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A las puertas de una crisis de deuda

Mientras los argentinos no llegan a fin de mes, la deuda macrista amenaza la economía nacional.

Publica el Diario BAE: “Para el 2019, el ratio intereses sobre recaudación pública trepó al 16,2%, niveles que no se alcanzaban desde el 2001 y que encienden alarmas sobre la capacidad de pago. Si hay devaluación, podría llegar al 19,1%.”

Las conclusiones se desprenden de un estudio realizado por Delphos Investment se donde detalla:  “La media del ratio intereses a ingresos de los 110 países publicados por el Banco Mundial es de 5,8% para 2016 y 2017. Adicionalmente, tan solo 9 de los 110 países con datos publicados en el Banco Mundial presentaron una carga de intereses públicos a ingresos mayor o igual a 16%: Angola, Bangladesh, República Dominicana, Jamaica, Líbano, Sri Lanka, Mongolia, Malawi y Zambia”.

Macri recibiendo a representantes de Bank of America, JP Morgan y otros. Noviembre 2018

Cuando el peso de la deuda es tan grande, se amenaza un cese de pagos y una profunda crisis económica. El informe agrega: “Destacamos que ciertos países europeos como Grecia y España superaron el límite de 16% entre 2011 y 2014, al desatarse la crisis de deuda regional. Para los principales países emergentes dicho ratio se ubica por debajo del 12% en 2016/2017”.

Las intenciones del informe son claras, Delphos Investment esta conformada por ex miembros de la JP Morgan y otros importantes bancos privados internacionales. Se entiende de esta manera, que la consultora financiera está advirtiendo a sus clientes y socios (los capitales especulativos financieros) sobre la volátil deuda pública argentina.

Ante una pérdida de dinero por la falta de pago futuro, a los ojos del capital financiero la situación se puede resolver sencillamente vendiendo sus bonos o especulando por el quebranto nacional (default) y convertirse en fondos buitre. Para el resto de los argentinos, la situación es gravísima. A diferencia del capital que se mueve libremente por el mundo, los argentinos tienen su destino atado a la economía nacional.

Es aquí donde entra en escena el papel del Estado macrista. La crisis actual (económica y de deuda) son dos caras de la misma moneda, la que origina en las políticas del gobierno. De todas ellas la central es el proceso de valorización financiera, o timba en lenguaje común.

Casi todas las actividades económicas a lo largo de los casi cuatro años de macrismo han perdido, excepto aquellas que se relacionan con las finanzas. Sólo el año pasado y en plena recesión, el sistema financiero aumentó un 50% su rentabilidad. ¿Cómo es esto posible? Gracias a los negocios que hacen sobre los títulos públicos que les entrega el macrismo.

A modo de ejemplo publica Iprofesional: “En diciembre, de hecho, las letras de liquidez del BCRA fueron el principal factor que explicó un alza mensual de casi el 118% en sus resultados, que pasaron de $10.639 millones a $23.199 millones.” Dinero que tampoco se queda en el país, en los últimos tres años más de 60.000 millones de dólares han salido del país.

Volviendo a la especulación, recordemos que las Leliq son un negocio reciente, las antecedieron las Lebac o el infame bono a 100 años. Según el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala: “En tan solo tres años, Cambiemos emitió más deuda que en toda la década que duró la Convertibilidad y casi el doble que en los últimos 10 años del kirchnerismo (USD 71.000, 63.000 y 38.000 millones, respectivamente)“. No esta considerada en esta comparación, el préstamo del FMI superior a 50.000 millones de dólares.

Esta avalancha de deuda estatal que llena los bolsillos de la banca, ha provocado un desastre económico. Al día de hoy, casi uno de cada cinco pesos del presupuesto nacional se va al pago de servicios de deuda. Ante tal sangría, el gobierno ha profundizado el ajuste con tal de mantener este modelo económico. El mismo ajuste que se expresado en la quita de subsidios, recortes en fondos estatales y paritarias por debajo de la inflación.

Sumado a la devaluación, las medidas multiplicaron la destrucción de puestos de trabajo (aproximadamente 90 por día) y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios (12% en 2018). Esto provoca una crisis aún más aguda y una caída de la recaudación de impuestos (10% en términos reales a noviembre de 2018). De nuevo, el macrismo vuelve a responder con mayor ajuste y deuda.

De esta manera nos vemos presos del círculo vicioso macrista: endeudamiento, ajuste, recesión y nuevamente endeudamiento. El macrismo ha declarado que, para ellos, este es el único camino ¿Cuántos argentinos están dispuestos a sacrificar con tal de mantener las ganancias de la banca internacional? ¿O será que en octubre finalmente desterremos al olvido al macrismo y su infame modelo económico?

 

 

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