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Petición de imaginación al usuario de Mendotran y circunstancial lector de esta nota

Esta nota comenzará con un pedido al lector. Le pedimos que haga el esfuerzo de imaginar. Imagine que cada vez que usted está pasando la tarjeta Red Bus  en los colectivos del nuevo Mendotran, usted está engrosando la billetera de Christine Lagarde (presidenta del FMI).

Ahora no imagine más, ya no hace falta, porque es la pura realidad. La implementación del desastroso Mendotran se debe entender en el marco de la política de ajuste que realiza Macri (y que aplica a pie juntillas Cornejo en Mendoza) a pedido del Fondo Monetario Internacional que, antes de desembolsar los 57.000 millones de dólares record, advirtió cuales deben ser las medidas de “achicamiento del déficit fiscal” que le garanticen el reembolso del préstamo inicial.

Según Don Arturo Jauretche el método científico del campo nacional debe ser el del método inductivo. Ir “de lo particular a lo general” nos permite entender que los acontecimientos que nos rodean no son pura casualidad sino que son consecuencia de razones generales que casi siempre (o siempre) tienen que ver con la política. En síntesis, que el bondi esté a 18 mangos o que los recorridos sean un desastre no tiene que ver con un problema de aplicación del nuevo sistema intermodal o falta de costumbre de la gente sino que está vinculado con la política general de Cambiemos. La fiestita de algunos pocos de arriba la terminan pagando siempre los muchos de abajo.

Resumiendo: El FMI le prestó 57 mil millones de dólares a Macri pero antes le puso condiciones. Una de ellas es la de “recortar” $500.000 en el gasto público. Entonces la Nación, entre otras cosas, dejó de subsidiar el transporte en las provincias (Pacto Fiscal, al cual Cornejo adhirió, mediante). Producto de esto Mendoza ahora tiene que sostener el sistema de transporte pero sin los subsidios nacionales ($1.400 millones aproximadamente). Como el subsidio provincial a las empresas concesionarias es por kilómetro recorrido y hay menos plata para subsidiar; al joven y brillante secretario Mema (“Meme” para los amigos de internet) se le ocurrió la solución fatal: Reducir los recorridos del transporte pero presentarlo como una renovación inteligente, moderna y “ecoamigable” que busca descomprimir el centro de Mendoza.

No nos dejemos engañar. “Mendotran” es el nombre del ajuste del FMI, Macri y Cornejo. O por lo menos es parte de ello.

Además, de puro tilingos, contrataron (en realidad los mendocinos pagamos con nuestros impuestos 450.000 dólares) a una empresa española para que montara el sistema intermodal. Obviamente que los españoles diseñaron un sistema que se aplicaría perfectamente en Barcelona por ejemplo, en donde no solo tienen integrado el sistema de transporte hace décadas con un denso trazado ferroviario sino también que el salario mínimo es de 1.300 euros ($55.000 apróximadamente). Mema se olvidó que vivimos en Mendoza, que tiene una ciudad capital “pequeña” pero una vasta área de suburbios residenciales que conforman el Gran Mendoza. Pocos viven en capital pero todos se movilizan hacia el centro, para trabajar o estudiar o lo que sea. Y peor aún, se olvidó que vivimos en la Argentina de Macri en donde el poder adquisitivo de clase trabajadora y media (principales usuarios del transporte público) ha sido destruido.

Y como frutilla del postre no sólo le dieron la concesión a las mismas familias empresarias de siempre (Pensalfine, Estoco, Marchetta, Elmelaj, Gasque y Croceri) sino que ante la protesta ciudadana de “no pagar el boleto” Cornejo pone a la policía arriba de los colectivos a garantizarle la rentabilidad a dichas familias.

Ahora lector, imagine nuevamente. Imagine a Cornejo, Mema, o cualquier otro alto funcionario público viajando en colectivo al trabajo y no en carísimos autos importados. Imagínelos saliendo dos horas antes de su casa por la mañana con frío para no perder el presentismo en el trabajo. Imaginelos… sería casi como un sueño.

Pero ¡ojo! Hasta en los sueños hay que estar atentos a los nuevos recorridos del Mendotran. No vaya a ser que, por error obviamente, los radicales-pro un día no encuentren la parada y terminen tomando un  colectivo que los lleve a defender los intereses del pueblo argentino. Puede pasar cualquier cosa, la calle es un desastre.

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