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Mendotran: ¿el Transantiago del gobierno de Mendoza?

En 2007 se puso en vigencia el Plan de regulación del transporte público en Santiago de Chile. Presidía Michele Bachelet, aunque fue diseñado durante el anterior gobierno (Lagos).

Resulta extraño que con la cantidad de admiradores del «modelo chileno» (no es mi caso), y con el revuelo causado por la ineficiente, improvisada y descuidada puesta en marcha del Mendotran, no se haya hecho ninguna referencia a este relevante antecedente. Se registraron numerosas protestas, manifestaciones, disturbios, violencia, renuncias de ministros; y también hay quienes afirman que este notable fracaso, fue determinante para el triunfo del Presidente Piñera en 2010.

Con el Mendotran hay similitudes: la improvisación dilatada, falta de consulta, muy mala e insuficiente comunicación (ni folletos, ni cartelería en las paradas, etc.); ejecución igual en período de feria y receso escolar (febrero allá). Marcha atrás y recalculando. Con una nueva modalidad de simulación de consenso: dejar hablar pero sin escuchar, imponiendo lo que es mejor para una de las partes.

En el mundo entero, cuando se otorga una Concesión monopólica (como el servicio de agua, electricidad, gas, transporte, etc.) el Estado es consciente de que debe controlar e intervenir para evitar los «abusos de posición dominante», equilibrando hacia los usuarios. (Por supuesto esto ha estado ausente en el gobierno de Macri, siendo el gobierno de los CEOs de los monopolios u oligopolios colusivos: Shell, JP Morgan, Farmacity, La Anónima, Autopistas, etc).

Cuando la variable de ajuste es el tiempo de la gente y no la eficiencia del servicio, es claro que se ajusta sobre los más indefensos. Es privilegiar el lucro y a los poderosos, sobre el bienestar general.

En Mendoza la repercusión/descontento no se ha comunicado ni destacado tanto, dada la simpatía de algunos medios respecto del gobierno provincial, y su mirada indulgente.

Pero basta dialogar con usuarios y choferes, y/o explorar las redes sociales, para ver la magnitud de los enojos. No es solo resistencia al cambio.

Una encuesta sobre la implementación del sistema Mendotran, realizada por la organización «Construyendo Puentes» realizada entre el 6 y el 7de enero (con 1578 ciudadanos participando), concluyó que: a) El 90,5% de los usuarios opinantes manifestaron tener problemas con el sistema; b) El 73,7% camina entre 5 y 10 cuadras para llegar a una parada de colectivos; c) El 79,4% de los usuarios antes tomaba un solo colectivo, y ahora el 78,1 % tiene que tomar entre dos y tres  para llegar a destino; d)  sólo el 14,6% manifestó que el conductor del  conocía el recorrido; e) El 86,9% de los que respondieron el cuestionario manifestó que los recorridos le resultan inconvenientes; f) El 88,3% de los usuarios manifiesta que el sistema es malo o muy malo. (Ver @construyendopuentes o facebook.com/construyendopuentes).

Concluye la Encuesta: «El sistema concentra tres problemas aparentes: poca información y de mala calidad; no estaba terminado el trabajo previo de infraestructura para el lanzamiento; y hay muchos errores en el diseño de la trama de recorridos…  ».

Como pretenden no hacer una crítica, sino propuestas, alertan que los cambios como estos, necesitan «tiempo y planificación.»

Con la gran capacidad técnica instalada en nuestra provincia, principalmente en sus Universidades públicas, y con la Ley Duarte, no se explica porqué se recurre a estas consultoras que primero deben ver en el Google Maps dónde queda Mendoza, y estudiar a sus habitantes. No se justifica este asesoramiento externo, que no ha demostrado ser útil.

Hoy el acceso a la información es fácil, y casi gratuito. Para cualquier interesado, no técnico ni profesional. Al alcance de un simple «click», tanto en la siempre útil y sencilla Wikipedia (#Transantiago), como particularmente en YouTube («12 días que estremecieron a Chile: el transantiago»).

Existen numerosas lecciones a tener en cuenta; y registros y análisis del Transantiago, que cambiando las circunstancias ‚podrían haber, como mínimo, ayudado a prever, a mitigar los impactos.

Y no hablemos del estudio publicado el 30 de noviembre de 2007 llamado «Investigación al Transantiago: Sistematización de Declaraciones hechas ante la Comisión Investigadora … “, por Quijada, Tirachini, Henríquez y Hurtubia,  que no tiene desperdicio.

Leemos en la elemental Wikipedia: «La crisis del Transantiago…   es el nombre con que se designó a una serie de problemas de planificación, diseño e implementación del Transantiago, que generaron un colapso del sistema de transportes en la ciudad. Diversas manifestaciones de usuarios surgieron en la Capital».

Fue tal el desorden en los primeros días que hasta se estableció la gratuidad por dos días y se exigió a las empresas aumentar el número de vehículos. Se generó un enorme malestar en los usuarios, hubo hasta despidos de trabajadores por llegar tarde, y quejas debido a que los buses viajaban al doble de su máxima capacidad. Hasta colapsó el eficaz Metro igualando al récord de congestión del Subte de Tokio. Luego se logró, con algunas correcciones menores, estabilizar el sistema, pero con deficiente calidad de prestación.

En Marzo, al retomarse la regularidad en la actividad de la ciudad, se normalizó la demanda, lo que volvió a sobrepasar el sistema, y se multiplicaron el malestar y los disturbios.

La Presidenta Bachelet debió implementar el 11 de Marzo nuevas medidas: la reinstauración de pistas exclusivas para el tránsito de microbuses en las principales calles, lo que generó en sus primeros días grandes atochamientos en los automóviles particulares. También agregar 75recorridos y 300 nuevos buses. El Ministro debió renunciar 15 días después, y su reemplazante ejecutó nuevas correcciones: aumentar en mil buses más la flota circulante; apoyo a los operadores; modificaciones a las mallas de recorridos; buses interurbanos con vías exclusivas; y construcción de 2700 paraderos adicionales.

Patricio Hales. el Presidente (oficialista) de la Comisión Investigadora del Congreso afirmó: «No fue pensado como un problema urbano, no se consideró que cuando se afecta el transporte, afecta la totalidad de los órganos de la ciudad y el comportamiento de millones de personas».

En 2017, a 10 años de su puesta en marcha, Radio y Diario Universidad de Chile desmenuzaron las causas que llevaron al desastre del proyecto (publicitado como ejemplo mundial), y que persisten hasta hoy: fallas de diseño y ejecución, pocos recursos, nula información y la tendencia a disponer del tiempo de los ciudadanos, son algunos de los elementos que fraguaron el desastre. «Porque es fundamental considerar que el tiempo de los usuarios es un recurso económico valioso. Cuando el sistema descansa mucho en transbordos no funciona.» «Se estableció y mantuvo un discurso intencionalmente falaz, que engañó a la opinión pública. También, habría habido asesores del Ministerio de Transporte que garantizaban no sólo que el Transantiago no necesitaba subsidios, sino que además iba a ahorrar costos respecto al sistema anterior».

Pensemos en las similitudes con Mendoza, y en lo que podríamos haber evitado. ¡¡Y en lo que debemos evitar en Marzo.!!

Mientras, en Mendoza mantenemos la remuneración por kilómetro recorrido, la apropiación de los vehículos por las empresas, –y con disimulo– un enorme ajuste en el precio del boleto. Además, con datos del 2010 se planifica !!! para la realidad del 2019 ¡¡¡¡

Dice el Lic. Carricondo: «Las Políticas Públicas ya no pueden ser pensadas desde la oficina, teniendo al usuario como esclavo de las decisiones que se tomen; por el contrario debemos empoderar al usuario. El fracaso de Mendotran está en cada una de las personas que el 2 de enero de 2019, salieron sin saber qué colectivo tomar o hacia dónde caminar en busca de la parada más próxima. También en los choferes que nunca fueron escuchados.». «MendoTran es la triste realidad de la política vieja: esa que se siente erudita, esa que no escucha y hace a su antojo sin importarle lo que verdaderamente importa: brindar un buen servicio de calidad al usuario: planificando, ejecutando y controlando con ellos.»

Recordemos que «no se puede gobernar sin el concurso organizado del pueblo»; menos sin escucharlo y tomando en cuenta lo que dice.

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