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Evo y la revolución del tiempo: Breve análisis del golpe de Estado en Bolivia.

“Las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre: si se hacen con sangre, se ahorra tiempo; si se hacen con tiempo, se ahorra sangre; nosotros siempre hemos preferido el tiempo”  JDP


Una vieja herida vuelve a abrirse en nuestra convulsionada América Latina. Hay que suturar democráticamente a como dé lugar para que deje de sangrar lo más pronto posible, a sabiendas de que hay quienes buscan exactamente todo lo contrario. La reedición del denominado Plan Cóndor, de fomento de dictaduras y golpes de estado como forma de sometimiento de América Latina, debe ser impedido a toda costa. En este sentido, la resolución de la crisis boliviana se convierte en una situación bisagra.

Lo ocurrido en Bolivia este 10 de noviembre tiene un solo nombre: Golpe de Estado. Que un gobierno constitucional, que tiene mandato hasta enero del 2020 y que vuelve a convocar a elecciones libres, caiga producto de un motín policial y tras la “sugerencia de renuncia” por parte de las Fuerzas Armadas no puede ser calificado de otra manera. En estos momentos, mientras se escribe esta nota, la vida de Evo Morales Ayma corre peligro al igual que la de miles de simpatizantes de su gobierno. La ola de violencia desatada por los “comités cívicos” de “la derecha” boliviana, liderada por Mesa y Camacho, en connivencia con las Fuerzas Armadas y la policía pone en riesgo cualquier garantía constitucional y la plena vigencia del Estado de Derecho.

Pero para idear una posible solución a tan delicada situación habrá echar mano a la historia y buscar algunas pistas en el pasado reciente. Veamos.

EVO, EL AYMARA INSOMNE

De origen indígena y extremadamente pobre, a los seis años tuvo que migrar a la Argentina con su familia para trabajar en la zafra. En Salta accedió por primera vez a la escuela pública. Años más tarde diría:

Era obligación del estado argentino que los hijos de los zafreros vayan a clases. Yo no entendía castellano, era aymara cerrado, y sentadito atrás de todos los compañeros de curso, no me acuerdo qué hablarían, porque no entendía…

Mi primera escuela fue argentina, la escuela Julio Argentino Cornejo, y quienes estudiamos en esta escuela sabemos ser presidente. Acá empezó todo.[i]

De regreso a su país trabajó en las plantaciones de coca y se convirtió en dirigente sindical de los cocaleros. Desde allí lideró la oposición, logrando en 2005 llegar al Palacio Quemado.

El primer presidente indígena de Bolivia (país en donde la población de los pueblos originarios alcanza cerca del 60%) pareció no descansar durante todos estos años, pareció no dormir. Con un esfuerzo descomunal sacó a su país de la más extrema miseria y puso a Bolivia en las vías del desarrollo con justicia social. ¿Cómo lo logró? Fundamentalmente con una política de nacionalización de los hidrocarburos y afines articulada con un Estado presente encargado de limar diferencias socioeconómicas e integrar la diversidad existente hasta entonces siempre relegada. En síntesis, lo logró a través de una política de orientación nacional-popular que puso a Bolivia de pie frente a las potencias que la habían querido siempre de rodillas. Sin dudas esto le significó el odio eterno de la oligarquía boliviana, particularmente la de la Media Luna, región del llano con epicentro en la ostentosa Santa Cruz de la Sierra. Los “cambas”, de los llanos ricos, odian y tratan despectivamente a los “coyas” del altiplano. Tal es así que incluso han intentado independizarse para no tener que soportar las palizas electorales propinadas por Evo desde 2005.

En azul, la zona de los llanos de la Media Luna. En naranja la del altiplano.

 

El resultado final conseguido por el Aymara Insomne fue la consagración del Estado Plurinacional de Bolivia que contemplaba la urgente y profunda realidad indígena en ese país, convirtiéndolos además en un fuerte apoyo popular de su gobierno. El Papa Francisco en su visita al altiplano en 2015 lo describió como cultura del “poliedro”: Una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas una pluralidad que no atenta contra, sino que fortalece la unidad[ii].

En materia económica no hay mucho que argumentar. Algunos dicen que los bolivianos empezaron a ser un poco más alto que de costumbre, sencillamente porque ahora comían más, su dieta había mejorado notablemente y los resultados se veían de generación en generación. Estos datos macroeconómicos provistos por CEPA (Centro Economía Política Argentina) resultan igual de fantásticos:

Al margen de los errores políticos-electorales de Evo en los últimos tiempos, estos números parecen ser la causa verdadera del golpe pergeñado por la “derecha” boliviana.

LA CUESTIÓN ELECTORAL Y EL PROBLEMA DEL RECAMBIO DIRIGENCIAL

Ahora bien ¿Cómo es posible que un gobierno tremendamente popular y exitoso en materia económica haya llegado a esta situación? ¿Se podría haber evitado? Veamos

Desde 2005 Evo venía ganando elecciones con un altísimo margen (incluso llegó a superar el 64% de los votos en 2009) hasta el referéndum de 2016 para reformar la Constitución que él mismo había sancionado años atrás. Buscaba poder ser reelecto una vez más, sin embargo perdió esa elección, por lo que tuvo que acudir a un artilugio jurídico desprolijo para presentarse en las recientes elecciones de octubre de 2019. Esto afectó seriamente su legitimidad y apoyo popular.

Sin embargo lo que cabría preguntarse ante esta situación es ¿Cómo es posible que los movimientos nacionales de liberación en América Latina encuentren tantos problemas a la hora de generar un recambio dirigencial que permita continuar con la obra de los grandes líderes? ¿Es que acaso siempre fallamos en la formación de cuadros políticos que hagan el necesario relevo? No pretendemos aquí dar una respuesta tajante, sin embargo creemos necesario replantearlo para evitarnos futuros dolores de cabeza.

LA ELECCIÓN DEL 2019 Y EL ADVENIMIENTO DEL GOLPE

La caída del apoyo popular por errores propios de Morales, sumado al permanente y agobiante ataque por parte de la oligarquía “camba” con una poderosa capacidad de movilización popular y grupos de choque que debilitaron al gobierno; se expresaron electoralmente en el magro porcentaje que sacó Evo el pasado 20 de octubre: 47%. Perdió alrededor de 15 puntos en el camino. Si bien le alcanzaba para no ir al balotaje en el cual probablemente hubiera perdido, las irregularidades en el escrutinio (se cortó el conteo durante unas horas y después obtenía los números necesarios para ganar en primera vuelta) sometido luego a la auditoria de la OEA (que no dictaminó fraude, pero sí irregularidades) fueron excusa suficiente para desencadenar la ola de violencia promovida por los sectores reaccionarios en connivencia con la Embajada de los Estados Unidos y grupos cristianos evangelistas[iii].

Y es necesario remarcar que fueron excusas y no causas suficientes porque, para encontrar una salida democrática al conflicto violento que devora al país, Evo anuncia en la mañana que acepta la sugerencia del informe de la OEA y convoca unas nuevas elecciones libres con un renovado Tribunal Electoral que garantice total transparencia. Sin embargo el golpe cívico-político-policial (como lo denominó el propio Evo) ya estaba en marcha. A las pocas horas el comunicado de las Fuerzas Armadas y la violencia brutal ejercida contra militantes y familiares del MAS llevaron al entonces presidente a presentar su renuncia. “Todo sea por la paz social” dijo. “Todo sea por la vida, la democracia, la patria y la justicia social”.

Nuevamente surge una necesaria pregunta ¿Cómo puede ser que siempre, o casi siempre, las Fuerzas Armadas jueguen un papel golpista de un gobierno popular y constitucional y no uno defensor? ¿No habrá que darse una política de persuasión para generar unas Fuerzas Armadas con una orientación nacional-popular y una clara consciencia de lo que significa la defensa del Estado de Derecho? Quizás sea una de las grandes materias pendientes de los gobiernos de corte nacional-popular-progresistas.

EVO Y LA REVOLUCIÓN DEL TIEMPO

Dicen que se llama Juan, por Perón; y Evo, por Evita. El destino lo pone en una situación similar a la del presidente argentino que, derrocado en 1955, optó por el tiempo para llevar adelante su revolución. Evo cree estar a tiempo de evitar un baño de sangre en su país, cree poder frenar una masacre en Bolivia, piensa una salida democrática que ahorre la muerte y el dolor de sus queridos compatriotas. Hoy su vida corre peligro, es menester preservarla. Todos sus errores tácticos y políticos no tienen parangón con la enormidad de su obra social y liberadora de un pueblo sufriente pero orgulloso.

Antes de renunciar advirtió “la lucha no termina acá, los humildes, los pobres, los movimientos sociales y agrupaciones patriotas vamos a continuar con esta lucha por la igualdad y la paz”

A Evo lo necesita Bolivia, lo necesita América Latina, lo necesitan los humildes y sufrientes del mundo entero. Es de los personajes imprescindibles en estos momentos tan convulsionados del continente porque, como él mismo dijo en su hora más oscura, la lucha continúa.

 

 

[i] http://www.telam.com.ar/notas/201411/86091-evo-morales-salta-escuela-homenaje-padrino.html

[ii] II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, celebrado en Bolivia en julio de 2015.

[iii] https://www.nodal.am/2019/11/quien-es-luis-fernando-camacho-el-hombre-que-intenta-desestabilizar-bolivia/

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