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La nueva bicicleta financiera y los costos de la deuda


Los detalles acerca del feroz endeudamiento llevado adelante por el gobierno de Macri son desconocidos por la mayor parte de los argentinos. Pareciera ser que los tediosos números y complicadas categorías utilizadas por los inteligentes de la economía al respecto, en poco y nada influyen en el quehacer diario de millones de personas.

Sin embargo, existe una íntima relación entre los más de US$ 80.000 millones de deuda pública tomados en los últimos 15 meses[i]  junto con el festival de bonos Lebacs ofrecidos por el Banco Central, con asuntos muchos más palpables, como son el aumento del desempleo o el detrimento de las pequeñas y medias empresas. Son consecuencias de un modelo económico de características rentístico financieras, donde existe una transferencia de la renta socialmente producida por los asalariados a los sectores concentrados de la economía, para luego ser colocados en el exterior bajo diversos mecanismos.  El endeudamiento sistemático es uno de estos mecanismos.

Por una lado, el crecimiento de la deuda “externa” que ya superó los valores netos de la deuda tomada por la última dictadura cívico militar y que representa más de la mitad del PBI.  Al gobierno le interesa mantener el endeudamiento por tres motivos fundamentales: tapar el déficit fiscal, mantener una oferta de dólares que permitia saciar su demanda en un mercado cambiario desregulado y (en está nos extenderemos) mantener el tipo del cambio estable.

Un dólar barato funciona como medida anti inflacionaria al evitar el encarecimiento repentino de los bienes y servicios importados. Política que no sería criticable en una economía como la nuestra que produce bienes con escaso valor agregado y que necesita de hacerse de bienes de capital para su producción. Pero que el árbol no nos tape el bosque.

En lo que respecta a la deuda “interna”, el  BCRA conducido por Struzzenegger dispuso la suba de las tasas de interés en pesos también como medida para paliar la inflación. Hacer subir las tasas contrae la oferta monetaria a partir de que las grandes masas de capital se insertan en plazos fijos (bonos del Banco Central en este caso, que al no trascender su pago el año fiscal, se les denomina Letras). Según los liberales, en una economía donde es mayor el circulante de moneda al valor del total de bienes y servicios producidos (hay más plata de lo que se puede comprar), los precios tienden a aumentar; por lo que disminuir el circulante generaría el efecto inverso, dígase, una disminución en los precios de los productos.

Pero ¿qué sectores se benefician con un tipo de cambio estable y una tasa en pesos en auge? La consultora Estudio Bein & Asociados señaló en uno de sus últimos reportes sobre las finanzas de nuestro país, que la Argentina se había convertido en “la campeona mundial de carry trade”.

¿En qué consiste? En números redondos, supongamos que pedimos un dólar al Citibank de Nueva York a una tasa del 1% anual. Ese dólar lo convertimos a pesos en una relación de US$ 1 a $ 15. Con esos $ 15 compramos bonos Lebacs a una tasa del 30% anual, lo que sería como prestarle plata al Estado. Al finalizar el año, el BCRA nos devuelve $ 19,5 lo que representarían los $ 15 prestados más $ 4,5 de intereses acumulados. Si el precio del tipo de cambio en dólares se mantuviera, bastaría con volver a cambiar los pesos a dólares, pagar US$ 1,01 al Citibank y obtener una ganancia de $ 4,35.

Esto es el carry trade o nueva bicicleta financiera. Un mecanismo de obtener ganancias a partir del diferencial de tasas y especulando con el valor de la divisa extranjera. El gobierno apunta a subir los precios de los Lebacs y sostener el tipo de cambio con endeudamiento externo  para que los beneficios de quienes se embullen en la timba financiera se disparen. Algunas estimaciones señalan que en las economías emergentes de todo el mundo el carry trade llega a mover hasta  dos billones de dólares.

Ahora bien, llegado el escenario de que se devalúe la moneda y el dólar se encarezca, los especuladores poseen un as bajo la manga: la compra de dólares a futuro. Esta es una operación de tipo swap, en la que dos partes se comprometen a entregar sumas de dinero en un plazo determinado a posteriori. Las partes acuerdan una venta a futuro a una relación de US$ 1 a $15 al momento del acuerdo y una de las partes compra determinada cantidad de dólares. En tres meses, por ejemplo, con una relación US$ 1 a $20, la otra parte paga a la cotización de $20 por cada dólar que vendió.

Los altos márgenes de rentabilidad generados en tan poco tiempo terminan por desalentar la inversión en la llamada “economía real”, que es la que produce bienes y servicios, y por lo tanto emplea trabajadores. La primacía que este gobierno le ha dado al capital financiero en lugar del capital productivo desafecta a millones de personas del aparato productivo y se traduce en reducción del consumo, cierre de fábricas, desempleo y exclusión.

Y estas son las consecuencias a corto y mediano plazo. La última experiencia que tuvimos con un modelo económico de este tipo determinó la mayor crisis de la historia de nuestro país. Los vencimientos de pago al momento de la suba de las tasas de interés en todo el mundo terminaron por exprimir el jugo a la naranja en una economía atada a las fluctuaciones del mercado financiero ¿de dónde sale para pagar la plata entonces si a la Argentina no le prestan más? La respuesta se encuentra en nuestro pasado reciente.

[i] La deuda emitida en los últimos 15 meses ya supera los u$s 80.000 millones. Ámbito Financiero. 16÷04÷17

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