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Petróleo, precios y soberanía

La inflación es uno de los temas más problemáticos para los argentinos hoy. Llegando a niveles incontrolables que rozan el 50% interanual, es evidente que el aumento de precios no es controlado por el gobierno, por lo que la remarcación está a la orden del día. Una de las razones que puede explicarla es el aumento sistemático de los combustibles que encarece el traslado y la distribución de los productos. Frente a eso, cabe preguntarse ¿por qué aumentan los combustibles? Basta con hacer un breve repaso de medidas viejas y nuevas del gobierno de Cambiemos para encontrar respuestas.

El primer indicio es de septiembre del año pasado cuando el entonces ministro Juan José Aranguren del entonces Ministerio de Energía (hoy degradado a secretaría del Ministerio de Hacienda) liberó los precios de los combustibles. Tras dieciséis años en los que el gobierno nacional estableciera cuales serían los precios y consensuara sus aumentos con los productores y distribuidores de derivados del petróleo, el macrismo dejó los precios a la buena voluntad de quienes lo comercializan. En el acuerdo, sin embargo, subyacía el pedido de no realizar ningún aumento hasta que transcurrieran las elecciones de mitad de término. No vaya a ser que alguien se enterara que Macri iba a dejar a los argentinos a merced del deseo de ganancia de las petroleras y votara con eso en mente ¿no?

Así el ciclo volvió a repetirse: Cambiemos escondió la verdad de su plan económico hasta después de ser votado, los empresarios se llevaron su parte (la nafta ha aumentado en promedio 70% desde que se aprobó la liberación de precios) y los argentinos tenemos que pagar las ganancias del empresariado monopólico nacional e internacional.

Esto se evidencia en que, por ejemplo, los combustibles ya han aumentado catorce veces en lo que va del año (legando en algunos casos a $43 el litro), el boleto de colectivo ha aumentado más de 80% interanual y los precios de la canasta alimentaria (acusando el aumento del combustible y el aumento del dólar como causa fundante) se han ido tan alto que rompieron todas las previsiones inflacionarias del macrismo y el FMI. Esto ha llegado a tal nivel que se prevé cerrar ochocientas estaciones de servicio en todo el país frente a la caída del consumo, lo cual aumentará aún más la desocupación.

Hay un dato, sin embargo, que sirve como evidencia de que el aumento de los precios de los combustibles es completamente arbitrario y solo se relaciona con las ganancias de quienes lo comercializan. La semana pasada el precio del dólar y los precios internacionales del petróleo sufrieron una baja, sin embargo en nuestro país volvió a aumentar el combustible. De ahí que Gabriel Bornoroni, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines, denuncie una caída del consumo interanual de combustibles ronde el 8% y que varias estaciones expendedoras cierren pronto. Nadie puede consumir con precios tan irrisorios.

Ahora Macri planea abrir el Mar Argentino para que empresas extranjeras realicen expediciones, dándoles la primacía en la extracción y explotación del petróleo marino de nuestro país (y por ende mayor control sobre los precios). El presidente licitó la explotación a empresas extranjeras de 200.000 kilómetros cuadrados de nuestra plataforma marítima, correspondiente a las cuencas de Austral Marina, Malvinas Oeste y Austra Marina. Una vez más, le abre la puerta a los negocios extranjeros en detrimento de nuestra soberanía territorial y del aprovechamiento soberano de nuestros recursos naturales. El objeto sería el de paliar el Déficit Fiscal al que ellos mismos nos metieron reduciendo impuestos a la exportación de materias primas, entre otras medidas.

Con el precio a merced de los productores de combustibles, el gobierno que cede la explotación y extracción del recurso a empresas extranjeras y una rosca entre el gobierno y los empresarios para que el primero le garantice las ganancias a los empresarios y estos últimos le garanticen controlar los precios en procesos electorales, el por qué aumentan los combustibles se entiende fácilmente.

Como consecuencia de las políticas energéticas del gobierno de Cambiemos han cerrado comercios, PyMEs y empresas por no poder pagar la luz, ya que los precios que los empresarios demandan no son los que los consumidores pueden pagar con los magros aumentos salariales que da Macri.

Despedidos o sin posibilidad de mantener un comercio los argentinos sufrimos día a día el avasallamiento de nuestra calidad de vida para beneplácito de las petroleras, las distribuidoras del recurso y las compañías de electricidad que lo precisan para funcionar. Esto es Macri: la entrega de la soberanía argentina, de nuestros recursos y de nuestra renta para los monopolios extranjeros, a costillas de la miseria de nuestro país.


Fuentes:

 

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