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Fidel, vocación de eternidad

A dos años del fallecimiento de Fidel Castro Ruz, Revista Integración Nacional le rindió homenaje, en aquella oportunidad,  cuyo legado humano y político marcó para siempre la voluntad de los pueblos de liberar Nuestra América, al decir de Martí. Vivió de tal suerte que vivo, vive en la muerte. Hasta siempre Fidel. (RIN)

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Llega esta noticia como un rayo en la noche serena, no somos eternos, más allá de que lo dicho y lo hecho por este personaje tan singular de la historia mundial, haya tenido una especie de vocación de eternidad. Sobre todo para aquellos que aunque sea en letra de molde lo conocieron mejor, seguramente de algún modo les marcó la vida.

Por lo que fue, desde su más tierna edad, su niñez tuvo una gran  vocación de justicia que lo llevó por los caminos más dispares, a veces discutido, a veces admirado, a veces tratado con devoción, pero jamás desmentido. Este ímpetu irrefrenable, inclusive a sus 90 años, de vivir en un mundo más justo.

Una de las últimas advertencias fundamentales de Fidel, es que hay una especie que está en peligro de extinción, se refería a nosotros, los seres humanos. Y agregaba, para que esto no ocurra, el combate más importante es el de las ideas. Tratando de brindar claridad a toda la humanidad.

Cuando leemos cada una de las producciones, en el final de su vida, vemos que estaba tan informado sobre lo que pasaba en Argentina, en Angola, en Vietnam, en Irán o Estados Unidos. La humanidad, la espectacular inmensidad y la condición de ser humano, impactó a las generaciones del 50 y todas las sucesivas hasta el día de hoy. Por esa enormidad espiritual de sentirse integrante de esa especie que sufría. Y él sufría con el sufrido, y eso lo ubicaba en la ruta del sufriente. Hoy todos los sufrientes del mundo, sufrimos la desaparición de física de Fidel. Solamente la física, porque por su vocación de sufriente y de eternidad, no creo que desaparezca como tal.

Personalmente puedo decir, que más allá de tener la natural admiración, que tenemos todos los que militamos en política, de un hombre que en su envergadura nos supera ampliamente. Todos los hombres y mujeres que entregamos parte de nuestras vidas en función de que en algún momento podamos estar en una sociedad más justa, admiramos a Fidel. Porque jugó su vida hasta el último centavo, de su salud, de su inteligencia, de su capacidad, de su voluntad para que esto fuera mejor.

Con una vocación de eternidad que queda implantada en todos los que alguna vez lo escuchamos o buscamos comprenderlo. Y en consecuencia, demuestra que en el último combate que se libra contra la muerte, ganó.  Tengo la impresión, de movida, que no se va más.

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