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Mendoza y la economía que no fue

Inició 2019 y una evaluación simple del estado de situación de la economía provincial, evidencia antecedentes negativos y una perspectiva aún peor.

Por Dante Moreno.

Desde el momento en que los mercados financieros tomaron las riendas de la economía nacional, las reglas del juego cambiaron.

Las consecuencias del cambio de modelo son imprevisibles y una de las más palpables es la desigualdad, que empezó a acentuarse a un ritmo vertiginoso.

Los datos macroeconómicos provinciales no otorgan garantías de certeza a un escenario económico futuro, la postura de la administración Cornejo sólo se ha limitado a ofrecer soluciones frágiles a problemas profundos de la economía local.

La tasa de crecimiento del Producto Bruto Geográfico del bienio 2016-2017 fue negativa en un 4,2 por ciento, si la medición se realiza para el periodo 2012-2015 la tasa es 3,5 por ciento positiva.

Es preocupante que en cuatro años la economía provincial haya crecido escasamente un 3,5 por ciento, pero es mucho más decepcionante que en sólo dos años la retracción económica fagocitó el crecimiento de cuarenta y ocho meses y un poco más.

Por el lado del mercado de trabajo, las estadísticas oficiales son otra muestra más de un deterioro creciente, que acorrala las expectativas de un importante sector de la sociedad mendocina.

Al comparar el segundo trimestre de 2018, con igual periodo temporal de 2015, se detecta en la información emitida por el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, que entre ambos periodos de tiempo se crearon 3.990 puestos de trabajo asalariado registrado del sector privado y se destruyeron 7.914.

Como dato complementario a lo expuesto precedentemente se destaca que la medición de la desocupación del Aglomerado Gran Mendoza del INDEC en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), define que la tasa de desocupación del tercer trimestre de 2018 es 6 por ciento, dos puntos porcentuales mayor que igual trimestre de 2017.

Tanto los datos del OEDE como del INDEC confirman una progresiva expulsión de mano de obra.

Si a este menú de cifras negativas le adicionamos una inflación acumulada para 2018 del 53,7 por ciento, sensiblemente superior a las negociaciones paritarias instrumentadas para los salarios de dicho periodo anual, determina que el poder de compra de los asalariados se deteriorará sustancialmente con algunas excepciones de organizaciones sindicales con mayor capacidad de presión y negociación en la mesa paritaria.

Una capacidad de compra salarial menguada es el punto de partida para la caída de ventas en supermercados de Mendoza.

De enero a noviembre de 2018 las ventas totales a precios constantes de las grandes cadenas de comercialización registran un monto de $893.481.000 y en el mismo periodo de tiempo de 2015 el monto fue de $1.060.835.000, que representa una caída en las ventas del 15,8 por ciento, medido de punta a punta.

Bajo la argumentación de errores de política económica de la gestión precedente el Gobernador Alfredo Cornejo y su equipo ministerial recurrieron a agentes financieros internacionales en búsqueda de fondos para encarar según los propios interesados un variado listado de proyectos de obras de infraestructura.

Es necesario destacar que una combinación de situaciones y errores del gobierno UCR-PRO ha llevado a incrementar el nivel de deuda pública, la misma está fuertemente ligada a las variaciones del tipo de cambio, porque buena porción de la nueva deuda incorporada a partir de 2016 es en dólares estadounidenses.

Actividad económica en franco proceso recesivo, un mercado laboral que expulsa trabajadores, inflación en valores muy superiores a los proyectados y un nivel de deuda pública que se incrementó en tan sólo tres años, un 242 por ciento, es un potencial preámbulo de crisis  ante la insostenibilidad de los desequilibrios macroeconómicos, que la actividad económica de la provincia viene presentando desde el segundo semestre de 2018.

Ante una crisis sostenida y  cada vez mayor, una  variedad de críticas emitidas desde la oposición, la postura del Sr. Gobernador y sus colaboradores ha sido adjudicar a los comentarios y reclamos el papel de “meter miedo”.

La maquinaria publicitaria del gobierno procura generar un clima de optimismo en la sociedad mendocina, particularmente en los estratos sociales con menores opciones económicas.

La situación se podría resumir en una frase de Oscar Wilde: “Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre”. (Los Andes)

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