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La brecha de género en la Universidad argentina

Dos informes de reciente elaboración, uno formulado por el Centro de Estudios Atenea y la Federación de Docentes de las Universidad (FEDUN)[1], y el otro realizado por docentes de la Universidad Nacional de La Plata[2], sirven para detallar el grado de desigualdad educativa, laboral y política  que sufren las mujeres en las universidades de todo el país.

 

. Egresos y carreras vinculadas

La cantidad de egresados según el sexo en el período 2001 — 2015 favorece a las mujeres, quienes representan en promedio un 61% de los egresos por año, frente a los hombres que oscilan el 39%. Sin embargo, se debe considerar que las carreras vinculadas a las ciencias aplicadas tienen mayoría de egresos de hombres (seis de cada diez), mientras que las carreras vinculadas a las ciencias humanas y de la salud presentan mayor el mayor promedio de egresadas mujeres (ocho de cada diez).

. Cargos docentes

Las mujeres componen poco más de la mitad de la planta docente universitaria nacional. Pero los puestos de mayor jerarquía (titular, asociado, adjunto) son cubiertos en su mayoría por hombres (62%) que por mujeres (38%), quienes tienen más presencia en cargos de menor envergadura (JTP, ayudante de 1°).

Por otro lado, estudios de la Universidad Nacional de Río Negro[3], señalan que existe consuetudinariamente una mayor exigencia de requerimientos educativos y académicos para las mujeres a la hora de ocupar cargos de docencia o investigación universitaria. A esto se le suma, señalan, que las mujeres con hijos tienen menor posibilidad de aspirar a un cargo docente que un hombre, aún con formaciones profesionales similares.  Siendo las mujeres relegadas a las tareas domésticas o del cuidado del niño, el hombre encuentra tiempo donde la mujer por mandato cultural no lo encuentra. Nueve de cada diez mujeres realizan tareas del hogar, mientras que cuatro de cada diez hombres no realiza ninguna[4].

 

Gobierno universitario

Solo uno de cada diez rectores en el país son mujeres. La diferencia disminuye cuando analizamos la proporción en la distribución de cargos de vicerrector (29% mujeres y 71% hombres) y secretaría académica (57% mujeres y 43% hombres)

 

 

 

De la misma manera, solo tres de cada diez decanos son mujeres; mientras que las vicedecanas representan el 40% del total del país y las secretarias académicas el 64%. Vemos también como solo en las facultades de ciencias humanas hay más decanas mujeres. El resto de las facultades vinculadas a otras ramas de la ciencia son gobernadas ampliamente por hombres.

 

 

 

 

 

Mujeres cobrando menor salario que los hombres por iguales funciones o siendo relegadas de determinadas profesiones que son mostradas como “solo de hombres”, pueden existir ante la ausencia de dirigentes mujeres en el Estado y de políticas que combatan las desigualdades de género en el plano laboral y político. La dominación ejercida sobre la mujer en el mundo del trabajo y de la dirigencia política en general, es también reproducida en la universidad como parte del Estado.

 

La gravedad del asunto está en que de la universidad salen los dirigentes políticos que asumen el día de mañana la conducción del Estado. No se puede esperar que las mujeres asuman las riendas del destino colectivo, si su participación en los órganos de gobiernos universitarios es reducida a la mínima expresión.

 

La tarea de reconversión de la Universidad en una herramienta al servicio del interés nacional es imposible si no contamos con mujeres que asuman la conducción política a la par de los hombres.  Impulsar que las mujeres sean reconocidas si así lo merecen por su formación profesional y vocación docente con cargos de mayor jerarquía; y democratizar los órganos de gobiernos para que sean las mujeres no las que ordenen expedientes, sino la que tomen las decisiones políticas, debe ser la tarea de todo gobierno de la Universidad. Más aún, una política de Estado.

 

Pero ante al avasallamiento de los derechos de las mujeres, siendo las principales perjudicadas de la pérdida del empleo, del ajuste al Estado y del recrudecimiento de la violencia en las calles y en la casa, no podemos esperar que el gobierno nacional toma medida alguna que haga a la justicia y la igualdad.

 


[1] Informes 2017. La Educación Superior en Argentina. Febrero 2018.

[2] Mujeres directivas en las universidades nacionales argentinas. Revista Digital Ciencias Administrativas. Junio 2016.

[3] Desigualdad de género en la Universidad Nacional de Río Negro. Revista XII Espacios Políticos. Septiembre 2016.

[4] Brecha de género en el hogar: las mujeres, a cargo de las tarea domésticas no renumeradas. Infobae. 12÷03÷18

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