierno cierre 2019. Empresas exportadoras en Argentina hay 5700 empresas exportadoras, mismo nivel que mayo de 2004, en 2015 contabilizaban 5.900 y el total de empresas existentes en la argentina es de 592.000 (2018). Por todo esto podemos decir brevemente que se consolido un modelo exportador con escasa regulación que no resolvió los problemas de desigualdad y distribución.

El valor de la carne durante la gestión de la alianza (UCR-PRO) no bajó, se mantuvo creciente. Por ende ¿La reducción de subsidios económicos para que se hizo? Impactó en los costos de las industrias y los hogares, haciendo producir caro lo que conllevó cierre de algunas empresas y caída del poder adquisitivo a los hogares que tuvieron que pagar tarifas más caras, por consiguiente cayó el consumo con una inflación alta.

La reducción del gasto primario supuestamente nos dejaría una situación inflacionaria menor a la heredada en 2015 (ver resumen de presupuesto 2018 elaborado por el Ministro Dujovne). Ello no sucedido y por el contrario creció el déficit financiero producto de la colocación de deuda externa. Papeles de deuda que muchos funcionarios tienen entre sus activos.

Para finalizar y teniendo en cuenta todo lo anterior: el panorama es un SAH con un mayor poder económico que en 2015, la economía en recesión, la producción industrial no repunta y el superávit comercial no alcanza para cubrir las obligaciones externas, los mercados financieros no nos prestan desde el 2018 y el único organismo con capacidad de ayuda financiera el gobierno ya lo usó que era el FMI. En este contexto en el 2020 nos cabe una pregunta ¿Se podrá evitar entrar en cesación de pagos? O ¿Deberán racionalizarse las divisas y subir los derechos de exportación? Porque también hay que tener presupuesto para implementar las políticas que alivien un poco la crisis social.

El desafío del próximo gobierno es impedir que la política económica sea fijada por el SAH en detrimento de la enorme mayoría del pueblo argentino. Para eso deberá dar una disputa política contra la expresión política más acabada de este sector hegemónico de la economía argentina: Juntos por el Cambio. Esto queda claro cuando vemos el mapa electoral argentino donde se observa que esta fuerza política obtuvo triunfos en la franja central del país, lugar donde tiene su máxima influencia el Sujeto Agrario Hegemónico.

Es imposible tener un país para TODOS si el perfil productivo sigue siendo el agroexportador con escaso valor agregado. La regulación del mercado de cambios y la imposición de retenciones como instrumento de redistribución del ingreso (de forma mas justa, mas federal) son medidas insoslayables. Según lapoliticaonline.com, el mal llamado “Campo” ya está advirtiendo sobre reeditar la pelea de la 125 si suben las retenciones, por lo cual queda claro que no será fácil la tarea de Alberto y Cristina. Sería interesante no cometer los errores del pasado (resolución Lousteau) y aprovechar en beneficio propio las contradicciones que se pueden presentar en el seno de la Mesa de Enlace. Veremos.

Ernesto Mattos es Licenciado en Economía, integrante del CESO (Centro de Estudios Scalabrini Ortiz ) y miembro del CCC (Centro Cultural para la Cooperación)

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