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Los sótanos de la democracia (1° Parte)

La necesidad de una reforma de los servicios de inteligencia fue uno de los temas que marcó Alberto Fernández en su primer discurso. Una intervención de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) puede ser un tema que pasa desapercibido para la mayoría o incluso resultar una contradicción para los curiosos. Sin embargo encarar el problema de los “servicios” en Argentina reviste una gran importancia para la calidad institucional, la democracia y la protección de los intereses nacionales.

Antigua oficina de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado). Foto: Clarín

Típicamente un servicio de inteligencia recaba información sobre las amenazas, enemigos y competidores, actuales y posibles de un país. Luego toma acciones para responder a estos asuntos. Realizar una escucha telefónica para desbaratar una organización delictiva o recabar información sobre una amenaza militar, serían algunas de las acciones típicas. Los servicios son una herramienta del Estado, el asunto es definir quienes o qué lo amenazan.

La inteligencia en la geopolítica

“La guerra es la continuación de la política por otros medios.”

Karl von Clausewitz

Si bien los espías existen desde los inicios del conflicto humano, es con la formación del Estado, la consolidación del Imperialismo y la formación de la multipolaridad moderna que toman un nuevo sentido. El manejo de la información secreta de esta manera fue siempre una extensión o un medio de expresión de la política del Estado.

Mientras las potencias coloniales se expandían por el globo, a menudo se valían de individuos que les proveían de información política, económica o militar con el fin de proteger sus intereses. De esta manera mientras se forjaban los Estados europeos, de la mano de su burguesía comercial primero e industrial después, los espías se fundían entre la diplomacia y los mercaderes con el propósito de servir a los intereses de las clases sociales que conducían el Estado.

Luego del reparto mundial y las dos hecatombes humanas que significaron las guerras mundiales, los servicios de inteligencia tomaron un papel especial. Condicionados por los costos económicos y políticos de las guerras a gran escala primero, y amenazados por la aniquilación nuclear después, los estados opresores pusieron a los servicios de inteligencia a la vanguardia de la intervención en la política mundial. Donde nuevamente se protegen intereses muy particulares.

Dos ejemplos, uno lejano y otro cercano. El primero, de acuerdo a documentos desclasificados de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los EEUU), durante 1953 el primer ministro de Irán Mohammad Mossadegh fue derrocado por ellos mismos durante la Operación Ajax, con la ayuda de sus homólogos británicos (MI6). ¿La razón? La decisión del ministro de nacionalizar el petróleo en Irán y redirigir los ingresos hacia el desarrollo del país, terminando así con el expolio extranjero.

El segundo, los vemos en el papel de la CIA durante la última era del terror en América Latina con las dictaduras cívico militares. Impulsando los golpes que coloquen gobiernos adictos, coordinando la inteligencia entre los aparatos de terror en los países de la región o formando a las fuerzas militares, de seguridad e inteligencia en la Doctrina de Seguridad Nacional. Para más información, leer sobre el Plan Cóndor.

Con el advenimiento de la multipolaridad y los avances informáticos, el papel de los servicios como herramientas de los grandes grupos económicos no hizo más que crecer. Como demostraron la participación de los gigantes informáticos en el espionaje de la NSA denunciado por Snowden.

Hace un buen rato el lector puede preguntarse qué tiene que ver la CIA con la AFI. Quien suscribe puede responderle que tienen todo que ver.

A modo de respuesta para acabar con el dominio colonial, los ejércitos libertadores no sólo usaron las armas sino también respondieron con inteligencia. Conocedor de las práctica militares y la disputa política de la época, San Martín crea una red de informantes que respondían a la causa patriota. Los cuales se encargaban de recabar información sobre los realistas y sembrar información falsa. Tal vez el más célebre fue Álvarez Condarco, quién fue enviado por San Martín en una supuesta misión diplomática a Chile, sin embargo su verdadera misión fue cartografiar los pasos de los Andes para el ejército libertador. Muchos años después, la misma formación de la SIDE (antecedente de la AFI) se origina al compás de la plena disputa de poder en Argentina y geopolítica en la región, específicamente durante el peronismo y la Guerra Fría.

Podemos entender así que dentro de los mismos servicios locales, se expresa la lucha de poder que se da entre los intereses que operan en el país, tanto locales como extranjeros. Actualmente esa disputa se expresa por las vías del poder judicial y los medios de comunicación. Como pueden ser los casos de la causa Amia, el caso Nisman o el affaire Dalessio. Un adelanto de la próxima parte.

Hace dos años el periodista de la Nación Carlos Pagni (insospechable de kircherismo) hablaba de la Causa de los Cuadernos: “Está China en todo esto. Cuando Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, se quedó con la licitación de las represas, lo hace en medio de irregularidades. ¿No habrá alguien a quien le interesa que se identifique a China como socio de gobiernos corruptos? China se expande en África y tiene ya comprada a media América latina. Tengo derecho a preguntarme si EE.UU. está interesado en esta historia y si pueden decirle a Macri: ¿Usted qué va a hacer con todo esto?’ Hablamos de un presidente cuyo padre es representante de China en la Argentina.”

Veremos nombres conocidos (Arribas) y otros no tanto (Stiusso), en la próxima nota donde hablaremos del pasado y el presente del papel de los servicios de inteligencia en el país.

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