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Lo esencial es privilegio: Breve informe sobre la situación alimentaria de nuestro país.

Adelanto al lector o lectora mi opinión sobre este tema: me parece bochornoso. La condena a discutir un tema como es quién come y quién no en uno de los países más ricos en recursos alimenticios de América Latina, se vuelve primitivo. Son preocupantes las cifras que arrojan distintos estudios sobre malnutrición, desnutrición infantil, emergencia alimentaria (los cuáles se han acrecentado durante el macrismo). Las causas son muchas. ¿La principal?: la avaricia de los que gobiernan el país.

De “pobreza cero” a la Ley de Emergencia Alimentaria

Hace algunas semanas atrás se aprobó el proyecto de ley de Emergencia Alimentaria que incluye entre su articulado principal, el pedido de prórroga de la emergencia hasta diciembre de 2022, el aumento del 50% de las partidas alimentarias y su actualización cada tres meses aplicando un esquema que haga eje en el Índice de Precios al Consumidor y la variación de la canasta básica. La iniciativa supo cohesionar a distintos sectores de la Iglesia, movimientos sociales, organizaciones políticas tras un objetivo primordial: luchar contra el hambre en suelo argentino.

Cuatro años desde que el macrismo gobierna nuestro país y es inevitable olvidarse de una magnífica (e incumplida) promesa de campaña de Cambiemos: “POBREZA CERO”.

Muy lejos del objetivo, el macrismo logró llevar la cifra de pobreza al 35,4%, esto comprende que 15,9 millones de personas en todo el país —cerca de 3,8 millones más que el año anterior— no poseen los ingresos para cubrir los servicios básicos. “La indigencia —las personas que no tienen ingresos suficientes para hacer frente a las necesidades alimenticias— trepó al 7,7%, frente al 4,9% del mismo período de 2018 (primer semestre). Se destaca la profundización de la pobreza extrema en el proceso de deterioro de la condiciones de vida, la cual aumenta en un 57,1%.[1] Dentro del porcentaje de pobreza se presentan picos con del 52,6% para niñas y niños de 0 a 14 años, y del 42,3% para jóvenes de 15 a 29 años.[2]

 

Indec. EPH: Incidencia de la Pobreza y de la Indigencia. 2019

 

Estos datos son antecedentes que conllevan a discutir la emergencia alimentaria. No son los únicos.

En el último año (entre el primer semestre 2018 y el primer semestre de 2019), 6 argentinos caían en la pobreza por minuto.

UNDAV. Observatorio de Políticas Públicas. 2019

El problema se convierte una bola de nieve en descenso. Hay más pobres y los pobres son más pobres que antes.

UNDAV. Observatorio de Políticas Públicas. 2019

 

La distancia que deben recorrer las familias para lograr salir de la pobreza o indigencia representa un 39,3%. Una brecha que se acrecentó fuertemente en este último año.

Por acción u omisión el Estado interviene en que la situación frene o se acreciente. El aumento o pérdida gradual año tras año del poder adquisitivo, creación o destrucción de puestos de trabajo, avance o recesión de la economía, precios accesibles o inaccesibles. Pobreza extrema o una sociedad más justa.

A simple vista podríamos decir que las políticas de este gobierno no han beneficiado en absoluto a la gran mayoría del pueblo argentino. Sigamos.

Malnutrición y desnutrición: la otra cara de la crisis económica, aumento de precios y caída del consumo

Políticas antinacionales y antipopulares, concentración de la cadena productiva de alimentos en su totalidad, desregulación de los precios, caída del consumo masivo, crisis económica. La fiebre de los que concentran la pagan los que menos tienen. No es problema en la Argentina la producción de alimentos siendo que lo hacemos para 440 millones de personas (10 veces nuestra población) sino la accesibilidad, consumo, utilización y aprovechamiento de los alimentos, siendo esto más difícil durante la noche macrista.

No fue, no es, ni será prioridad de este gobierno parar esta situación. Se destina más presupuesto a financiar la timba financiera que acabar con el hambre de nuestra gente.  La devaluación provocada en los últimos tiempos generó un aumento exorbitante de los precios, del 60% interanual. Sumado que las cifras de salarios, AUH, jubilaciones, planes sociales no han aumentado a la par de los mismos. Para que las familias que fueron arrastradas a la pobreza logren salir de ella, el salario mínimo debería aumentar en un 117,8%

UNDAV. Observatorio de Políticas Públicas. 2019

Es muy sencillo. Si se llega con lo justo a fin de mes o tan solo no se llega, el consumo desciende provocando hambre y malnutrición. El consumo de alimentos básicos para una dieta rica en nutrientes sufrió una baja brutal en este último año.

UNDAV. Observatorio de Políticas Públicas. 2019

Cayó un 13% el consumo de la carne y un 5,8% el de la leche. Se le suma además, lo caro que resulta cocinar por los tarifazos en los servicios de gas, luz, agua.

¿Consecuencias? Según un informe del equipo del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en 2018 un 13% de niños/as experimentaron hambre (vs. 9,6 en 2017), mientras que un 29,3% redujo su dieta (vs. 21,7% en 2017) – esto quiere decir que en tan solo un año, por falta de ingresos monetarios debido a la crisis económica que atravesamos, más hogares se vieron obligados a reducir su consumo de alimentos diarios.

Más de la mitad de los niños y niñas de nuestro país son pobres y el 40% de los que asisten a comedores presentan malnutrición. Arroz, fideos, mate cocido, pan son los alimentos que más se consumen en comedores y hogares humildes. ¿Puede una persona desarrollarse íntegramente si no se alimenta como corresponde? Al macrismo no le interesa. Ellos son responsables.

“Argentina contra el hambre” y un futuro que parece prometedor

Alberto Fernández, candidato a presidente por el Frente de Todos y Daniel Arroyo, diputado y ex viceministro de Desarrollo Social entre muchas cosas coinciden en un punto clave en este tema: les resulta imposible discutir el rumbo que debe tomar la Argentina, el pago de la deuda externa, un plan de desarrollo, etc. si hay argentinos y argentinas que no comen.  Es por ello que hace algunos días lanzaron un proyecto llamado “Argentina contra el Hambre” teniendo como objetivo reactivar el consumo, reperfilar los precios de la canasta básica y erradicar el hambre en Argentina de una vez por todas o al menos ponerle un freno.

Daniel Arroyo, uno de los impulsores de la Ley de Emergencia Alimentaria, cree que además de los aumentos en los precios de los alimentos se le agregan otros dos factores, el sobreendeudamiento de las familias y la falta de trabajo. Remarca también que en nuestro país siempre hubo hambre pero el desborde en los comedores y el quiebre de la estructura social es tema de los últimos años del macrismo.

El plan promete la creación de un Observatorio Nacional Argentina Contra el Hambre con participación de Universidades, investigadores que se dedique a relevar la situación del hambre con cierta periodicidad. Además el programa se enmarca la convocatoria al Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, conformado por el Ejecutivo, organizaciones sociales, empresas y sindicatos. Un plan con un rumbo claro donde se conjugan muchas expresiones del campo nacional y popular.

El plan tiene cuatro pilares fundamentales: reactivar el consumo familiar, el disfrute y libertad de poder comer variado y luchar contra los precios. Y sobre todo, que los más débiles no sean olvidados en el país donde todo es posible.

[1] https://www.infobae.com/economia/2019/09/30/la-pobreza-subio-al-354-y-ya-alcanza-a-159-millones-de-argentinos-segun-el-indec/. INFOBAE. 2019. “La pobreza subió al 35,4% y ya alcanza a 15,9 millones de argentinos, según el Indec”

 

[2] https://laciudadavellaneda.com.ar/en-el-ultimo-ano-cayeron-en-la-pobreza-6-argentinos-por-minuto/. UNDAV. 2019. “En el último año, cayeron en la pobreza 6 argentinos por minuto”

 

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