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FMI y la farsa de las buenas intenciones

No todo lo que brilla es oro reza un conocido refrán, y el desembolso de 10.800 millones de dolares correspondiente al cuarto tramo del crédito Stand By firmado entre la Argentina y el FMI viene a dar cuenta de ello.

Nuestro país se prende fuego: la inflación ya se ha tornado insostenible, agravado por el hecho de la pérdida constante de poder adquisitivo de los salarios, los tarifazos, el aumento del dólar fundado en la bicicleta financiera. Los bancos compran Leliq a tasas por encima del 60% anual, y presta al 40%. Nunca pierden. Luego, mientras el dólar se mantiene “estable”, cambian las Leliq a pesos y compran dólares. Razón por la cual éste aumenta, y la especulación traslada ese aumento a las góndolas y las tarifas.

En números esto se traduce a que durante el año pasado la economía bajó 2,5%, la inflación llegó al 47,6% y la desocupación subió al 9,1% según datos de Indec. Han transcurrido solo tres meses desde que nos anoticiamos de estas cifras y hoy la pobreza alcanza al 32% de los habitantes de este suelo.

Esto debiera preocupar a los miembros de Cambiemos, dado que Mauricio Macri con ese cinismo que lo caracteriza había solicitado que su gestión sea evaluada en relación a su éxito en materia de reducción de la pobreza. A la vista está que su gobierno no ha hecho más que empobrecer a nuestro pueblo y permitir la especulación y que el sistema financiero siga llenando sus arcas.

El FMI con Cristine Lagarde a la cabeza saben de esto, pero el objetivo del organismo para nada se acerca a la ayuda y el mejoramiento de las condiciones de un país como el nuestro, al contrario cuando la soga llega al cuello se disfraza de salvador cuando en realidad es nuestro principal verdugo.

Al respecto la titular de esta organización manifestó que “las políticas de las autoridades que sustentan el acuerdo respaldado por el FMI están dando fruto” ¡¡¡peeero!!, (siempre hay un pero) “es necesario redoblar los esfuerzos por mejorar el marco fiscal a mediano plazo y la gestión de deuda”.

¿Qué significa ello? La reproducción moderna del Consenso de Washington. En los 90, desde el centro del poder financiero mundial, se impusieron medidas como las que hoy el FMI “orienta” al gobierno de la CEOcracia del PRO. Ampliar la base monetaria, reducir gastos y el déficit nos hacen pensar en el dajà vu al que nos somete Macri.

Así, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que de ser aprobada como ley, afianzará la credibilidad de la política monetaria  y podrá ser dirigida oh! casualidad por extranjeros. Se trata de una de las principales exigencias de Lagarde. Por otro lado la titular del FMI mencionó que el éxito de la políticas llevadas adelante hasta el momento van a necesitar de un amplio apoyo político que garantice su continuidad. Es decir que Macri “debe” ganar las elecciones.

Pero las buenas intenciones de Lagarde no llegan solamente hasta ahí, y como parece que queda bien ocuparse de los pobres lanzó las siguientes declaraciones:

“Proteger a los más vulnerables del impacto de la recesión y de la elevada inflación sigue siendo una prioridad crítica”

Palabras que al salir generaron la ira de quien les escribe, porque la realidad una vez más se para frente a nuestras narices y vemos a Mateo el niño tucumano llorando y reclamando porque tiene hambre. De hecho el 48% de nuestros niños y niñas se encuentran por debajo de la linea de la pobreza.

Esta situación ratifica una vez más el porque el FMI sigue desembolsando dolares cuando la argentina de Macri esta al rojo vivo; la bicicleta financiera tiene que seguir funcionando.

Pero no todos los grandes de la economía mundial maquillan el mal pasar argentino. En unas recientes declaraciones, Mark Mobius, fundador de Mobius Capital Partners, declaró (al contrario de lo que pensaba en 2017), que la situación de la Argentina es bastante grave; y en esa misma linea aconsejaba no invertir en nuestro país.

En sintonía, la controvertida situación caracterizada por las enormes pérdidas de las principales empresas productivas radicadas en nuestro país y las exorbitantes ganancias usureras y especulativas de los bancos, no es más que una clara consecuencia de las medidas solicitadas por el FMI. Y Macri lo sabe.

Están los que quieren hacernos creer que el segundo semestre en el cual las cosas mejorarían están por llegar y también están los que dijeron que con Macri se acababa la corrupción, nos abríamos al mundo y demás espejitos de colores. Pero en definitiva ni los unos ni los otros llegaron al poder para velar por los intereses del pueblo; la especulación, la farsa, la represión, y el dinero engordando sus bolsillos siempre fueron sus objetivos.

 

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