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¿Qué está ocurriendo en Chile?

En los últimos días Chile ha sido noticia por la masiva insubordinación popular que ha llevado al régimen de Piñera a poner al ejército en la calle e instaurar el “toque de queda” durante varias noches seguidas.

Intentando apagar el fuego con nafta el presidente ha dicho que en Chile están viviendo una Guerra, lo que ha generado un malestar mayor por no querer contemplar las demandas del pueblo chileno movilizado. A su vez, la represión se ha cobrado hasta el momento 18 víctimas, miles de heridos y una incontable cantidad de detenidos y desaparecidos. No se veía un escenario igual en el vecino país desde los oscuros días de Pinochet en la Moneda.

Todo empezó con un aumento del boleto del Metro, pero esto es solo la punta del Iceberg de un sistema político y económico que ha sido puesto como modelo a seguir en Latinoamérica por académicos, dirigentes políticos e incluso el FMI. Sin embargo, el modelo chileno fracasó.

El fracaso del modelo a seguir

Para poder tratar de comprender lo que ocurre en el país trasandino es necesario remontarse a unos 30 años atrás. El 11 de setiembre de 1973 era derrocado Salvador Allende, presidente electo con un profundo programa de nacionalización del cobre que irritó a la oligarquia chilena junto al interés norteamericano. Quien llevó a cabo el programa de los intereses concentrados de la economía fue Augusto Pinochet, militar “apolítico” como la mayoría de las juntas militares que gobernaron gran parte de los setenta y los ochenta en nuestra región.

Este apoliticismo lo llevó a poner a cargo de los asuntos económicos del Estado a los Chicago Boy’s: economistas chilenos formados por la Escuela de Chicago fundada por Milton Friedman, un monetarista neoliberal muy popular de la época que influyó notablemente en el pensamiento económico local. Muy similar al ministro de Economía de Videla en nuestro país, Martínez de Hoz.

Durante esa época los estudiantes chilenos viajaban “becados” a la Universidad de Chicago para recibir las recetas neoliberales. Luego, durante el gobierno de Pinochet dejó de ser necesario porque se empezaron a dictar estas recetas en las cátedras universitarias chilenas como solución a los problemas.

Esta herencia económica y política dejó a un Chile destruido: privatización de centenares de empresas estatales; desnacionalización del cobre, principal materia prima exportable; miles de detenidos y desaparecidos sumado a unas fuerzas policiales con formación militar que es una verdadera institución que garantiza que la historia de Pinochet no sea olvidada, etc.

Para peor de males, luego durante el período democrático después de una serie de jefes de estados “progresistas” y liberales, no lograron modificar el Estado en beneficio del pueblo chileno. Por eso hoy es una de las sociedades más desiguales del mundo; la educación es privada y particularmente la educación superior; los tratados de Libre Comercio han destruido la economía porque tienen una verdadera apertura económica que los imposibilita a competir con productos exteriores.

Para agregar es importante destacar que existe una bajísima participación popular en el sistema político chileno: el voto no es obligatorio y cada vez menos ciudadanos ven en la política la solución a sus problemas. Ni mucho menos, pensar en un proyecto colectivo de país.

Esto es lo que los liberales, la cátedra universitaria en su mayoría o la “intelligenzia” latinoamericana promueve como modelo a seguir, que los chilenos en estas jornadas se encargaron de desmentir.

En síntesis, las causas de las movilizaciones en Chile tienen su origen en la profunda desigualdad que existe sumado a un hartazgo a las políticas neoliberales que han sido aplicadas desde los tiempos de Pinochet y continuado por las democracias de baja intensidad de los gobiernos de la Concertación y del gobierno de Piñera, que ha apretado un poco más “la tuerca” para que el pueblo chileno diga basta y pretenda hacerse cargo de su propio destino.

Revueltas por allá, elecciones este 27 por acá.

Si bien los procesos políticos son distintos el objetivo es el mismo. El pueblo chileno no posee, por el momento, una expresión política electoral que decida ponerle fin a años de neoliberalismo. Por el contrario, en nuestro país esa herramienta electoral es el Frente de Todos que, en un gran acto de humildad, los dirigentes del campo nacional han conformado un frente electoral para ganarle a Macri y ponerle fin a cuatro duros años de liberalismo económico.

Esperamos desde estas páginas que los hermanos chilenos busquen, por sus propios medios, las herramientas necesarias para lograr una sociedad más justa.

 

Referencias:

http://atilioboron.com.ar/pinera-y-la-represion/

https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/10/19/diez-claves-para-entender-la-crisis-en-chile-y-la-declaracion-del-estado-de-emergencia/

https://economipedia.com/definiciones/escuela-de-chicago.html

https://es.wikipedia.org/wiki/La_doctrina_del_shock

 

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