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Ganancias: el impuesto al salario que mantiene Macri

Una de las deudas más importantes que dejo el gobierno de CFK, fue no haber terminado con el impuesto al salario. Quizás ahí radica una de las razones por lo que perdió el gobierno, dejándolo en manos del actual grupezco de vendepatrias.

El salario no es ganancias. El salario tiene carácter alimentario y, desde que asumió Macri, cada vez cumple menos con ello. Es en esencia es un impuesto regresivo, es decir,  impone una carga más grande (con relación a sus recursos) a los pobres que a los ricos.

A pesar de la fuerte pérdida salarial que hubo este año, en promedio de 20% respecto de la estimación inflacionaria anual del 48%, se incrementó el peso de este impuesto en el poder adquisitivo de los sueldos. Es decir, el poder de compra se los trabajadores se redujo por la creciente inflación, y los alcanzados por el impuesto tienen una mayor presión de ganancias.

Así fue que, según datos oficiales a julio, pagaron ganancias 1.939.994 trabajadores, jubilados y autónomos. Son 745.845 más que en igual mes de 2015. En relación al total de los trabajadores, la presión de Ganancias sobre los asalariados subió del 13 al 20% del total.

Ante ello, y con las encuestas preelectorales en la mano, Cambiemos lanza un salvavidas de plomo y recategoriza los mínimos. Y así, para 2019 serán alcanzados por el impuesto los solteros sin hijos que cobren más de $38.301,85 y los casados con dos hijos de más de $50.667,76.

No se engañe el lector. Esto no significa que Cambiemos al fin ha descubierto el deterioro de la calidad de vida de los argentino y han decidido resignar algunos recursos en pos de perjudicar un poquito menos a los trabajadores. La realidad es que las encuestas le dan muy mal, los argentinos aún no saben bien lo que quieres pero están muy seguros de lo que no y se llama Mauricio Macri. Esto los ha lleva a tomar medidas, denunciadas por ellos mismos, populistas a los fines de liberar la olla a presión del conflicto social que han provocado.

De no ser así, se darían a la tarea de remplazar este impuesto y muchos otros con el fín de que el salario de los trabajadores deje de ser una variable de ajuste y financiamiento de la deuda contraída por este gobierno, mientras los bancos, supermercados, mineras todos de capital extranjero siguen obteniendo altos beneficios sin ningún tipo de presión impositiva.

 

(Con información de Clarín)

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