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La épica que debemos construir, es militar la esperanza del pueblo argentino

Los pueblos avanzan cuando tienen objetivos comunes en sus destinos, compartiendo ejes culturales que los identifican como hermanos, de causas a recorrer, con virtudes y valores, que conforman “la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación”.

En ese sentido no hay épicas en las convocatorias de “Todos”, tan en uso en tiempos electorales, ya que la misma desnuda de adjetivaciones, simplemente significa un difuso e indeterminado conjunto difuminado. Es que el Todo usado por el enemigo es el que refiere a “la gente”, ese término desprovisto de humanidad, usado por el Mercado para denominar “usuarios”, “consumidores”, objetivos primarios de ese Dios de la cultura dominante, que es el neoliberalismo.

El Todos nacional y popular, es necesariamente Pueblo, cuya identidad refleja una realidad, desde geográfica, ya sea nacional o Patria Grande, hasta cultural, como en la diversidad de regiones que tiene nuestra tierra. O sea Pueblo es una entidad de objetivos comunes, es la amalgama de múltiples historias, trasmisiones familiares, ritos, conmemoraciones, que van conformando la idea de Patria, anterior a cualquier institucionalidad nacional, tan declamada y tan poco respetada, por los enemigos que la desprecian.

¿O acaso no había riojanos, santiagueños, cordobeses entre otras realidades sociales, culturales y económicas, previas al Mayo de 1810? Si los había porque había pueblo, como había indígenas, como pueblo, antes de la llegada de los conquistadores que “descubrieron la América”, que saquearon y se hicieron de ella.

Es la demostración de que los que traen la “civilización”, “entrar al mundo”, “terminar con la barbarie”, no reconocen la palabra Pueblo, sólo la gente, como objeto de valor económico, para explotarlo, ajustarlo o ignorarlos, cuando no matarlos.

Entonces movilizar al conjunto del Pueblo, es lo que propiciaron las grandes gestas nacionales, que siempre encontraron oposición férrea de colonialistas y cipayos. ¿No fue declarado traidor a la Patria San Martín por Rivadavia, o Artigas por Posadas y Alvear, Rosas o Perón por defender la Soberanía Nacional? Es en esos episodios donde se visualizan las palabras Pueblo y Antipueblo, cuando es estigmatizado ese conjunto de voluntades que luchan por objetivos comunes de Patria.

Construir la Épica de nuestro tiempo es necesario para movilizar las voluntades adormecidas por una cultura neoliberal dominante, que encierra, individualiza, culpabiliza a las personas, haciéndolas responsables de su sufrimiento actual, prometiendo a nivel casi religioso, otra vida adelante, si son sumisos y obedientes al “único camino”.

El Movimiento Nacional y Popular nunca ha sido no obediente ni sumiso, somos por lo contrario la irreverencia histórica al poder dominador y desde ese lugar protagonizamos todas las Épicas desde hace 70 años, que el enemigo intenta denostar.

Esa diferencia, que marca la asimetría entre el poder y el Pueblo, se supera con la Militancia cotidiana, que vence a los medios hegemónicos, que humaniza la política, que descubre nuevos compañeros de lucha que no conocíamos, que siembra afectos, que reconoce historias escondidas, que genera nuevos Líderes en cada barrio, lugar de trabajo o en cualquier circunstancia común de compatriotas preocupados por la Patria, además de sus circunstancias personales, preocupaciones que los trascienden a su entorno y los moviliza solidariamente por el bien común.

Esa construcción en el marco de la Comunidad Organizada, con discusión, participación y gestión plena del Pueblo es la que permite crecer “juntos como pueblo organizado”. La “organización vence al tiempo” decía un sabio conductor, porque permiten continuar las luchas, desde el gobierno o la oposición, en el convencimiento que siempre hay espacios de disputas, cuando la construcción de la Patria está en gestación.

Entonces cuando la Patria está en peligro, la militancia generando una épica llena de esperanzas y utopías a recorrer, es nuestra responsabilidad y nuestra lucha cotidiana, llevando la misma a los lugares hostiles, levantando la bandera de una Patria que está siendo mancillada, por la entrega patrimonial y el dolor social que genera.

Esa Épica necesaria para motorizar las conciencias colectivas del Pueblo como entidad de objetivos comunes, la construiremos militando la Patria.

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