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Más deuda, menos crédito y más desempleo

Conforme los intereses que conducen el gobierno de Mauricio Macri, la política económica ha estado orientada, desde el instante mismo en que asumieron sus mandatos, a permitir, fomentar y usufructuar el negocio de las finanzas.

Mientras que la tasa de interés de distintos tipos de bonos superan el 60%, ninguna industria genera esas ganancias. Los inversores que Macri dice esperar, sólo vienen a la Argentina a especular en las finanzas. Luego de la especulación y las exorbitantes ganancias, los capitales se transfieren al exterior.

El Estado otorga los dólares necesarios para la transferencia y los cubre con endeudamiento externo. Ahora bien, el acreedor, FMI, pone condiciones para prestar buscando garantías de cobro. En particular disminuir los gastos del Estado.

En ese marco, el plan consiste en “sacar” pesos en circulación, que lo hacen mediante el aumento de la tasa de interés, y la restricción a la emisión monetaria. El FMI aprueba y el endeudamiento aumenta, superando ya el 80% del PBI.

Las altas tasas de interés permiten un jugoso negocio: depositar, o comprar bonos, esperar que se cumpla el plazo de la obligación y luego cobrar el capital más intereses.

Ahora bien, quienes se dedican a la producción de bienes y servicios no la pasan igual de bien: el aumento de las tasas de interés impide el desarrollo de obras, la ejecución de otras y el pago a trabajadores y proveedores. La funesta consecuencia es el aumento del desempleo y el corte en la cadena de pagos, que funciona como una “bola de nieve” entre cada uno de los eslabones de la producción.

Compartimos a continuación, notas periodísticas sobre los temas que hemos enunciado, a fin de colaborar en la comprensión de las causas que están provocando que los trabajadores argentinos vivamos uno de los periodos más penosos y desesperantes de nuestra historia reciente. (RIN)


La construcción perdió 5.000 empleos en octubre y ya suman 30.000 desde junio

Debido al recorte presupuestario de $30.000 millones en la obra pública para este semestre, empresarios de la construcción aseguraron que se perdieron -como mínimo- otros 5.000 puestos de trabajo en octubre, lo que arroja un acumulado de 30.000 empleos aproximados desde junio, aunque no en todos los casos trabajadores registrados, como ocurre en esta actividad.

Las fuentes consultadas indicaron a BAE Negocios que la caída del empleo se da en la obra pública, donde a pesar del discurso oficial sobre la normalidad en los planes, existen recortes y retrasos en los plazos de ejecución. Como adelantó este medio, las transferencias de la Nación a los distritos pasaron de un tiempo promedio de 60 días a 120 días.

“Las provincias y las empresas ya no cobran a 60 días sino a 120 días en todo el país. Es impensado que la actividad vuelva a impulsarse por lo que veremos un empeoramiento, y hay una mínima esperanza puesta en el comienzo del 2019”, expresaron las fuentes consultadas. Esta coyuntura provocó un debilitamiento en la cadena de pagos debido a que el freno o la desaceleración de los proyectos en marcha afecta el pago a los proveedores.

Otro elemento que conspira contra la recuperación del sector es el constante aumento del precio de los materiales para la construcción, que en octubre último se incrementaron un 5% en promedio, según fuentes de la Cámara de la Construcción. “Todavía se ve el efecto grave de la devaluación porque no es algo inmediato. El traslado se seguirá notando un tiempo más”, señalaron las fuentes del sector con mayor multiplicación del empleo.

El caso de Salta tomó relevancia por una solicitada de la Cámara Salteña de la Construcción, donde anunciaron la “inevitable” disminución o paralización de obras en curso, “con el consiguiente despido de personal, alteración de la cadena de pagos, cierre de empresas y cancelación o retraso en la entrega de las obras a sus beneficiarios naturales”. Los empresarios explicaron que están afectados por la inflación y el retraso de los pagos, algo por lo que aseguran que hicieron las gestiones ante organismos nacionales y provinciales: “No hemos obtenido ni respuestas ni soluciones”.

En el comunicado de la Cámara Salteña de la Construcción, explican que muchas obras “pudieron terminarse con los aportes de fondos propios realizados por las empresas constructoras”, en muchos casos recurriendo a financiamiento bancario. “Pero nuestra capacidad para continuar financiando la obra pública está agotada”, afirmaron. La paralización de obras clave en la provincia sin dudas dejó un impacto considerable que se refleja mes a mes cuando se conocen los indicadores de empleo siendo el de la construcción el que más caída registra.

Otra provincia donde más se nota la recesión en la construcción es el Chaco. Fuentes provinciales indicaron que el anuncio del Gobierno provincial del acceso al financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la ejecución de pavimento en cuadras de nueve localidades (más obras complementarias) genera “expectativas moderadas a la espera de la materialización”. (BAE)

El crédito al sector privado registró una caída récord en el primer mes del “plan Sandleris”

En el primer mes del plan Sandleris, el crédito en pesos al sector privado registró una caída récord de $22.721 millones. Fue la primera baja mensual desde febrero de 2016 (en esa oportunidad el saldo de financiamiento había restado $3.771 millones) y estuvo impulsada por una fuerte contracción de los créditos a las empresas, que profundizaron la tendencia que venían mostrando desde mediados de año.

Los adelantos en cuenta corriente en pesos, una de las herramientas más utilizadas por las compañías para financiarse a corto plazo, se redujeron en octubre un 10,6% en términos nominales ($18.000 millones), mientras que el financiamiento mediante documentos en moneda local cayó un 6,2% en el mismo período ($17.000 millones).

La suba de tasas que aplicó a principio de octubre el Banco Central para secar de pesos la economía y estabilizar así el tipo de cambio, encareció fuertemente el crédito a las empresas. La tasa de los adelantos a cuenta corriente de 1 a 7 días se ubicó a un promedio de 78,78% el mes pasado.

Préstamos más caros y una economía en recesión desalentaron fuertemente la toma de créditos. A esto se sumó que, debido a la crisis económica, los bancos endurecieron los requisitos de todas sus líneas de financiamiento.

“Hay una menor demanda con estas tasas y la caída en la actividad que estamos viendo. También últimamente tomamos más recaudos, evaluamos bien los riesgos antes de otorgar un crédito”, señalaron desde un banco con amplia presencia en el financiamiento a empresas.

Según destaca Martín Alfie, economista jefe de Radar consultora, la fuerte caída del crédito en octubre es “la consecuencia inmediata de la estrategia de congelamiento de la base monetaria”. “La contracara de las tasas altas para contener al dólar son las condiciones crediticias complicadas para las empresas y para toda la economía”, indicó.

Llegaron para quedarse

En el sector bancario estiman que el crédito podría comenzar a recuperarse recién a partir del primer trimestre del próximo año, de la mano de un relajamiento en las tasas de interés por parte del BCRA y un repunte en la economía.

La semana pasada desde el Central aseguraron que no van a apresurarse a bajar las tasas a pesar de la estabilidad mostrada por el tipo de cambio el mes pasado y la caída en las expectativas respecto del precio del dólar para los próximos meses, confirmadas en el relevamiento del mercado de octubre publicado ayer por el BCRA.

“El Gobierno no va a aventurarse a bajar las tasas por temor a que se reactive la corrida. No creo que se apure a menos que la economía dé señales de mucha debilidad y haya mucha presión para que la cuestión crediticia se relaje un poco, pero no lo veo en los próximos meses”, señaló Alfie.

“Creo que van a ser muy cautos y que vamos a ver el crédito cayendo en términos reales por varios meses”, agregó.

También cayeron en octubre los créditos prendarios, un 1,4% en forma nominal. En tanto, los préstamos personales crecieron un 0,3% y los hipotecarios un 0,9%, muy por debajo de la inflación esperada para el mes pasado. (BAE)

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