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Macri o Unidad: para un argentino no hay nada mejor que otro argentino

Las medidas que Macri ha llevado adelante en estos tres años de gobierno en favor de los monopolios, oligopolios y el sistema financiero usurero, se han sentido entre los trabajadores. La caída en las encuestas demuestra parte del fracaso de su política económica, mal escondida detrás de engaños.

Frente a esta situación, la necesidad de un gran frente antimacrista es la solución. Esas encuestas demuestran las enormes probabilidades de que Macri pierda las elecciones en 2019 ante cualquier candidato del “peronismo”, siempre y cuando vayan todos juntos. Eso lo saben Vidal, Larreta y Cornejo y discuten la oportunidad o no de desdoblar las elecciones.

¿Qué implica que vayan todos juntos? No hay definiciones claras. La que más posibilidades tiene de encabezar ese frente es Cristina Fernández; que sin embargo no podría derrotar a Macri, si el resto del campo nacional -a pesar de los matices- no va en el mismo frente.

Los sectores sociales más postergados siempre se identificaron con el peronismo, y en especial con CFK por su gobierno que les permitió recuperar poder adquisitivo y derechos laborales. Con Macri perdieron todo eso, y vuelcan sus esperanzas en la ex presidenta, sobre todo en provincia de Bs. As.

Los vaivenes de los dirigentes del resto del peronismo, los que se fueron y luego volvieron, los que nunca estuvieron, los que “dialogan” con el oficialismo y los que no -ninguno de ellos kirchneristas- no han podido tener números similares a CFK.

La clase media rechaza en su mayoría a Cristina, pero tampoco encuentra representación en el PJ no kirchnerista. Saben que con Macri les va peor; no quieren ni al presidente ni a la ex presidenta. Frente a ello, crece el descontento con la política, y la indecisión sube a niveles preocupantes si la unidad no es un hecho, pues sólo beneficiará a Macri.

El peronismo no kirchnerista ha votado algunas leyes a Macri, a veces condicionados por los fondos de sus provincias, otras por arreglos coyunturales. Pero no hay santos sin pasado, y nuestro futuro depende en parte a todos ellos. Además, ellos no son la expresión del sistema financiero usurero que se está cobrando sus dividendos a costa del hambre, la represión y la desocupación de los argentinos. Todo lo que enfrente a Macri debe integrar ese frente, de lo contrario el ajuste será cada vez más violento, a la par de la deuda que nos deja la Alianza Cambiemos.

Este jueves, se realizó una cumbre del Consejo Nacional del PJ y la Mesa de Acción Política del partido. Esta Mesa la conduce José Luis Gioja, y está trabajando en un acercamiento al kirchnerismo, al massismo y los gobernadores (ya son de la partida Juan Manzur -Tucumán-, Rosana Bertone -Tierra del Fuego-, Gustavo Bordet -Entre Ríos-, Domingo Peppo -Chaco-, Sergio Casas -La Rioja-, Hugo Passalacqua -Misiones- y Mariano Arcioni -Chubut-). Según el pampeano Rubén Marín, presidente de la Mesa, hay más posibilidades de acercamiento al massismo que al kirchnerismo, pero no bajan los brazos en esas tratativas.

Otro que debe integrar ese frente debiera ser el gobernador cordobés Juan Schiaretti, quien esperaría hasta las elecciones en su provincia, ya adelantadas.

En esa cumbre se decidió convocar a una reunión del Congreso Nacional para el próximo 22 de febrero. Es importante tal órgano pues está habilitado para la autorización de frentes y alianzas, y se está considerando integrar al PJ en un frente opositor.

De esta cumbre participó el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky. “Vamos a un frente electoral opositor donde todo el movimiento obrero organizado estará expresado: Daer, Moyano, Pignanelli y Yasky compartirán el mismo frente y el mismo programa de gobierno”, se dijo en ese encuentro.

El justicialismo tiene las puertas abiertas para recibir a los compañeros, compañeras y todos aquellos que sientan la vocación de decirle ‘basta’ en las urnas al gobierno de Mauricio Macri”, dijo Gioja. “Tenemos el movimiento obrero completo”, celebró el mismo. Si bien reconoció que Moyano y Daer tienen “matices” o “miradas diferentes” en algunos temas, lanzó: “Están convencidos de que la unidad es fundamental y eso es lo más importante”.

El dirigente de la CTA dijo que “cada vez que el movimiento sindical estuvo separado del ala política nos fue mal a los argentinos. Estamos para aportar al triunfo del movimiento nacional y popular”.

No hablaron de candidaturas ni se expresaron sobre qué hará Cristina Kirchner. “La ex presidenta va a ser un actor central en 2019, pero no nadie sabe todavía cuál será”, se dijo en la cumbre.

¿Cuáles podrían ser algunos puntos? Un programa de nacionalismo económico.

– Generación de empleo genuino con clara primacía de la industria, la producción y el valor agregado por sobre la usura de los bancos y el resto del sistema financiero.

– Recuperación de los resortes básicos de nuestra economía para no depender de las importaciones.

– Proteccionismo mediante barreras aduaneras que frenen las importaciones deliberadas.

– Monopolio del comercio exterior o, al menos, retenciones a las exportaciones menos injustas.

– Participación fundamental de los trabajadores a través de sus organizaciones sindicales, conformando listas y defendiendo el empleo y las paritarias.

Tal vez usar el programa de La Falda o Huerta Grande, los puntos de Ubaldini, los acuerdos de Ituizangó, los 21 puntos del Frente Sindical para el modelo nacional, podrían ser un principio de acuerdo.

Es un típico programa del peronismo que no hay que repetir mecánicamente. El campo nacional debería abrazar otras corrientes identificadas en todo o en parte con lo anterior. ¿Ricardo Alfonsín? ¿Pino Solanas? ¿El socialismo? ¿Por qué no? Si el Macri es el enemigo, para un argentino, no hay nada mejor que otro argentino.

 

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