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¿Por qué sacar el IVA a los bienes de la canasta alimentaria beneficia a los más humildes?

“….El príncipe…debe estimular al ciudadano. El temor de los tributos no debe impedir a aquel abrir un comercio…”

De “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, un adelantado de la “Curva de Laffer”.

En el marco de la campaña por las próximas elecciones presidenciales en nuestro país, una de las propuestas que ha presentado el Frente de Todos es, la eliminación del impuesto al valor agregado (IVA) en todos los alimentos que componen la canasta básica. Propuesta por demás interesante. Veamos por qué.

¿Qué es el IVA?

Es un impuesto general que grava el consumo de manera proporcional en relación con la base imponible. Es un impuesto real porque grava una manifestación cualquiera de la capacidad contributiva. Recae sobre las cosas, se aplica a las actividades u objetos como tales, en este caso se aplica al consumo, independientemente de las características del que realiza la operación. No se considera la situación personal del contribuyente.

Además, posee la característica de ser un impuesto indirecto porque se aplica en algún punto del sistema, pero que se entiende que se traslada a cualquiera que se suponga que es el que soporta finalmente la carga. (Ejemplo: Los fabricantes sirven como puntos de recaudación y trasladan hacia adelante el impuesto al consumidor en forma de precios más altos.)

¿Estas características determinan que el IVA sea un impuesto regresivo?

No debemos olvidar que la carga de todos los impuestos, incluyendo los que recaen sobre las “cosas”, han de ser soportados en última instancia por personas.

“El IVA es un impuesto muy regresivo, porque este gravamen afecta sobre todo a los sectores de menores ingresos que, proporcionalmente, el consumo tiene un peso mucho más alto en su presupuesto que en el de los sectores acomodados”.1

Según el diario “La Nación”, la presión fiscal, que mide la cantidad de ingresos recaudados efectivamente por el Estado vía impuestos en relación con el PBI, será en el año 2019 la más alta de los últimos 60 años.2

Sobre la base de las proyecciones de la ley de presupuesto, este año la presión tributaria ascenderá a 26,2% del PBI. Esto significa una suba de 1,3 puntos del producto respecto del año pasado y de 2,2% del PBI en relación con los dos primeros años del gobierno de Cambiemos, según un trabajo de la consultora Ledesma.

Según la consultora, del 26,2% del PBI, 6,6% es recaudación por seguridad social; 1,6% son ingresos provenientes del impuesto al cheque; 2,4% son retenciones (con un aumento significativo en comparación al 0,8% que representaba el año pasado); 4,9% proviene de Ganancias; 7,8% es recaudación por IVA, y 2,9% son otros impuestos.

Los números de la vida real

El Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA el mes de mayo de 2019 indica que el 51,7% de las niñas, niños y adolescentes son pobres en la Argentina, el nivel más alto en una década. El 29,3% de los chicos y chicas padece déficit en su alimentación, y un 13% pasó hambre durante 2018. Las familias de los sectores de mayor pobreza de nuestra sociedad son las que más sufren la alta inflación: los precios de los alimentos y las bebidas crecieron un 66% en los últimos 12 meses.

De acuerdo al INDEC, el 32% de las personas se encuentran en situación de pobreza, mientras que el 6,7% en situación de indigencia. La desocupación se acerca a los dos dígitos y se agrava especialmente para los y las jóvenes de entre 18 y 25 años. Estos sectores tienen dificultades para el acceso al crédito y se ven obligados a tomar préstamos a tasas usurarias, agravándose los problemas de endeudamiento en las familias.

¿Existen otras maneras de diseñar el sistema tributario?

El IVA representa un gran porcentaje de la masa de recursos que recibe el Estado. Evidentemente existen otras maneras de diseñar el sistema tributario en la Argentina que permita que, en términos de equidad, la carga fiscal se distribuya de otra manera dentro de la sociedad. Es necesario que se vuelva progresivo y por lo tanto más justo.

No son pocos los tipos de impuestos que podrían aplicarse para lograr este objetivo, pero su naturaleza es distinta y toca a otros sectores de la economía. Impuestos personales, que se ajusten a la capacidad de pago del contribuyente y directos porque se aplican sobre la persona o la familia que se entiende que soporta la carga.

Este planteo abre otra mirada sobre la elección de la base impositiva. No es lo mismo gravar el consumo, que la renta, que la riqueza. Tal vez algunos números de la concentración de la riqueza en nuestro país clarifiquen mucho más que los conceptos:

Durante el primer trimestre de 2019, el 10 por ciento de la población con mayores ingresos familiares obtuvo 21,2 veces más que el segmento menos favorecido en términos económicos.

La fotografía sobre el reparto de la torta elaborada por el Indec muestra que el 10 % más rico de la población se apropia del 32,8 % de los ingresos totales. Cuando se suma el siguiente decil, se observa que el 20 % de la población con mayores ingresos se queda con el 49,8 % del total de la torta.

Por su parte, el 20 % de la población con menores ingresos, apenas se lleva el 4,4 % del total3.

COMER ES UN DERECHO, COMER NO ES UN PRIVILEGIO

1 Nun, José. “La desigualdad y los impuestos” Cap. 4. “El sistema tributario argentino”. Capital Intelectual. Buenos Aires, 2011.

2 https://www.lanacion.com.ar/economia/la-carga-impositiva-en-2019-sera-la-mas-alta-en-60-anos-nid2208157

3 https://www.pagina12.com.ar/202872-los-mas-ricos-tienen-cada-vez-un-poco-mas

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