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Las últimas encuestas y el dilema irresuelto para vencer al macrismo

El año electoral largó, y las encuestadoras son las pocas empresas que contratan personal en el país. La consultora Synopsis, dio a conocer el 12 de febrero pasado un relevamiento nacional realizado entre el 8 y el 9 del mismo mes.

Como es costumbre, lo primero que muestra el trabajo son las valoraciones que realizan los encuestados sobre la situación nacional, en términos generales. De allí se desprende, luego, la imagen e intención de voto de los distintos candidatos. Los resultados principales al respecto de lo anterior son:

  • La valoración sobre el gobierno macrista sigue cayendo, llegando al peor nivel histórico

 

 

  • Las preocupaciones económicas (inflación + desempleo) aumentaron en la última muestra. La importancia de la corrupción ascendió levemente, pero no le llega a los talones a la crisis, sin importar cuántas veces muestren a Cristina marchando a Comodoro Py en la pantalla. De la inseguridad cada vez son más los que se olvidan.

 

 

  • El gobierno macrista ha llevado la crisis a tal extremo que la mitad del país (según la encuesta) habría perdido las esperanzas sobre las posibles mejoras en el futuro cercano.

 

 

Los nombres

De éstos resultados generales, que dejan entrever el clima social y económico tenso que se vive en los hogares argentinos, es que se justifican las devoluciones específicamente electorales que ofrece Synopsis. El blindaje mediático, como hemos dicho anteriormente desde ésta revista, tiene un límite imposible de traspasar, que es el bolsillo. En ese marco, no hay Clarín, La Nación o concentración de los medios de comunicación alguna que pueda modificar el ánimo del pueblo. De allí surge la siguiente gráfica, que explicita el rechazo a que Cambiemos siga gobernando y su progresión.

Sin embargo, esa manipulación mediática que decíamos sí tiene éxito en otra de las aristas de la política argentina. A los argentinos de a pie les cuesta identificar cuál es la causa de los males que vivimos. Saben que son los problemas económicos los que los hostigan, pero no terminan de comprender qué es lo que genera tales problemas, por lo tanto, se transforma en una odisea poder asociarlos a un candidato en particular, partido o frente electoral.

Éste es el contexto en el que el macrismo gana la batalla. Los sectores populares, en su mayoría, ven la cara de Mauricio Macri y la asocian con el hambre que están pasando y que hace poco no pasaban. Por contrario, una parte considerable de la clase media y de las más acomodadas, se encuentran en una disyuntiva: con Macri les va peor, pero está tan arraigada la figura de Cristina con los casos de corrupción, que no es posible que los votos perdidos por la crisis reinante vayan a parar al kircherismo.

De ahí se deduce por qué Macri tiene tan alta imagen negativa y un piso de votos tan alto, al igual que Cristina. La preponderancia de la crisis y sus responsables se bate a duelo con la injerencia de la corrupción.

La diferencia entre Macri y Cristina (en términos electorales), es que Macri tiene y ha tenido una imagen muy variable conforme a la sensibilidad económica. Al revés, Cristina casi no ve variar su intención de votos, sin importar qué tan mal le esté yendo al oficialismo. A algún lado tienen que ir a parar esas boletas.

El bloque Argentina Federal, con Pichetto, Massa y Urtubey a la cabeza, es recipiendario de gran cantidad de ellas; las que perdió el macrismo y que no absorvió el kirchnerismo, al menos hasta ahora.

Sin embargo, para los intereses de la mayoría de los argentinos, la polarización Macri-Cristina es un inconveniente. Los mismos dirigentes de Cambiemos han reconocido su apetito por enfrentarse a la ex presidente en un balotaje; no sólo por la aversión que le tienen sino primordialmente por instinto de supervivencia. La imagen negativa de “la Doctora” es tan alta y tal su incapacidad para incrementar su base electoral, que la mayoría de las encuestas la ponen como perdedora en el resultado del posible balotaje.

¿Y Roberto?

Como se ha visto en la plana de la mayoría de los diarios, pero con escaso protagonismo directo, aparece la figura del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. Caracterizado por el desconocimiento por parte de muchos argentinos, por su carácter de seriedad y por el éxito en el proceso de desendeudamiento y de recomposición económica vivido en la Argentina post 2001, el Licenciado posee una muy baja imagen negativa. Lo mismo ocurre con su imagen positiva, aunque con un matiz de importancia a saber. Es el único con un diferencial positivo y al que una gran parte del electorado no conoce o conoce poco, por lo que no rechaza su figura, como en otros casos.

Las predicciones a tan temprana hora, con tanto año por delante y con varios vencimientos de la deuda que pagar, pueden ser fácilmente borradas de un plumazo por cualquier hecho imponderado. Si todo continuara como viene, los escenarios pueden mostrar al krichnerismo en un frente electoral con todo el peronismo, o solo, con el sello de Unidad Ciudadana. En cualquiera de los dos casos, la figura de Cristina encabezando la fórmula podría resultar en una victoria amarilla. Eso, según los números expuestos, es algo que la mayoría de los argentinos no desean. No se sabe bien qué quieren, pero sí se sabe con certeza que a Macri no.

Por otro lado, la posibilidad de que el Ns/Nc amplísimo que tiene Lavagna se transforme en votos a favor, expropiados del peronismo Federal y de la desilusión macrista -algunas, incluso radicales-, se torna un guarismo más que tentador para el campo nacional. La inflexión allí, se daría si Cristina va por fuera y los votos en primera vuelta no le alcanzan al experimentado economista para enfrentarse con Macri en un balotaje.

 

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