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Pobreza: el retroceso más grave desde 2002

El autor de este artículo de opinión, expone como la pobreza en la Argentina en el gobierno de Mauricio Macri, ha significado un retroceso tal para nuestro país, similar a la de una de las épocas de nuestra historia reciente con los más altos niveles de pobreza, indigencia y un marcado retroceso social (altísimo desempleo, niveles de inseguridad, desnutrición infantil, etc.) todo esto posterior al estallido social y político de 2001 (helicóptero delarruista mediante).

El análisis  ha sido publicado en un diario insospechado de “nacionalismo democrático, o ideas de soberanía económica, o justicia social”. Es que no se puede escapar a la escandalosa situación que tantos argentinos y argentinas vivimos a diario, con la profundidad de una crisis económica que hace aparecer nuevamente los fantasmas del desabastecimiento (falta de leche en góndolas), la pobreza y la indigencia en las calles, el desempleo, precarización laboral y la pérdida estrepitosa del poder adquisitivo del salario, quiebre de pequeñas y medianas empresas, caída de la industria, endeudamiento a cien años y nuevamente las recetas de los organismos como el FMI, con graves niveles de violencia en la sociedad (robos, homicidios, femicidios, violencia de género, etc.). Son los síntomas de una crisis que hace que surjan las peores expresiones humanas, los ataques de pobres contra pobres, y una actitud humillante de un gobierno que se jactó de lo fácil que era llegar a la “pobreza cero”. (RIN)


Hace algunas semanas se dieron a conocer los datos de pobreza , indigencia y distribución del ingreso correspondientes a la última parte de 2018. Previsiblemente, hubo indicadores muy negativos: entre los segundos semestres de 2017 y 2018 la pobreza pasó de 26,7% a 32%; la indigencia, de 4,8% a 6,7%, y la brecha de ingresos entre el 10% de menores ingresos y el 10% de mayores ingresos se elevó de 18 a 20 veces. Desde 2002 que la pobreza no trepaba tanto en un año.

Vale la pena desagregar el segundo semestre entre los dos trimestres que lo componen. Habitualmente, el Indec presenta la pobreza de modo semestral en lugar de trimestral, porque en los trimestres impares la pobreza tiende a bajar aproximadamente 1,5 puntos por efecto del medio aguinaldo, lo cual dificulta la comparabilidad. Si ponemos la lupa en el 32% de pobres del segundo semestre de 2018, vemos que el dato surge del promedio de 28,1% en el tercer trimestre y 35,9% en el cuarto trimestre. Por su parte, el 25,7% de pobres del segundo semestre de 2017 surge del promedio entre 25% del tercer trimestre y 26,4% del cuarto.

En otros términos, si tomamos el promedio del segundo semestre de 2017 contra el mismo período de 2018, encontramos que la pobreza trepó poco más de 6 puntos porcentuales. Ello resulta de una suba de unos 3 puntos porcentuales entre los terceros trimestres de 2017 y 2018 y de -atención- casi 10 puntos entre los cuartos trimestres de tales años.

En pocas palabras: el tercer trimestre de 2018 fue malo, pero el cuarto fue paupérrimo. ¿Por qué subió tanto la pobreza entre fines de 2017 y fines de 2018? Por un lado, la canasta básica trepó 55%. Por el otro, los ingresos del 30% más pobre subieron un 18%. Los ingresos del 10% más rico también perdieron contra la inflación, pero en menor magnitud: treparon 33%. En resumen, el grueso de la población perdió poder adquisitivo, pero esta pérdida fue notoriamente más honda para los más pobres. Por eso treparon la pobreza, la indigencia y la desigualdad.

¿Cómo es la situación actual en perspectiva histórica? Según una estimación que hicimos con los economistas Guido Zack y Federico Favata, el gobierno actual asumió con un 26,9% de pobres y un 4,7% de indigentes. Con el deterioro de 2018, la pobreza volvió a los niveles de 2010 y la indigencia, a los de 2014. En términos absolutos, hoy hay 3 millones más de pobres que a fines de 2015 y un millón más de indigentes.

¿Qué pasará en 2019? El primer trimestre fue muy duro en materia de precios. A su vez, la inflación depende mucho de lo que pasa con el dólar: si éste se estabiliza podremos pensar en una desaceleración inflacionaria más rápida y, consecuentemente, en que la pobreza vuelva a bajar.

 


Publicada en La Nación

Por: Daniel Schteingart | El autor es doctor en Sociología (Idaes-Unsam); investigador en el Citra-Umet

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