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Los Buitres sobrevuelan Argentina

En las últimas semanas, los argentinos nos hemos visto envueltos en el trajín electoral que se ha desarrollado en gran parte de las provincias del país. Los resultados de las elecciones primarias (y algunas generales) han dado como resultado más de una docena de derrotas del macrismo, hecho que resulta favorable a la mayoría del pueblo. Sin embargo, mientras tanto hubo un hecho que pasó casi desapercibido: Los fondos buitres arremeten una vez más contra el país.

Estos fondos, mal llamados de inversión, representan el sector más rancio dentro del sistema financiero mundial. Estos, se dedican a comprar títulos de deuda denominados “de alto riesgo” de países en situaciones económicas deplorables para buscar obtener una enorme ganancia posterior. Así, se hacen acreedores de estos títulos a un bajísimo precio y especulan durante años hasta que dicho país se encuentre en condiciones económicas favorables para entonces intimarlo a pagar. De esta manera, obtienen ganancias siderales mientras condenan a millones de habitantes a padecer la miseria y el hambre. Los argentinos ya sabemos bien de que se trata, recientemente hemos sido testigos de su saqueo, costándole al país más de nueve mil millones de dólares.

El fondo “Aurelius”, uno de los buitres que se vio beneficiado por el fallo del juez Thomas Griesa y por el pago que realizo el gobierno de Mauricio Macri en 2016, vuelve a litigar contra el país. En aquella oportunidad, las ganancias que obtuvo fueron cercanas al 1100% en dólares, perpetrando, gracias al acuerdo realizado por el gobierno de cambiemos, una de las mayores estafas al pueblo argentino. Hoy vuelve por más, reclamando el pago de 86 millones de dólares producto del pago de cupones del PBI correspondientes al año 2013. Pero ¿Qué significa esto?

Los cupones del PBI surgieron en 2005 a partir del canje y renegociación de la deuda argentina que había estallado en 2001. Estos bonos, emitidos pos default, estaban indexados al crecimiento del PBI y en caso de que se dieran una serie de factores (entre ellos un cierto crecimiento del producto bruto interno anual) se debía efectuar el pago de una cierta cantidad de dinero. El crecimiento de la economía durante los gobiernos kircheneristas había activado el pago de algunos de estos cupones hasta que en el año 2013 el gobierno nacional modifica el cálculo de medición del INDEC, dicho calculo arrojo un crecimiento anual de 2,9%, cifra inferior al 3,2 % que se necesitaba para activar la cláusula del cupón. De esta manera el Ministerio de Economía evito pagar unos 3.500 millones de dólares, monto por demás interesante teniendo en cuanta el gran conflicto que existía para hacerse de divisas.

Producto de esta modificación en la base de cálculos es que el fondo Aureluis hoy demanda a la Argentina en los tribunales de New York. Acusa al entonces ministro de economía Kicillof de una “manipulación de datos” que afecto el pago de los títulos de deuda. Es necesario destacar que este buitre adquirió dichos bonos a mitad de precio, a raíz de que ya se había informado que el gobierno no liquidaría el cupón PBI. Siempre el mismo método: comprar barato, especular unos años y luego intentar cobrar todo lo que se pueda.

Ahora bien, este conflicto tiene que ser analizado desde dos perspectivas que están íntimamente relacionadas. Por un lado, desde el plano económico, si la Argentina se viera obligada a pagar, producto de un fallo desfavorable del tribunal internacional que ya ha favorecido a estos personajes, no solo debería pagar los 86 millones de dólares sino que se quedaría expuesta a una avalancha de demandas de otros bonistas generando una gran pérdida económica para el país, agravando aún más la crisis. La otra perspectiva, quizás la más importante, es el ataque directo contra la soberanía de un país. Resulta alarmante que un fondo buitre o un tribunal de EEUU puede entrometerse y poner en tela de juicio la decisión soberana de un país en el manejo de su economía. Los hechos confirman que este sector financiero está lejísimos de ser esos “tipos de vuela voluntad” que decía el expresidente del Nación, Carlos Melconian. Él mismo es buitre, sepamos el sesgo de sus palabras. Si querer cobrar muy por encima de lo que cobra mas del 90% de los bonistas (según los arreglos durante los gobiernos Kirchneristas) era una picardía, hoy, con la deuda igual al PBI, con la pobreza en aumento, con los comedores atestados, con las calles con familias completas es lisa y llanamente un crimen de lesa humanidad.

La defensa de una medida adoptada por un gobierno de tinte nacional y popular, que sirvió como mecanismo para cortar la transferencia de renta nacional al exterior, hoy está en manos de Macri. Resulta difícil pensar que un gobierno compuesto por una minoría oligárquica, aliada indiscutible de los intereses foráneos y que durante estos cuatro años trabajo en favor de los intereses del sistema financiero (el pago a los fondos buitres por dar un ejemplo), hoy se oponga a ellos. Tal vez la crisis económica que atraviesa la Argentina y el escaso margen que tiene Mauricio, si es que quiere terminar su mandato o aspira a ser candidato nuevamente, lo lleve, por primera vez, a no jugar en contra de los intereses del pueblo.

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