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Héctor Amichetti: Recuperar los depósitos bancarios, generar estructuras nacionales alimentarias e impulsar la producción

Compartimos con nuestros lectores la entrevista realizada por Programa radial “Patria Grande Latinoamericana”, a Hector Amichetti, Secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense y referente de la Corriente Federal-CGT. En la misma sostiene la necesidad de una participación más activa del Estado en pos de defender los intereses de los trabajadores, al mismo tiempo que defendió la solidaridad como pieza fundamental para este momento por el que atravesamos los argentinos, y para lo que viene.

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– Me interesa arrancar por el fundamento que vos hacés del Impuesto Patria y del concepto que llamás ‘el valor de la solidaridad’. ¿Por qué vale la pena impulsar este proyecto relacionado con la carga tributaria y cuáles son los fundamentos que estimás adecuados presentar ante la sociedad?

Ante la situación que se va dando paralelamente a la cuestión de enfrentar el Coronavirus desde el punto de vista sanitario, estamos viendo que entramos en una etapa donde la situación social va a ser muy difícil. Allí es donde, así como están cambiando cosas y se está viendo en la realidad qué importancia tiene el rol del Estado en manejar la cuestión sanitaria, es indudable que hay que tomar decisiones políticas y económicas que hagan posible enfrentar esa crisis social profunda que va a venir, crisis de trabajo en la economía en general, con un criterio de solidaridad.

Entonces es muy importante ir planteando la cuestión, no en la mezquindad de la política barata, en el sentido de decir que hay que bajar el sueldo de algunos sectores de la sociedad, sino en función de que son los recursos que en la sociedad están mal distribuidos. Nosotros lo planteamos siempre así. Si hubiera una sociedad más igualitaria, un rol del Estado más fuerte, con retribuciones más equitativas, no se acumularía la riqueza en algunos sectores como los bancos, o en algunas fortunas de grandes empresarios, y la situación sería más llevadera. Así como está hoy, en el marco de concentración al que hemos llegado, producto de mucho tiempo de prácticas neoliberales, de minimizar el rol del Estado y lo demás, nosotros consideramos que en la práctica esa solidaridad tiene que ser precisamente redistribuyendo la riqueza acumulada. A eso apunta esta iniciativa que nació de la Corriente, que fue puesta dentro del esquema del bloque del oficialismo, y que en definitiva es un aporte más a que salgan algunas cuestiones más o menos consensuadas dentro del Congreso de la Nación.

– Vemos por un lado las críticas que ha recibido esta propuesta y vemos en simultáneo la insensibilidad de los que han sido llamados ‘los miserables’. De hecho continuaron los despidos en varias áreas de la producción. Con el nivel de apoyo que ha logrado el Gobierno Nacional, ¿no habría que adoptar medidas un poco más intensas para hacer cumplir los proyectos destinados a cuidar la salud y, al mismo tiempo, la economía de la sociedad?

Sí, yo estoy absolutamente convencido. Porque por un lado el nivel de adhesión se debe a que el conjunto de la sociedad se siente protegida desde el punto de vista de las medidas que el gobierno ha implantado para preservar la salud. Pero por otro, los llamados a los sectores que abusan o aprovechan para actuar de manera absolutamente egoísta, que está haciendo con mucha firmeza el presidente, no son respetados o aceptados por esos sectores que solo miran sus intereses.

Uno lo ve desde el lado de las PyMEs, está pasando con los créditos bancarios, donde el presidente ha hecho dos o tres llamados a la reflexión, ha implementado medidas ante las preguntas por las garantías creando el FoGAr (Fondo de Garantías Argentino) para agilizar estos créditos al 24% de interés. Que además son para una parte, ni siquiera para los que están más presionados, porque hay muchas PyMEs que ni siquiera se animan a tomar esos créditos porque ya están endeudadas, y tomar más créditos significa un riesgo hacia adelante mucho mayor. Y aún así, vemos que la actitud de los bancos sigue siendo retacear esos créditos. Eso por un lado.

Por otro se ha sacado un decreto contra los despidos y tenemos casos concretos de empresas que amagan cerrar como forma de presión hacia el gobierno. Hay mecanismos que están usando, como presentaciones de convocatorias de acreedores. Es decir, buscan mecanismos que superan el criterio, los límites que intenta poner el gobierno, llevando las cosas a un extremo mayor de tensión. Y uno ve detrás de eso mucha especulación. Sin dejar de reconocer que hay un sector que seguramente va a tener muchos problemas, aún con toda la ayuda que pueda plantear el Estado desde el punto de vista de las medidas económicas, no va a poder sobrellevar esta situación. Pero esas en general son las PyMEs y comercios más chicos, que están en una situación muy difícil.

– Tengo la sensación de que el gobierno podría apoyarse con más intensidad en esos sectores, cooperativas y empresas medianas, en la búsqueda por desmonopolizar la economía, donde cada actividad tiene ese problema. Uno habla muchas veces de los medios, pero hay un equivalente en la producción argentina, en general cartelizada. Y al gobierno le tocó muy rápido pelear contra eso, porque era un proyecto de largo plazo el que se planteó en la asunción, en la apertura de sesiones ordinarias. Y si bien estamos cuestionando que no haya acciones más rápidas, también se puede pensar que a los tres meses comenzó la pandemia. Y es muy difícil resolver todo simultáneamente. Ahora, creo que el horizonte de la desmonopolización de las actividades debe ser un eje de los que quieren construir una nueva comunidad organizada.

Es fundamental. Hay que valorizar que el gobierno, frente a una situación sumamente complicada, que recibió de parte de la gestión anterior, está actuando de manera muy correcta. Lo que es cierto es que queda al desnudo que esa concentración de poder en sectores muy puntuales, si hablamos de las granes empresas, de los grandes sectores exportadores, de los bancos, indudablemente, a través del tiempo, han generado un poder superior al del Estado.

Entonces hoy empieza esa pulseada, hasta dónde el Estado, que está jugando un papel central en enfrentar con éxito los efectos de esta pandemia, paralelamente va reconstruyendo su poder y dominando a estos sectores. Porque esto es absolutamente imprescindible. Creo que viene un escenario nuevo, en donde todos esos sectores tienen que reducir su poder de acción, que en muchos casos es muy dañino, y nosotros tenemos que fortalecer, conjuntamente con lo que vos decías.

Nosotros siempre insistimos mucho en el tema de que el Estado se fortifica con la participación de las organizaciones del pueblo, esto es clave. Si tomamos el ejemplo parcial de cómo estamos enfrentando el tema de la pandemia, fijate que la estructura más fuerte se generó desde el Estado y desde las organizaciones sindicales, que hemos puesto toda las estructuras que tenemos, los hoteles, las clínicas. Precisamente ahí vemos que esa combinación nos hace muy poderosos en función de un proyecto de país más solidario. Esta es la idea que tenemos que ir fortaleciendo, va a ser absolutamente necesario que eso vaya creciendo.

Nosotros siempre insistimos mucho en el tema de que el Estado se fortifica con la participación de las organizaciones del pueblo, esto es clave

– Ahora la opinión pública, y esto se visualiza inclusive en el discurso confuso hoy de los medios que hasta hace dos o tres meses tenían claramente una línea liberal conservadora privatista, parece revalorizar el rol del Estado y las asociaciones regionales. ¿Tenemos un horizonte distinto después de la pandemia, o es un ataque de optimismo leerlo de ese modo?

Se abre una oportunidad para lo que nosotros pensamos debe ser la construcción de una sociedad absolutamente opuesta a lo que ha venido imperando en gran parte del mundo hasta ahora, el criterio con que se maneja, se organiza económicamente una sociedad. También del otro lado estarán viendo cómo aprovechan esta oportunidad. A estos sectores que actúan de manera mezquina y egoísta, les gustaría que quede una gran desocupación para poder utilizarla como elemento de reducción salarial, de precarización del trabajo.

Las propias PyMEs denuncian que uno de los factores de sus dificultades son las grandes empresas, que algunas veces son sus proveedoras y otras veces reciben parte de su producción, y las están tratando de ahogar. Los sectores que defienden a ultranza la libertad de mercado y la concentranción del capital, también ven en esto una oportunidad. Nosotros en esa pulseada enorme, donde estamos viendo que el Estado es el que cuida la vida y el que va a preservar la salud de la gente, después tiene que pegar un salto muy grande en demostrar que ese mismo poder lo va a utilizar en la organización de la economía, es decir que es un tema clave para lo que viene.

Con el cambio de gobierno ya veníamos con la expectativa de que el criterio del Frente de Todos es absolutamente opuesto al neoliberal. Usamos mucho en la campaña esta consigna de ‘Nunca más neoliberalismo’. Me parece que esto acelera las cosas. Tenemos que tener la capacidad de que frente a una crisis tan profunda como esta, nosotros vamos a poder pegar un salto y avanzar más rápidamente, con todos los problemas que pueda haber, en esa concepción antineoliberal que pretendemos.

Se abre una oportunidad para lo que nosotros pensamos debe ser la construcción de una sociedad absolutamente opuesta a lo que ha venido imperando en gran parte del mundo hasta ahora, el criterio con que se maneja, se organiza económicamente una sociedad. También del otro lado estarán viendo cómo aprovechan esta oportunidad. A estos sectores que actúan de manera mezquina y egoísta, les gustaría que quede una gran desocupación para poder utilizarla como elemento de reducción salarial, de precarización del trabajo.

– Está clara la necesidad de tomar en cuenta al movimiento obrero. Negarlo es un suicidio para la nación directamente. Está claro que hay que tomar en cuenta las organizaciones sociales y populares que cooperan, y también la promoción de la pequeña y mediana empresa, y las cooperativas. Ahora, en los casos críticos, como los de algunas entidades crediticias respecto a depósitos bancarios, las empresas alimenticias concentradas de Visentín o las que sobrefacturan al Estado en situación de emergencia, ¿considerás la posibilidad de la nacionalización como un elemento de solución? E incluso en la pregunta podemos incluir a las empresas privatizadas de servicios públicos que no están llevando tranquilidad a la gente, que están exigiendo pagos con aviso de corte cuando ni siquiera están abiertos los Rapipago. ¿Se puede empezar a debatir seriamente la necesidad de reestatizarlas?

Es absolutamente necesario. Pareciera ser que por la situación crítica en la que estábamos no podíamos tocar a determinados sectores con mucho poder económico, y de repente nos encontramos con que el gran esfuerzo lo tiene que hacer el Estado. De algún lado tienen que salir los recursos. Esto nos tiene que ayudar a que realmente podamos avanzar en tomar decisiones como por ejemplo, en lo financiero, tener el control absoluto del Banco Central. Porque aunque pareciera que lo tenemos, no es así. Porque no puede direccionar el crédito hacia la producción y el consumo como quisiera y necesita el conjunto, la gran mayoría del país, sino que siempre queda atado a la banca extranjera. Entonces, cuando hablamos de nacionalización de los depósitos bancarios, implica que esos depósitos están en los bancos pero que tienen que responder a un proyecto de país y no al interés del banco.

Hoy es un momento en el que los bancos siguen teniendo esos títulos que les rinden un interés enorme y que el Banco Central tendría que tomar la decisión de volcar esos recursos a apuntalar la economía y todo lo que se viene. Es como ocurrió cuando Perón agarró el gobierno. Hay que nacionalizar el Banco Central. Con solo algunas medidas intermedias vamos a seguir dependiendo del sistema financiero y de lo que decide la gran banca extranjera. La emergencia tendría que ser un acelerador en ese sentido, porque lo que se viene es muy complicado.

En el caso Visentín estamos descubriendo ahora que su maniobra no solo estafó al Estado y al pueblo argentino en su conjunto porque le sacó plata a un banco público y perjudicó a un montón de proveedores y PyMEs. Y nos encontramos con que respecto a la adquisición de la principal empresa del grupo, la oferta es de una multinacional suiza que formaba parte del grupo accionario. Es decir, todo estaba armado hacia la concentración y extranjerización.

Ahí tiene que haber una decisión no solo sobre Visentín sino sobre qué rol va a jugar el Estado en el comercio exterior. Estamos hablando de la empresa que más facturó por exportación de cereales, y estamos hablando de un sector donde se reconoce desde el propio sector empresario la subfacturación y la evasión de impuestos de ese sector. No puede seguir sin control estatal esa cadena que empieza en el pool de siembra y termina en la exportación desde los puertos privados de las empresas. La nacionalización de Visentín no es solamente tomar una empresa, sino que es meternos realmente donde el Estado tiene otra de las patas importantes de su economía teniendo en cuenta los recursos que genera el comercio exterior. Y ahí hay que entrar de lleno con una empresa insignia que responde a los intereses del proyecto nacional.

Estamos hablando de dos sectores que son clave, el financiero y el comercio exterior. Y después queda la desconcentración, la democratización de la economía. No podemos seguir supeditados a una cadena de precios que se arma en función de los distintos sectores que conforman esa cadena. Tenemos que descentralizar, apuntalar a los sectores PyMEs, regionalizar.

La soberanía alimentaria no es una simple declamación, es una consigna que se puede concretar perfectamente porque los sectores productivos los tenemos. Hay que organizarlos, apuntalar la logística. No se puede seguir dependiendo de sectores monopólicos u oligopólicos, y que son formadores de precios. En caso contrario terminamos con situaciones como las que está viviendo ahora el propio gobierno, que tuvo que comprar con sobreprecios, más allá de que algún funcionario haya hecho bien o mal las cosas. En el fondo el problema es eso, no tenemos una estructura de provisión de alimentos organizada en función de los intereses nacionales, sino de grupos empresarios.

Esto nos tiene que ayudar a que realmente podamos avanzar en tomar decisiones como por ejemplo, en lo financiero, tener el control absoluto del Banco Central. Porque aunque pareciera que lo tenemos, no es así. Porque no puede direccionar el crédito hacia la producción y el consumo como quisiera y necesita el conjunto, la gran mayoría del país, sino que siempre queda atado a la banca extranjera. Entonces, cuando hablamos de nacionalización de los depósitos bancarios, implica que esos depósitos están en los bancos pero que tienen que responder a un proyecto de país y no al interés del banco

– Mientras hablabas me iba acordando fragmentos enteros de las obras de Arturo Jauretche sobre los tres temas, precios, comercio exterior y finanzas. Y decía que el que maneja el crédito maneja más partes de la economía que el que maneja la emisión. Por suerte también se está esclareciendo, ante la opinión pública, el tema del crédito y la emisión, y se terminan los prejuicios liberales respecto a resortes económicos que deben ser propios de un estado soberano.

Hoy casualmente yo estaba recordando que se cumple un aniversario de aquel mensaje de Perón en el Congreso de filosofía del año ’49. Cuando al cerrarlo plantea el modelo de la Comunidad Organizada, también habla de la profunda crisis de valores que la propia evolución de una sociedad va generando. Con las prácticas del neoliberalismo estamos viviendo eso, una crisis de valores muy grande. Él señalaba, cuando planteaba la necesidad de un modelo que combinara el interés individual con el interés colectivo, y de allí la idea de que el individuo se realiza en una comunidad y no por lo que consigue individualmente o por lo que pueda crecer en cuanto a bienes.

Él decía que las crisis ofrecen grandes oportunidades, por ejemplo en el paso de la Edad Media al Renacimiento, donde pensamiento y acción combinaban de tal manera que la sociedad mejoraba, pegaba un salto. Probablemente esta crisis, que es muy profunda y algunos dicen que vamos a vivir situaciones parecidas a las de la Depresión de 1929 y los años ’30, sea esa gran oportunidad de mejorar la calidad de la sociedad.

En el caso nuestro sería para ir a estas ideas fuerza que nosotros venimos sosteniendo desde la historia de lo más profundo de nuestra historia, que es la Comunidad organizada. Creo que el neoliberalismo ha tratado de inculcar en las cabezas de muchos argentinos que esas son ideas antiguas, que en la modernidad es imposible construir una comunidad de esas características. Nosotros entendemos que no, y hoy cuando vemos que la cuestión de la pandemia por lo que el ser humano puede hacer en función del otro ser humano, desde cuidarse en una cuarentena hasta prestar el servicio en los lugares de salud donde lo está haciendo, así como todos los que están cumpliendo tareas esenciales, nos damos cuenta que eso no cambia con el correr del tiempo, que la solidaridad humana es lo que hace grande a una sociedad.

– Hoy ya vimos las protestas de aquellos que son despedidos y obviamente se plantan en las puertas de sus fábricas para poder seguir trabajando, con serias dificultades con la policía. ¿Cómo va a enfrentar el movimiento obrero esta situación si la cuarentena sigue y los sectores poderosos se niegan a hacer los aportes necesarios para paliar la situación social? El movimiento obrero, que va a salir airoso y fortalecido en el mediano plazo, tiene en el corto plazo un desafío en su acción.

El movimiento obrero tiene que jugar un papel central en esta situación crítica que estamos viviendo y que se va a profundizar desde el punto de vista social en los próximos meses. Tener organizaciones solidarias como son los sindicatos va a poner freno a los abusos por un lado, pero creo que tiene que haber una combinación muy fuerte en esto que nosotros llamamos la necesidad de consolidar un frente nacional, con todos los sectores que realmente componen la inmensa mayoría del pueblo argentino.

Si con esfuerzo logramos un frente que interpretaba la necesidad de encontrarle un rumbo políticos distinto a la conducción del país, y eso fue el Frente de Todos, se trató de una herramienta electoral. Hoy hay que trabajar mucho en la unidad de los sectores nacionales. Esto lo venimos haciendo, la Corriente ha puesto mucho esfuerzo en ello, en articular con el sector de las PyMEs, con las cooperativas, que en mi opinión va ser una herramienta en la etapa que viene.

Van haber algunos sectores en los que la forma tradicional de actividad va a ser remplazada por el cooperativismo. No tengo ninguna duda de que nosotros desde el sindicalismo tenemos que hacer que con el apoyo del Estado, que va a tener que ser mucho mayor a lo que se está anunciando hasta ahora, se mantengan una cantidad de empresas por la vía cooperativa, porque tal vez no vamos a tener empresarios que quieran hacer el sacrificio que sí hacen los trabajadores organizados. Nosotros tenemos la experiencia de las empresas recuperadas, que siguen en pie después haber atravesado situaciones difíciles, como los cuatro años de macrismo. Mientras que cayeron, o fueron abandonadas por los empresarios que no querían seguir arriesgando, muchas empresas particulares.

– Es que, contrariamente a lo que se difunde, las firmas subsidiadas son las concentradas. Las cooperativas, es estos últimos cuatro años lo único que recibieron del Estado fueron aumentos de tarifas. Y han demostrado que saben batirse en un mercado complejo.

Se han mantenido. En el gremio gráfico teníamos, cuando empezó a gobernar [Mauricio] Macri, mil quinientas PyMEs gráficas, y en este momento tendremos mil doscientas y pico. Se cayeron más de trescientas empresas, y no hay ni una cooperativa que haya cerrado. Los compañeros sostuvieron con mucho sacrificio, demostrando que son una salida a la crisis, y si tienen el respaldo del Estado se convierten en empresas muy importantes.

Hoy tenemos millones de trabajadores fuera de la economía formal, y a mí me parece que ahí tenemos que tener una estrategia para que el Estado junto con las organizaciones les demos contención, potencialidad, y hagamos una recuperación poderosa de esta economía de guerra que viene

Es importante que tengan apoyo crediticio para mejorar su estructura de producción, renovar sus maquinarias. No lo tenemos al día de hoy, pero va a ser una de las salidas. La crisis genera esa oportunidad. Y las organizaciones vamos a tener que trabajar en esa dirección. Hay muchos sindicatos que por ahí no le han dado el valor que tenían. Hoy tenemos millones de trabajadores fuera de la economía formal, y a mí me parece que ahí tenemos que tener una estrategia para que el Estado junto con las organizaciones les demos contención, potencialidad, y hagamos una recuperación poderosa de esta economía de guerra que viene. No la van a hacer los sectores concentrados. Es más, yo diría que más de una de estas multinacionales van a estar mirando a ver qué les dicen sus casas centrales, en algunos lados van a cerrar sucursales en distintos países, en otros les van a exigir que las pocas ganancias vayan a la sede central. Por lo tanto ahí va a tener que haber un rol muy importante hacia adentro. Habrá que cerrarnos un poco como país, defender lo nuestro y desde allí volver a recomponer lo que venía destruyendo el neoliberalismo y que se ha agudizado por esta situación tan particular.

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