Home   /   Sin categoría  /  La Pelopincho del gordo Waltér  /   ¿Es Macri un oligofrénico?
¿Es Macri un oligofrénico?

Dicen que el Dr. Cossio había entrado a la casa de su paciente, pues este estaba enfermo. Tras ingresar al comedor pudo ver algunos bustos de su autoría. Era de los mejores escultores de la provincia, sino del país. Tras atender al paciente-escultor y mirar atentamente a una de sus obras le dijo: “¿Todavía tiene contacto con la modelo de esa escultura?”. La respuesta fue afirmativa. “Dígale que me visite, tiene tuberculosis”. El Dr. Cossio, gran semiólogo médico se había dado cuenta de la enfermedad de la modelo por la disposición de la musculatura del cuello, las clavículas y las costillas, típico de la avanzada tisis.

La oligofrenia se caracteriza por la subnormalidad de la inteligencia y dificultad en el proceso del aprendizaje. El déficit mencionado suele medirse con el Coeficiente Intelectual; los grados exceden los objetos de la siguiente nota. Es destacable decir, antes, que la oligofrenia no es un insulto, es una enfermedad. Y como tal, puede ser hereditaria, congénita o adquirida.

Algunas situaciones observadas nos llevan a pensar que Mauricio Macri es un débil mental, sin diagnóstico oportuno; sin un Dr. Cossio cerca. Que un niño equivoque en pleno discurso las páginas que lee y deba, tras ser avisado, nerviosamente volver al principio, es algo común. A nadie se le ocurriría diagnosticar eso. ¿Pero un adulto? ¿Un presidente?

Lo mismo puede sucederle a un joven en sus primeros años asistiendo a la iglesia, que se confunda a la hora de santiguarse. Tal práctica, mínimamente compleja, se enseña en catequesis o en las familias y requiere de una coordinación gruesa que, en la mayoría de los casos, en la primera infancia ya está completa.

¿Vieron el video que muestra a nuestro presidente, en numerosas oportunidades y en diferentes momentos de su carrera política, intentar santiguarse? La cara que pone al darse cuenta de su incapacidad es llamativa. ¿Porqué no sabe hacerlo? Podemos conjeturar varias opciones:

  • Es ateo y nunca supo hacerlo. Si es así, ¿para qué hace el intento? Nadie le exige al presidente ninguna fe en particular.
  • Quiso aprender, pero no lo consiguió. Ahí se abre el diagnóstico posible: no poder hacerlo puede ser ya un defecto motor (que se hubiese expresado en otros movimientos, lo que no sucedió) o una incapacidad para aprender procesos motores sencillos. Hubiese sido un signo de alarma para el Dr Cossio. ¿Quién era el médico de Mauri?
  • Aprendió y todo esto no es mas que una broma que juega con algunos amiguitos. Si es así, no sería oligofrénico, pero tampoco un tipo muy brillante puesto que ya es un dicho común esto que decía Perón: “del ridículo no se vuelve”; y él estaba haciendo el ridículo.

 

Su probable debilidad mental: ¿qué origen tiene? No sería hereditaria. Franco puede ser chorro, contrabandista, hará negocios con la patria contratista, pero débil mental, seguro que no. Puede ser congénita: algún desorden hormonal en su madre, alguna sustancia tóxica que esta haya consumido en su gravidez. Queda como duda. Puede ser adquirida: no por “falta de olla”, seguramente, pero existe la posibilidad de que sea falta de cariño. El padre mismo lo trató de boludo por dedicarse a la política, me imagino que este tipo de destratos sería crónico. Está científicamente comprobado que la falta de vínculos estables es un factor de riesgo para el retardo mental. Y a Mauri no lo quiere ni su vieja.

Creo que ha quedado suficientemente explicado en esta revista que el problema de Argentina no es la inoperancia o déficit intelectual del presidente, sino el carácter gorila de quienes componen el gobierno y dirigen su política económica. Y también sabemos que los argentinos no somos tan giles y que, teniendo un diagnóstico oportuno, hubiésemos dejado a Macri en las buenas manos de un profesional, pero no en la presidencia. Afortunadamente la política da segundas oportunidades.

 

Notas Relacionadas