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Lecciones de los “Chalecos amarillos”: El papel de las fuerzas de seguridad y la represión

Las aguas comienzan a calmarse luego de un mes de protestas en Francia, pero una postal se escapó de la cobertura mediática. Hace algunos días en los momentos de mayor tensión, la policía francesa se negó a reprimir a los manifestantes, quienes los saludaron entonando el himno nacional.

El suceso fue una excepción entre las jornadas de represión y violencia que se multiplicaban en el país en las que se sucedieron miles de detenciones, cientos de heridos y hasta el momento, ocho muertos.

Su plan económico necesitaba del pleno abuso de la fuerza pública para garantizar su éxito, sin embargo un ejemplo demostró el peligro inminente que se cernía sobre Macron. El rechazo al ajuste que atraviesa la sociedad entera, sumó a trabajadores, estudiantes y comenzaba a incluir el respaldo de algunos miembros de las fuerzas de seguridad.

Cuenta sobre los hechos el diario Tiempo Argentino:

-“Al diario Le Monde, en riguroso anonimato, los uniformados dijeron cosas como que “lo que está sucediendo es el resultado de años de fragmentación de la sociedad francesa. Por ahora, la respuesta está al lado de la placa (policial)”, se lamenta uno. “Estoy muy preocupado porque el poder está en una burbuja tecnocrática. Están separados de Francia por personas valientes que no pueden llegar a fin de mes, destaca otro.

Yves Lefebvre, del sindicato de la policía de Unité SGP, si habló públicamente, y en un reportaje con la radio France Info consideró que las fuerzas de seguridad enfrentaron los peores disturbios en la capital francesa desde 1968. Pero también alertó: Los oficiales no quieren permanecer como el último baluarte contra la insurrección. No podemos soportarlo. Le pido al presidente que asuma sus responsabilidades“.-

Los sucesos posteriores son conocidos, ante el masivo respaldo de la población a los reclamos de los chalecos amarillos, Macron ha tenido que (por el momento) frenar el ajuste.

Más allá de las diferencias entre nuestros países que hemos marcado en notas anteriores, el uso de la represión sobre la protesta social es un punto en común. Esto nos lleva a plantearnos el papel que juegan las fuerzas de seguridad.

El macrismo se ha ocupado de direccionar la violencia sobre todos aquellos que se opongan a alguna faceta de su plan económico. El rechazo al ajuste y el saqueo nacional ha tomado numerosas expresiones, todas ellas combatidas por el gobierno.

Podemos recordar la represión sobre los trabajadores de Cresta Roja en 2015 durante las manifestaciones por el quiebre de la empresa, sucesos que volvieron a repetirse hace unos días. La violencia ejercida contra los docentes y estudiantes en Chubut, Buenos Aires o Río Negro durante los reclamos contra los ajustes en Educación. Sin olvidar por supuesto la expresión más brutal de la represión macrista, el asesinato de Maldonado, Nahuel y Orellana.

El gobierno se ha encargado de corromper el uso de la fuerza, utilizando a los organismos de seguridad como medios para amedrentar a la sociedad y de esta manera garantizar el plan de saqueo nacional.

Política que sigue profundizando autorizando el uso de fuerza letal y alimentando con su discurso, la violencia contra la delincuencia emanada de la misma pobreza que multiplica su política económica. Mientras tanto, sólo en los primeros seis meses del año, más de 16 mil millones de dólares salieron del país a manos de especuladores financieros y los amigos del macrismo.

Un gobierno al servicio del pueblo argentino debería ocuparse de eliminar la pobreza que nos aqueja fomentando el trabajo y la redistribución del ingreso. Con esa condición de la mano, podemos devolverle el carácter legítimo al uso de la fuerza, ya no como medio para garantizar el ajuste y un orden social injusto, sino usando todo el peso de la ley contra aquellos que nos agreden. Corresponde entonces al Estado, elaborar una política de seguridad completa que proteja la integridad de los argentinos en todas sus formas.

Así como entre los obreros, estudiantes y trabajadores del Estado hay quienes se oponen a la actual política y quienes la apoyan, no podemos suponer que todos los miembros de las fuerzas armadas se encuentran conformes con la situación. Volver a discutir el papel de las fuerzas de seguridad incluyendo a todos los sectores, se hace necesario para lograr una sociedad más justa.

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