Home   /   Latinoamerica  /  Análisis  /   LA ALEGRÍA NO ES SOLO BRASILERA: LA AMÉRICA TODA CELEBRA A ¡LULA LIBRE!
LA ALEGRÍA NO ES SOLO BRASILERA: LA AMÉRICA TODA CELEBRA A ¡LULA LIBRE!

Hoy, jueves 8 de noviembre de 2019, después de 580 días privado de su libertad; Luiz Inácio Lula Da Silva es devuelto a donde pertenece: al corazón del pueblo brasilero.

Es una importantísima batalla ganada en el marco de la intensa guerra judicial (Lawfare) que se libró en su contra con la causa Lava Jato. Si bien aún no hay sentencia firme en la causa, se le permitirá afrontar la apelación en libertad. El Estado de Derecho y la presunción de inocencia como base de él han primado sobre el complot judicial pergeñado por la oligarquía brasilera.

“Ustedes son el alimento de la democracia que precisaba para resistir” dijo apenas salió de la cárcel. Intentaron apagar su fuego en la asfixia de una celda, pero olvidaron que “las ideas no se matan”, como tampoco el compromiso y el amor por el pueblo que tiene Lula por haber nacido de sus propias entrañas. El sindicalista, el pobrísimo niño que no terminó la secundaria ni fue a la universidad, aquel humilde tornero mecánico,  tiene como único título haber sido el presidente que lideró el proceso más grande de crecimiento económico con justicia social del Brasil; y hoy a sus 74 años sigue dando la batalla por lograr una sociedad más justa.

Seguramente en libertad podrá defenderse mejor del ataque reaccionario en su contra y, a través de la política y del amor de su pueblo, volver a luchar democráticamente para sacar a Brasil de la dependencia a la cual lo ha sumido Bolsonaro.

“Preso es un héroe, muerto es un mártir y libre, libre es presidente” se comentaba por ahí. También se comenta que el 10 de diciembre vendrá a la asunción de Alberto Fernández.

Lo cierto es que la América Morena, la del pueblo humilde y trabajador, está de fiesta y lenta -pero inexorablemente- va recuperando la esperanza.

Getulio Vargas, conocido aquí como el Perón brasilero, dijo antes de suicidarse al verse acorralado por la oligarquía “Ya les di mi vida, ahora les entrego mi muerte”. Por suerte, esta vez su hijo político, Lula, nos seguirá entregando su vida y también su libertad para seguir soñando con la Patria Grande, justa y soberana que nos merecemos sus hijos e hijas.

Notas Relacionadas