Home   /   País  /  Politica  /   Los resultados de las PASO: Paliza, desesperación y una esperanza
Los resultados de las PASO: Paliza, desesperación y una esperanza

Los números del domingo sacudieron al país. Ni el pronóstico más aventurado se acercaba a describir la contundente victoria del Frente de Todos. Dentro de Juntos por el Cambio se debaten entre la resignación y el despecho.

El reloj marcaba las 10 de la noche el domingo y los resultados provisorios no aparecían. El gobierno se excusaba con un error del sistema y el tiempo pasaba. Macri admite una contundente derrota y a los minutos se divulgan los resultados provisorios, sobre el 60% del total de las mesas (bastante lejos del 10% exigido por la Justicia).

El mapa de la Argentina de había teñido de celeste. Pasaron las horas y la diferencia se consolidaba. Finalmente la ventaja del Frente de Todos (16 puntos) duplicaba a la cifra estimada por la encuesta más favorable y era casi cuatro veces mayor al promedio total de las que se difundieron. ¿Qué fue lo que provocó tal suceso? Si miramos detenidamente los resultados, veremos la clave de la derrota de Macri.

Sólo dos provincias se expresaron un núcleo duro a favor de Juntos por el Cambio, la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba.

En un análisis distrital dentro de la provincia mediterránea, Cambiemos acumuló las votos de la zona centro y sur, ligados a las zonas más de mayor desarrollo económico. Sin embargo en el norte y oeste más resignado, triunfó el Frente de Todos. Zonas dedicadas a los servicios ligados especialmente al turismo nacional, el agro de baja intensidad y con una importante presencia del sector público.

En la Capital del país, el macrismo ganó ampliamente en el norte, pero la diferencia se achica mientras se avanza al sur de la CABA, donde la fórmula Fernández Fernández se impone.

Hace un mes atrás el Diario BAE publicaba: “En la ciudad de Buenos Aires casi 95 mil personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza en medio de la crisis económica durante el primer trimestre del año. Se trata del 19,1% de la población de la Capital Federal, el distrito más rico del país. (…) La zona más afectada es la zona sur de la Capital, donde existen los mayores indicadores de necesidades básicas insatisfechas y hubo un 17% de desempleo. (…) Cabe remarcar que esta situación no afectó sólo a las personas de menores recursos. También hubo un fuerte deterioro y descenso de los sectores medios: hay 290.000 personas (9,5% del total) que son sectores “no pobres vulnerables”, cuando un año atrás sumaban 266.000 (7%).”

No por azar elegimos estos datos y referencias para entender el resultado de las PASO. Son los indicios para encontrar un patrón en todo el país, incluso en los bastiones de Cambiemos.

Donde el ajuste, la crisis y la miseria golpearon más duro, peor le fue al macrismo. Allí donde cerraron los comercios y las fábricas, donde crecía la miseria de las villas y los salarios de los trabajadores se hundían, los argentinos clamaron por alguien que los representara. Y lo encontraron en el Frente de Todos.

En una visión nacional, si consideramos Buenos Aires y Santa Fe, vemos como FF arrasó en todo el cordón industrial. En ciertas zonas de la provincia de Bs As como la Matanza, la diferencia llegó a los 40 puntos. El noroeste argentino, cuna de los ingenios azucareros ahora en crisis, votó a FF. El Litoral con su industria primaria, también. En Cuyo, la Mendoza marcada por la crisis de los servicios y el empleo público, cambió de signo y votó al Frente de Todos. El sur del país, que vivió la flexibilización laboral del sector petrolero, el cierre de las industrias australes y la caída de la producción agraria, se expresó de la misma manera.

El modelo macrista de valorización financiera (con su correspondiente transferencia de renta al exterior) y exportación de ciertos productos de alta cotización internacional, no da para más. Y el país se expresó en consecuencia.

La respuesta del gobierno apeló primero a la negación. Sostienía que los argentinos se equivocaron al votar con su bolsillo y apela a un futuro progreso. Algo que nunca asomó a materializarse en los últimos cuatro años. Con la realidad en su contra, tampoco hay un solo indicador económico o social que los respalde.

Al día siguiente de la derrota, el capital financiero especulativo advierte el fin de la fiesta y comienza una corrida cambiaria. El gobierno culpa al kirchnerismo por la falta de confianza que le tienen los mercados, mientras el riesgo país marca su punto máximo de la década.

El macrismo, en lugar repetir la estrategia de hacer un uso contundente de los dólares (que tomo vía endeudamiento) para frenar la devaluación, deja caer el peso. ¿Impericia, falta de reacción u oportunismo electoral? Alberto Fernández responde a Macri manifestando la responsabilidad que le cabe al actual gobierno en funciones. Uno es un candidato a presidente y el otro maneja al BCRA y el Ministerio de Hacienda, o al menos debería.

En los medios de comunicación adelantan la muerte política de la coalición gobernante y achacan su falta de autocrítica, curiosamente con la palabra de muchos de los cuales se encargaron de sostener (por acción u omisión) la imagen de Cambiemos. Dentro de la alianza la situación tampoco es cómoda.

Vidal cayó aún más que su candidato a presidente, cuyos votos debía sostener. Los representantes de la UCR se lavan las manos y nombran a Macri mariscal único de la derrota. Carrió luego de un discurso mesiánco, llama a tomar medidas sobre el Impuesto a las Ganancias y las Pymes. El tiempo apremia. El gobierno le da la derecha y lanza una batería de medidas orientadas a impulsar el consumo devastado por una nueva devaluación.

A tres meses de las elecciones definitivas, Cambiemos y sus aliados viven una completa desesperación. El gobierno que antaño respondía con rapidez y DNU, se ha quedado quieto y balbuceando. Luego de su contundente declaración del domingo, una mitad del país ahora sigue en silencio preocupada con su devenir, pero con una esperanza de un futuro distinto y mejor.

Notas Relacionadas