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Los sótanos de la democracia – 2da parte

En la siguiente nota detallamos los orígenes y el desarrollo de los servicios de inteligencia. Así como también la conducción política que los orientaba, los sectores en pugna y su papel en los sucesos del pasado y el presente.

El contexto mundial

Resulta imposible separar el desarrollo de los sucesos nacionales con la injerencia extranjera. Como se comprobó durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, las agencias de inteligencia trabajaron codo a codo con las embajadas para brindar a sus países diversas ventajas.

Desde la obtención de información secretos militares, las disputas políticas externas e internas, la explotación de recursos naturales, las actividades de las empresas nacionales y sus intereses en el extranjero o el desarrollo de la ciencia. Una serie de ejemplos para ilustrar.

Como protectores del interés económico. El primer director de la CIA Allen Dulles, participaba del directorio de la United Fruit Company junto a su hermano, empresa que participó activamente del expolio de numerosos países del Caribe, siempre beneficiada por la intervención norteamericana. Para más detalle, vea los Golpes de Estado de la época en Costa Rica, Honduras o la “Masacre de las Bananeras” en Colombia.

También como promotores de la desestabilización. Desde el Golpe de Estado en Irán, pasando por los numerosos golpes realizados en América Latina, hasta la intervención militar en Libia o Siria. Como ejemplo reciente se descubrió que los servicios de inteligencia de numerosos Estados (especialmente EEUU) intervinieron las comunicaciones de decenas de países, entre ellos los de la Operación Cóndor. Lo realizaron por medio de máquinas de encriptado de una compañía suiza, propiedad de la CIA y la agencia de los servicios secretos alemanes BND.

Finalmente fueron decisivos en la disputa por la tecnología de punta, especialmente relacionada a las armas, las comunicaciones y la energía. Ya sea cooptando científicos alemanes para el desarrollo de un plan espacial o nuclear (en EEUU y la URSS respectivamente), campañas masivas en redes sociales a favor de ciertos intereses u operaciones de vigilancia masiva (ver Operación Earnest Voice o los programas PRISM y XKeyscore).

¿Inteligencia para quién?

Si bien las fuerzas armadas y de seguridad siempre contaron con alguna sección especial dedicada a la recopilación de información, será a mediados de la década del 40´ cuando la actividad toma un rango superior.

En 1946 fue creada la Secretaría de Inteligencia moderna, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón bajo el nombre de “Coordinación de Informaciones de Estado” (CIDE). Hoy a manos de personal civil, los servicios tenían como misión suministrar información sobre amenazas locales y extranjeras directamente al Gobierno Nacional. Podemos deducir que la creación de la agencia respondía a las necesidades de la época, tanto por factores locales como externos.

Al ser llevada por personal civil al servicio exclusivo del Ejecutivo, se buscaba generar un contrapeso ante los servicios militares. Ante un repaso breve de la historia argentina, vemos cómo dentro de las Fuerzas Armadas también se expresa la misma lucha de intereses que atraviesa la sociedad toda. Luego con el paso del tiempo, los servicios también participarán de la misma pugna.

Con el advenimiento de la Fusiladora, los servicios toman el nombre de SIDE, sus fondos pasan a ser secretos y realizan numerosas operaciones encubiertas contra los opositores al gobierno de facto, particularmente contra la resistencia peronista.

Durante los años que sobrevinieron, se consolidó el uso de sus recursos y acciones al servicio de la persecución del terrorismo o de opositores según la época. Desde el plan Conintes hasta la participación de la Escuela de las Américas o el “Grupo de Tareas 5” durante la última dictadura. Mientras la disputa de poder se daba en el país, los servicios participaban en las sombras realizando el trabajo sucio.

Al terminar la dictadura, los servicios continuaron su trabajo con diversos métodos. Al momento de comenzar la intervención actual de la AFI comenzó su tarea, las periodistas Luciana Bertoia Y Alejandra Dandan del sitio “El Cohete a la Luna” estiman que hay aproximadamente 250.000 fichas en la central de inteligencia, que incluyen alrededor de 6.000.000 de microfilms, correspondientes a los últimos 44 años. ¿Quiénes fueron objetivos de los servicios? ¿Dónde participaron? ¿Hasta dónde llega su alcance? Estas preguntas comenzaremos a responderlas en el la siguiente nota y parte final de la serie.

 

Los sótanos de la democracia – 1ra parte

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