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Los fondos buitres ahora amenazan a López Obrador por cancelar el nuevo aeropuerto de México

Luego de realizar una consulta popular, el presidente de México anunció que se cancelaban las obras del que sería un nuevo aeropuerto enTexcoco. Esta obra que había sido financiada con la emisión bonos fue paralizada y hoy los tenedores de bonos están amenzando con litigar por el cobro total de los mismos.

Compartimos la suiguiente nota, donde muestra cómo los buitres intentan condicionar el manejo soberano de México, exigiendo el cumplimiento de los espurios acuerdos del antecesor Peña Nieto, y buscando siempre la oportunidad de rapiñar un poco más de ganancia. (RIN)


Por Lapolíticaonline.com

López Obrador comenzó su gobierno abriendo un fuerte de batalla con los mercados. A solo dos días de haberse calzado la banda presidencial se enfrenta a la amenaza de un choque con los fondos buitre. Por esta razón, en México temen que bajo la égida de AMLO el país se embarque una batalla judicial como la que mantuvo en default a la Argentina hasta 2016.

La compañía estatal Grupo Aeroportuario emitió unos bonos “NAIM” (Nuevo Aeropuerto Internacional de México) para financiar la construcción de una nueva terminal aérea para 30 millones de pasajeros durante el gobierno de Peña Nieto y su pago sería a partir de la tasa aeroportuaria (TUA). De esta forma tomó 6.000 millones de dólares del mercado. Pero López Obrador decidió que no terminaría la construcción de ese aeropuerto y el 29 de octubre, dos meses antes de su asunción, Moody’s ya los había degradado a bonos “especulativos”, eufemismo para no decir “papeles basura”.

Para subsanar el perjuicio a los bonistas, su secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, resolvió este lunes abrir una oferta de recompra por estos títulos por hasta 1.800 millones de dólares, una operación financiera con la que los deudores dan liquidez al mercado de sus propios títulos a la vez que reducen su apalancamiento. Y a la vez, se les garantizó a los inversionistas que conserven estos papeles en su poder que seguirán teniendo derecho a lo recaudado por la tasa aeroportuaria. El detalle es que esta tasa será la recaudada en el aeropuerto Benito Juárez, cuya capacidad es de apenas un sexto de lo que podría alojar el NAIM de Texcoco.

Y aunque esta fue una de las primeras medidas del gobierno de López Obrador, puede ser que haya llegado demasiado tarde: el riesgo es tan evidente que el gobierno de AMLO contrató al estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton con sede en Nueva York, el mismo que defendió -y perdió- a la Argentina en su pelea con los fondos buitres que lideraba Paul Singer. Como consignó la revista Forbes “la firma de abogados Hogan Lovells que aglutina más del 50% del monto de una serie de los bonos dijo que no aceptaría la propuesta pues está preocupado por cambios en la fuente primaria para fondear los 6,000 millones de dólares (mdd) en bonos”.

Se menciona, entre otros, a los fondos BlackRock, Manulife, Schroeders, Troweprice, Wellington, JP Morgan-Chase, Tiaa Invesment, Nueveen, Pinebridge y WellFargo. Pero el riesgo mas grande no son esos fondos, sino los denominados “buitres” que podrían comprar o haber comprado bonos de estos fondos institucionales, para aguantarlos e ir a juicio.

Gerardo Ferrando Bravo, director General del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, consideró positivo que los bonistas estuviesen agrupados para facilitar su identificación y poder llegar a una recompra exitosa de los bonos. De esta forma descartó que se encaminen a un escenario similar al argentino.

“En el caso de Argentina el elemento de deuda que se estaba discutiendo, no tenían dinero para pagarlo. Aquí no es el caso, aquí es un dinero que recibimos como préstamo, que lo tenemos y que está apalancado, está sustentado el pago de intereses, pago de capital. Está en la TUA del Aeropuerto de la Ciudad de México. Eso está fluyendo todos los días, estamos captando montos muy por encima de lo que requerimos para pagar este compromiso”, señaló en entrevista radiofónica.

Y aunque no precisó de dónde provendrán los fondos para la recompra de la deuda de este aeropuerto cuya obra quedará por la mitad, aseguró que “no hay condición en esta emisión para hablar de fondos buitres porque tenemos el dinero y esperamos llegar al término de esta oferta”.

Este jueves por la mañana el mismo López Obrador volvió a reiterar que “Nosotros vamos a respaldar los compromisos que se tienen con inversionistas”, para alejar el fantasma del default.

Incluso así, el perjucio financiero persiste: la oferta del flamante presidente cubre 90 dólares cada 100 pagados por los inversores, lo cual es más que los menos de 80 dólares que valían los títulos previo al anuncio de esta recompra, pero de todos modos implica una pérdida que los bonistas ya dan señales de no estar dispuestos a aceptar sin litigar.

Como destacó Marco Oviedo, analista de Barclays: “Aun así, no son los rendimientos que se esperaban en Texcoco, estos se prometía serían mayores. Además, aún tenemos incertidumbre de lo que pasará con Santa Lucía, hasta la fecha no hay estudios ni tenemos nada”, se quejó.

De todos modos, el analista destacó que las consecuencias para México no serían idénticas porque quien incumple el contrato no es un Estado soberano, sino una empresa sub-soberana, “pase lo que pase con el aeropuerto no se le van a cerrar los mercados financieros a México

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