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De Macri para Suárez ¿Cómo transfieren los recursos?

Es historia conocida que, desde los distintos organismos de la administración pública, al encontrarse dos conducciones del mismo partido suelen hacerse transferencias de recursos con el fin de dar soporte a algún gobernador, intendente, etc., que represente a la misma fuerza política, pero en otro nivel del Estado. El inconveniente que debe plantearse es en detrimento de qué o de quiénes es que eso se lleva adelante.

Un Convenio Específico acordado entre el intendente de la Capital mendocina y precandidato a la Gobernación provincial, Rodolfo Suarez, el vicerrector de la UNCuyo, Dr. Ing. Jorge Barón (así firma), y el rector de la misma institución, Ing. Daniel Pizzi, fue firmado en setiembre del 2017 con el fin de llevar adelante algunas obras de manera conjunta. Según éste acuerdo, se financiarían obras de “modernización e intervención urbanística” en la conocida Nave Cultural, espacio perteneciente al municipio.

La ejemplar benevolencia presupuestaria demostrada por los representantes de nuestra Universidad, puede verse en la cláusula tercera del pacto, que establece que de los $17.000.000 que tendrían costos las labores a realizar, 7 millones pondría la Capital y generosos 10 millones la UNCuyo. Al parecer, la asfixia financiera macrista aún no repercutía en la caja universitaria, y tenía manteca para tirar al techo.

Ahora bien, el Art. 4 de Estatuto Universitario de la UNCuyo reza:

“La Universidad Nacional de Cuyo desarrolla su acción dentro del régimen de autonomía y autarquía que le concede la Constitución Nacional y la legislación vigente. Tiene su gobierno central y su sede principal en el Centro Universitario de la Ciudad de Mendoza.”

Como bien sabemos, las Universidades Públicas son entidades autárquicas del Estado nacional, que dictan y modifican sus estatutos, confeccionan sus presupuestos y tiene pleno gobierno de sus actividades académicas. No rinden cuentas, salvo excepciones, a la Nación; sin embargo, su presupuesto sí proviene de las arcas del Estado.

Lo anterior, es sinónimo de que el Estado Nacional conducido por Macri, le pasó unas chirolas al intendente Suárez, Pizzi mediante. Los gastos académicos parecen no haber sido la prioridad en este caso, uno de los tantos en que la educación se muestra como una variable de ajuste macrista. Cualquier docente, no docente o estudiante que transita a diario los pasillos de las facultades, es testigo directo de que el presupuesto ha sido firmemente reducido desde que Cambiemos gobierna el país (en relación a la inflación), de que la bandeja del comedor universitario aumenta drásticamente (60% según el presupuesto 2019), y de que el paro docente es un fantasma recurrente todos los años, luego de las míseras ofertas de aumento salarial. Con el paso de Cambiemos, cada vez son menos los estudiantes que pueden pagar el boleto del colectivo y más los desertores del aula. La matrícula incurre en franco retroceso.

En ese contexto la Universidad, a pedido del gobierno nacional, le entrega $10.000.000 que no le sobran a Suárez.

¿Las causas? No han salido de boca del intendente explícitamente, pero algunas pueden deducirse. El embelesamiento que la Nave Cultural y el Parque Central todo generan a los terrenos aledaños, les significa un gran valor agregado a las propiedades. Aquí no debe pasarse por alto el complejo edilicio del PROCREAR de las calles Perú, Tiburcio Benegas y Suipacha. Esos departamentos, cuyo fin último era (ya no lo es) absolutamente social, para Suárez tienen otro significado. En palabras del precandidato, “esos dúplex están lejos de lo que es el concepto de la vivienda social”[1], por lo que propuso venderlos para poder fabricar viviendas más baratas que sí entren en tal categoría.

Los frutos de esas ventas, engrosadas gracias al aumento en su valor por las obras cercanas que “financió la UNCuyo”, van a parar al bolsillo radical. Con eso arreglan, por ej., calles como Arístides Villanueva o ponen una bicisenda con obstáculos. Para la coalición gobernante, lo que no es redituable económicamente se cambia, no importa si son personas que tienen que terminar viviendo en barrios alejados y pagando boletos del MendoTran. Ejemplo clarísimo de la injusticia social, macrista, cornejista y “suarista”.

¿La excusa? En el acuerdo que traemos a colación, uno de los apartados intenta justificar la importancia de que las obras se realicen, mencionando que la UNCuyo se encontraría a cargo de la Feria Internacional de Educación Superior (FIESA), en febrero del 2018.

La FIESA. Por medio de la esa feria, el Banco Mundial vino a establecer las bases sobre las que debe definirse la política educativa según sus intereses, no según el de los argentinos: “internacionalizar la educación”, no nacionalizarla, era el lema. Para el BM, la educación es un “producto” que se ofrece dentro de un “mercado imperfecto” por carecer de información precisa sobre su rentabilidad. Es decir que para las instituciones financieras la educación es una inversión peligrosa.[2]

Ni siquiera la excusa era buena para el interés de los mendocinos.

La epidérmica relevancia mercantil que tiene la educación para el Banco Mundial, es la misma relevancia que le da Cambiemos, desde Macri hasta Cornejo y Suárez, a la política y al Estado como herramienta de justicia social. La Nación financió las obras para que la Intendencia capitalina correligionaria ensanchara su caja. Todo, entonces, en detrimento del bolsillo de quienes financiamos al Estado.

 

El convenio completo

 


Referencias:

[1] http://www.unidiversidad.com.ar/los-duplex-de-la-discordia

[2] https://revuniversitaria.com.ar/index.php/opinion/1295-si-los-reformistas-de-1918-vivieran-que-opinarian-de-la-fiesa?highlight=WyJmaWVzYSJd

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