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¿Qué podremos esperar del macrismo?

La jornada del 27 de octubre eyectó al macrismo de la Casa Rosada. ¿Cuál será ahora el destino de la expresión política que acumuló el 40% de los sufragios?

Una aclaración antes de comenzar. Con las cifras publicadas hasta el momento, la diferencia fue de ocho puntos porcentuales. Con una ventaja superior a los dos millones de votos, el Frente de Todos  venció a la alianza Juntos por el Cambio. Por más especulaciones que se debatan, la derrota es indiscutible. En el ballotage de 2015, Macri ganó con el 51% contra un 48% y nadie cuestionó la legitimidad de origen.

(Foto: Diario Perfil. Agosto 2019)

Ahora bien, una derrota electoral, por más grave que sea, no implica necesariamente la desaparición de una expresión política que abandona el gobierno, aunque sea en medio de una crisis escandalosa.

Dos ejemplos de gobiernos no peronistas. La UCR con Alfonsín en 1983 ganó con el 51%, luego de la crisis hiperinflacionaria, en 1989 el radicalismo perdió con el 37%. En 1999, el mismo partido con De la Rúa a la cabeza obtiene el 48%. Luego del mayor estallido social, económico y político de nuestra historia, durante los comicios de 2003 la UCR obtuvo el 2% (sí, el dos por ciento) de los votos.

¿Desapareció la UCR? No, ante cada derrota se recluyó en diversos rincones del país para rearmarse. Su última reinvención los llevó a entregar la estructura nacional para Cambiemos y recientemente pudieron evitar la derrota en algunas gobernaciones.

¿Tiene el macrismo (el PRO) la misma vocación de supervivencia y capacidad? Difícil de determinar la respuesta ante sus diferencias estructurales. La UCR posee una estructura de dirigentes, funcionarios y militantes que se renuevan en cada camada.

El PRO en cambio, es una organización distinta. Sus figuras no nacen de organizaciones juveniles de larga data o años de carrera en la función pública. La mayoría provienen del mundo de los grandes negocios, particularmente asociados al capital financiero. Muchas líneas hemos dedicado en esta revista en el análisis sobre el origen de clase del macrismo, bajo el título de la Ceocracia.

Si al lector no le convencen estos los argumentos, le comparto  una reciente columna de opinión publicada en el diario Perfil escrita por Beatriz Sarlo, ciertamente insospechada de kirchnerismo, peronismo y variantes. A continuación un extracto:

“Me atrevo a decirlo, aunque también me manden al sótano de los arcaicos y superados. El de Macri fue un gobierno de clase, dicho más precisamente de una fracción de la burguesía urbana. ¿En qué sentido? En un sentido profundo y simple: los beneficiados por las medidas de estos cuatro años fueron los capitales financieros y las grandes empresas de la construcción contratadas para la obra pública. De ningún modo me atrevería a decir que eso fue una política deliberada.

Diría algo más fuerte: fue una política inevitable, como son inevitables los mandatos más profundos de la subjetividad o de la ideología, salvo que se los examine hasta volverlos por lo menos parcialmente conscientes.” (1)

Si el origen y estructura permanece, vale decir si la banca y sus socios siguen apostando a esta formación política, ya se tiene la mitad del trabajo. Pero no sólo de eso se vive, también se hace necesario una base de sustentación.

El macrismo nace y se desarrolla en los principales núcleos urbanos del país, particularmente entre los estratos medios, y en las zonas geográficas relacionadas a la producción agraria dedicada a la exportación. De allí proviene gran parte de su electorado como lo muestran claramente los resultados de la elección reciente.

El acto en Obelisco de Buenos Aires y similares en el país, demostró la capacidad de movilización del macrismo. Junto a un exitoso giro de campaña, lograron achicar en 7 puntos la diferencia, más no lo suficiente para un ballotage ni mucho menos para garantizar una mayoría en el país.

Ahora bien, hace un año que las encuestas de opinión marcan que la crisis económica y la inflación se encuentran entre las principales preocupaciones de la población, acompañadas de la inseguridad, la pobreza y el desempleo. Ante el desastre del gobierno en estos temas cabe preguntarse: ¿Qué agrupa al voto macrista?

El mismo Macri sostenía que es un apoyo popular emanado de una masiva vocación republicana, moderna y que fundamentalmente, no quería “volver al pasado”. En la opinión de quien suscribe, en esta última frase se encierra el secreto.

En sus propias palabras, el macrismo tiene dentro en su esencia ser la contradicción más pura de la figura política más importante de los últimos 12 años: Cristina Fernández. Ante cualquier expresión política de la que participe o represente, se verán enfrentados. Para mayor detalle de entender lo que CFK armó, recomendamos “La metamorfosis de Cristina” .

Ahora bien si el macrismo se justifica como una respuesta política a CFK, careciendo de un programa político que beneficie a las mayorías y sin grandes éxitos que pasen a la historia. ¿Qué pasa si el Frente de Todos demuestra ser algo más? ¿Y si esta nueva coalición de gobierno, que agrupa las más variadas expresiones del campo nacional, llegaron para “ser mejores”?

 

 

 

 

Referencias:

1- Gobierno de Clase. Por Beatriz Sarlo. Perfil. https://www.perfil.com/noticias/columnistas/gobierno-de-clase.phtml

2- El nuevo mapa político del país. La Voz. https://www.lavoz.com.ar/politica/nuevo-mapa-politico-del-pais

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