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Inflación en franco aumento

Bajar la inflación fue y sigue siendo una de las promesas de Cambiemos desde que asumieron el gobierno nacional.  Lejos estamos de ver algún tipo de resultado positivo al respecto. La situación ha llegado a preocupar al mismísimo Sturzenegger, presidente del BCRA, porque en el marco de las elecciones legislativas próximas, el macrismo no se puede permitir un derrota electoral. En mayo ya se estima un 2% de inflación, un piso que viene sometiendo a los argentinos a muchas penurias.

Como hemos dicho en otras oportunidades, no son sus errores sino sus aciertos lo que enfrentamos, los aciertos de implementar un modelo económico político que promueve el negocio más importante en cuanto a ganancias al sistema financiero, dilapidando el PBI neto nacional, extranjerizándolo y luego lo poco que queda para redistribuir se reparte entre los grupos monopólicos. Según un informe de la consultora económica Ecolatina, se aprecia el crecimiento en actividad agropecuaria y de la construcción, en comparación con la disminución que hemos sufrido los trabajadores en la participación del PBI, el cual disminuyo un 3% en el último año.

No hay empresa o negocio en el mundo que genera un rentabilidad mayor a la ofrecida por la especulación financiera. Macri es consciente de ello y lo promueve. (RIN)


Avanza firme la inflación en mayo, en torno del 2%

Las mediciones privadas de alta frecuencia, que mira el BCRA, no reflejan una “desaceleración”
Pese al optimismo que mostró el BCRA en su último comunicado, se advierte en la primera quincena del mes una suba sostenida en los alimentos, que se suma al ajuste resuelto sobre la tarifa del agua.

Las mediciones de alta frecuencia que realizan las consultoras privadas, y que forman parte de los “insumos” que usa el Banco Central para definir sus tasas de interés, todavía no muestran ningún indicio de que la inflación se haya empezado a desacelerar en la primera quincena de mayo. La suba de precios vuelve a amenazar este mes con cerrar en torno del 2% mensual, por arriba de un piso que no logra quebrar desde enero y que mira cada vez con más preocupación el propio presidente de la institución, Federico Sturzenegger.

Lo preocupante: la suba de precios se afianza en bienes y servicios que no tienen que ver necesariamente con los ajustes tarifarios como, por ejemplo, los alimentos. Y podría impactar también en la llamada “inflación núcleo”, que suele tomar más en cuenta el Banco Central para definir su política monetaria.

La consultora Elypsis, del economista Eduardo Levy Yeyati, detectó hasta ahora “registros altos” en los datos de inflación de las dos primeras semanas: la primera dio un incremento del 0,6%, pero estuvo especialmente afectada por el ajuste del 23% en la tarifa de agua; la segunda reflejó una suba idéntica, del 0,6%, pero apareció influida en cambio por el encarecimiento de los alimentos.

Si bien en Elypsis mantienen aún la proyección del 1,7% para todo mayo, sus economistas también aclaran que las mediciones que se conocieron hasta ahora no dan ningún motivo para festejar una desaceleración de los precios.

En PriceStats, otra de las fuentes considerada por el Banco Central (que publica el resultado de sus relevamientos en la web), anotaron un ritmo de inflación del 2% hasta la primera semana de mayo. La curva refleja un repunte sostenido desde el piso del 1,2% que mostró marzo.

Como sea, las cifras conocidas hasta ahora muestran que aún no hay motivos para alertar sobre una significativa caída de la inflación en este mes. El último comunicado de política monetaria del Banco Central, del martes pasado, había aclarado que “las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA” sugerían que, “en mayo la economía retoma el proceso de desinflación”. La misma apuesta pareció arriesgar el vicepresidente del BCRA, Lucas Llach, este viernes en su cuenta de Twitter: “Estos tres meses (febrero, marzo y abril) no me parecen apropiados para juzgar la inflación macroeconómica de Argentina”, recomendó. Así y todo, los últimos movimientos que hizo -desde marzo- la mesa de dinero del Banco Central dejaron en evidencia una mayor preocupación de sus funcionarios por la suba de precios. Según pudo confirmar este diario, el ritmo ya superó, por mucho, al que ya había proyectado Sturzenegger para esta época al anticipar que vendrían “tres meses delicados en materia de inflación”.

Esto fue lo que convenció al “ala dura” del comité de política monetaria del Central a salir a retirar pesos de la economía con mayor agresividad. El organismo ya absorbió $90.000 millones en lo que va de mayo mediante ventas de Lebac, que empujaron las tasas de interés en un punto porcentual, hasta el 25,15% anual.

La mesa de dinero empezó a ocuparse así de retirar los “excedentes de liquidez” que vio en la economía. En las cifras oficiales ya se ve que el Central es algo menos expansivo en su política monetaria: la emisión de pesos ya se desaceleró en unos 5 puntos porcentuales (del 40% al 35%) durante abril. Pero se ubica, aún ahora, por encima de un nivel “consistente” con la meta del 17% de inflación. Parece ser éste sólo el comienzo de un retorno ya irreversible hacia una política levemente más contractiva del BCRA. (Por Ignacio Olivera Doll  para Ámbito)

 

 

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