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Las intrigas de Cornejo y el valor de la República

El gobernador continúa en sus intrigas para dividir a la oposición y acumular poder. Vedada la posibilidad de su reelección y con el miedo de sufrir el destino de sus predecesores radicales, Cornejo busca restarle poder a sus contrincantes y sumárselo a si mismo.

En menos de un año se llevarán a cabo las elecciones, pero en el transcurso podría estallar el país a consecuencia del insoportable ajuste de Cambiemos y el saqueo del FMI. El macrismo podría pasar a la historia, pero Cornejo no esta dispuesto sufrir el mismo destino antes de retirarse del cargo. La estrategia tiene dos objetivos, colocar en importantes cargos a hombres que le respondan a él y limar el poder que tienen los intendentes opositores.

Dos medidas tendría en mente. En la primera, el gobernador estaría buscando un acuerdo con Tanús para eliminar definitivamente la reelección ilimitada de los intendentes de la provincia. Para lograrlo no sólo necesita de la promulgación de un decreto, sino también el apoyo para sostener la medida. Es por esto que retoma su estrategia de acordar con un miembro de la oposición.

No cabe la menor duda que en la próxima discusión sobre el destino de la provincia, se encontrará enfrentado con el mayor partido opositor. A su vez en el armado de un frente para enfrentar al radicalismo, seguramente estarán presentes los dirigentes departamentales. Tampoco sería extraño que la fórmula estuviera integrada por algún intendente actual o pasado que tenga un amplio apoyo en su departamento. Con la medida el gobernador más que restarles poder, busca alternativas que pudieran generar división.

Poco le interesa a Cornejo la alternancia como valor de la república, como demuestra su constante desprecio al resto de sus valores. La igualdad ante la ley tiene poca cabida en un gabinete poblado de nepotismo. Tampoco lo es la tolerancia, prueba de esto es su constante ataque a todo aquel que cuestione sus políticas, desde sindicatos a organizaciones políticas. No dude el lector que, si Cornejo tuviera la posibilidad de ser reelecto indefinidamente, la tomaría sin dudar.

Mucho menos le importa la separación de poderes, ya que se encuentra a la espera de insertar a dos de sus esbirros en la Suprema Corte. En su segunda medida amenaza restringir los salarios que cobran los altos salarios de los jueces. No por un reclamo de justicia social, sino para tener una herramienta más con la que amedrentar y obtener de esta manera una justicia adicta. Sumar otro ajuste presupuestario, tampoco le molestaría.

Los logros de la república, no fueron conquistados nunca gracias a sátrapas de las potencias extranjeras ni mucho menos por sus funcionarios. La alternancia fue concebida para evitar la acumulación de poder en un sólo individuo que pudiera avasallar la voluntad popular. La división de poderes es una garantía más para el control sobre el gobierno y el imperio de la ley.

Todos estas herramientas fueron conquistas históricas de las clases sociales más postergadas, en pos de crear un Estado que lograra una sociedad más justa. Los representantes de las clases privilegiadas siempre buscaron para sí acumular poder y perpetuarse en el poder en pos de sostener y profundizar las desigualdades.

En Europa se formaron primigeniamente las repúblicas liberales al calor de las luchas contra la monarquía. En nuestro país la construcción de la República, se dió en la pugna permanente entre aquellos que tienen su sustento atado al destino del mercado interno (campo nacional) y aquellos que alimentan sus privilegios en sus negocios con el extranjero (campo antinacional). Cada vez que llegó al gobierno un representante de los primeros, impuso por ley alguna medida que combatiera la desigualdad.

Los argentinos en la construcción del Estado no sólo tomamos algunos principios de la clásica república democrata-liberal, sino que le sumamos fundamentales conquistas. Desde los derechos políticos con el yrigoyenismo a los derechos sociales del peronismo por nombrar sólo dos.

Los gobiernos de Macri y Cornejo con su nombramiento de jueces a dedo y por decreto, persecuciones y eliminación de derechos, suman todos los días permanentes atentados contra el Estado de Derecho y el bienestar de las mayorías. Con estos personajes a la cabeza del estado, las instituciones al servicio del bienestar general sufren al mismo tiempo que los estómagos y el bolsillo.

Queda en los argentinos no sólo restaurar los valores fundamentales y los derechos por las vías legales que nuestra Constitución nos otorga. Sino que además, en la construcción de un nuevo gobierno, debemos asumir la responsabilidad de crear nuevas formas de lograr una sociedad un poco más justa.

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