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Reflexiones del proceso electoral de Brasil: “El ajuste que deberá hacer Bolsonaro es al menos dos veces y media mayor al argentino”

Compartimos la entrevista realizada por LaPolíticaOnline a Paulo Leme sobre las situación de Brasil.

Paulo Leme es un Chicago Boy, como su tocayo Paulo Guede y como Martinez de Hoz y Cavallo en la Argentina. Lo interesante de la misma, no lo es tanto por su “novedad“, todo lo que dice Leme era de público conocimiento. Sino porque nos invita a una importante reflexión sobre las elecciones brasileras para no repetir los mismos errores en el 2019.

Recordemos la campaña que llevó a Macri a la Rosada. Entre apelaciones a reflexiones espirituales y falsas promesas filtraba su verdadera política. Para los argentinos con conciencia histórica el plan era diáfano. Pero la mayoría, hijos de un deficiente sistema educativo y una enorme presión mediática, el “no vamos a cambiar nada de lo que hicieron bien” los esperanzaba. Los errores y déficit del gobierno Kirchnerista dejó un enorme caldo de cultivo en los que Clarín y los ceos fincaron su campaña electoral.

En Brasil, las elecciones discurrieron con un candidato (ganador) preso y proscripto y una deficiente campaña de su candidato, Haddad. Es cierto el enorme apoyo que tuvo Bolsonaro con las llamadas “fake news”, como innegable el apoyo de las iglesias Evangélicas. Pero el enorme error fue desviar el foco del discurso a aspectos meramente morales.

Nadie se encargó de propagandizar con éxito el verdadero programa que desarrollaría Bolsonaro. Que más allá de la posición ideológica, moral, o lo que fuere, que uno podría tener (moldeada por una enorme colonización cultural), la situación objetiva de la enorme población del Brasil los enemistaba necesariamente con la alianza de clases que gobernaría con Bolsonaro.

Y acá lo vemos, el verdadero programa de Bolsonaro, el programa de los Chicago Boys. No les importa si sos racista o no. Para ellos somos todos unos negros de mier* y el Estado un enorme lastre que debe ser reducido y privatizadas todas sus operaciones para que la “iniciativa privada” (como llaman a los buitres) pueda invertir…(RIN)



Por Fernando Heredia para la LPO: el ex FMI Paulo Leme consideró que la línea ultralibertal del ministro Guedes se impodrá a los militares desarrollistas.

Paulo Leme es un histórico ex FMI con más de 9 años como economista principal a cargo de misiones en países en vías de desarrollo. Egresado de la Universidad de Chicago al igual que Paulo Guedes, tiene plena confianza en esta nueva etapa que inicia en Brasil su compatriota liberal, aunque no deja de marcar sus dudas en la viabilidad social y política del plan.

Ex CEO de Goldman Sachs en Brasil, acaba de asumir este año la conducción del fondo de riesgo Vinland Capital. Tras su paso como invitado de la prestigiosa Conferencia Internacional de Economía y Finanzas (CIEF) que se realizó en Buenos Aires esta semana, aceptó dialogar con LPO y analizó las dificultades tanto del programa de ajuste brasilero como el argentino.

A raíz de las primeras señales entre el gobierno argentino y el recientemente electo gobierno brasilero, ¿considera que habrá un enfriamiento de las relaciones bilaterales?

Hubo mucho ruido y una mala comunicación, pero creo que va a terminar predominando la historia de amistad en común. Son dos países con historias muy próximas y grandes complementariedades económicas, sobre todo en el plano industrial. Por lo tanto, a pesar de que las declaraciones iniciales no hayan sido de las mejores, lo natural es que graviten hacia una cooperación. Además es una gran oportunidad para ambos países ahora que tienen una dirección de la política económica muy parecida.

¿Cuáles serán los principales desafíos a mejorar en la integración?

Uno de los grandes enemigos de la integración económica es la inestabilidad macro. Brasil ha tenido muchos problemas este año, pero los de Argentina fueron mucho peores. Recién cuando haya estabilidad de precio, de monedas y balanza de pagos equilibrada, se podrá empezar a deshacerse de los aranceles proteccionistas. Y con una armonización de la política macro y sin colocar obstáculos, yo creo que naturalmente los sectores privados de ambos países encontraran soluciones comunes.

El Mercosur parecería ser el punto más conflictivo, ¿cuál será la posición de Bolsonaro frente al bloque regional?

El gobierno de Bolsonaro tiene tantos desafíos que recién se podrá ocupar del Mercosur en el segundo o tercer año de su mandato. En lo inmediato, deberá resolver un problema de productividad para que se produzca un rápido incremento de la inversión. Para ello, deberá tocar muchos intereses del lobby industrial, especialmente en la apertura comercial de bienes de capital.

Después tendrá sus batallas en materia de seguridad social, ajuste fiscal y reforma tributaria. En consecuencia, como buen político, avanzará de a una por vez porque hay un número máximo de enemigos que se pueden acumular y deberá tomar mucho cuidado con qué tipo de problemas inicia el enfoque de su gestión.

Se ha hablando mucho de la contradicción ideológica del equipo económico de Guedes, netamente liberal, con la histórica mirada desarrollista de los militares brasileños. ¿Quién terminará imponiendo su visión?

El equipo económico arranca con mucho prestigio y si le enseñan un poco de economía a los militares vamos a estar bien. Cuando uno mira el número de puestos y ministros que ha nombrado Paulo Guedes y los cambios estructurales organizativos, como traerse la seguridad social o el ministerio del presupuesto para adentro de ministerio de Economía, muestra la concentración de poder enorme en las manos de Guedes. Sin dudas, los hechos muestran que él tiene la voz y la palabra en materia económica.

De todos modos, hay que hacer una aclaración. No todos los períodos de la dictadura militar fueron iguales. Por ejemplo, el General Castelo Branco no pudiera haber sido más liberal. Y hoy vemos una fuerte simbología en la elección de Roberto Campos Neto como nuevo presidente del Banco Central, al ser el nieto del encargado del planeamiento de la política económica de Castelo Brano, un economista liberal pro mercado que hizo las grandes reformas de esa época.

Brasil tiene un importante déficit fiscal al igual que la Argentina. ¿Piensa que el ajuste que hará Guedes será similar al que está haciendo Dujovne?

En Brasil el tamaño del ajuste es al menos dos veces y media mayor que el argentino. Brasil nunca ha hecho un ajuste del tamaño que tiene que hacer. Y gran parte es recorte de gastos, el desafío es mucho más difícil que el de Argentina.

Por eso tiene que haber una conciencia del impacto social. Hay programas de bajo costo que pueden crear una red de protección para los sectores de menores recursos y así mantener el apoyo político y asegurar la viabilidad política del plan. El diseño será muy complejo, el equipo económico sabe lo que tiene que ser hecho, el punto es cómo lo hará.

Al ser un ajuste vía gasto, ¿no existe el riesgo de caer en una recesión y perjudicar aún más el déficit a partir de una caída de la recaudación?

Siempre es un riesgo esto. Si uno se adelanta demasiado al apretar puede tener un desplome del consumo privado. Y parte de la viabilidad fiscal es la recuperación de los ingresos. Es esencial tener una vertiente paralela al ajuste que son los modos de incremento de productividad como el marco regulatorio y eliminar los obstáculos a la inversión privada. Al repensar las cuestiones regulatorias y cambios tributarios, podes tener un boom de inversión privada gigantesco.

Además, parte del programa de Guedes es una gran privatización de los pozos del presal y de activos de Petrobras. Con eso puede tener una recaudación extraordinaria y compensar momentáneamente la caída del consumo privado mientras incentiva la inversión.

¿El plan de privatización no puede ser un condicionante a la gobernabilidad al eliminar una herramienta para generar acuerdos en el Congreso?

Totalmente. Existen entre 2.500 a 3.000 puestos en la administración pública que al no repartirse se quitan los dulces para que otros partidos te apoyen en el Congreso. Como reecuacionar la viabilidad de la votación y unificar un Congreso que por diseño con 30 partidos es muy difícil de manejar y al no tener como moneda de canje las empresas públicas puede ser difícil. Pero es el gran problema de Brasil que hay que solucionar, tiene un Estado sobredimensionado. Brasil es como un campeón como Usain Bolt que es muy ligero y rápido, pero tiene colgado a un gorila en la espalda que es el Estado. Como sacarlo es difícil porque hay que pelear con el gorila que es muy fuerte.

¿Podría ser viable un acuerdo con el FMI para financiar esta transición?

En Brasil el FMI no juega ningún papel. Siempre es importante el dialogo, es bueno traer la misión del fondo y explicarles el modelo económico es bueno. Pero Brasil tiene una situación mucho más favorable que Argentina. Casi no tiene déficit de cuenta corriente, tiene una necesidad de financiamiento muy baja y reservas muy altas. No cuadra en los productos de financiamiento que ofrece el Fondo.

¿El contexto internacional jugará en contra para ejecutar este plan?

Estamos yendo hacia un rumbo de desaceleración económica que puede tornarse en una recesión en algún momento. Lo más importante es parar con la guerra comercial. Así, la incertidumbre disminuiría muchísimo y con esto podríamos extender este crecimiento de Estados Unidos para el 2019 e incluso 2020.

Pero el riesgo principal para América Latina siempre son sus propias políticas. Es como tener corriente con contra, pero si Brasil sorprende con un tremendo programa de privatizaciones, hay una gran posibilidad de traer inversión directa extranjera y así compensar el escenario internacional.

¿Y qué tan importante es el riesgo argentino? ¿La fuerte recesión no le trae problemas a Brasil?

El riesgo Brasil ha sido mucho más grande siempre. La capacidad de dañarse a sí mismo es mucho mayor que cualquier riesgo extranjero. Si está bien Argentina mejor, pero sino no sería un gran problema.

Como hombre del Fondo, ¿cómo ve el acuerdo con Argentina?

Yo soy de otra generación del Fondo. Con programas de ajuste muy duro y gran condicionalidad. Me da mucho gusto ver la manera que ha evolucionado la institución. El grado de flexibilidad que se le dio a las autoridades al permitirles conducir y diseñar el programa. Me parece un programa maduro porque el Fondo le da una ayuda, pero para tener credibilidad y ser viables son las autoridades las que lo tienen que implementar.

¿Este nuevo Fondo del que habla será menos riguroso que el anterior ante un posible incumplimiento de las metas fiscales?

Podría haber ajustes a la meta o un Waiver aun mismo que haya un incumplimiento. Existe esa flexibilidad si son por hechos por fuera del control del gobierno y si es que ha hecho lo que se comprometió.

Soy cautelosamente optimista con la Argentina. Tener la voluntad de cumplir el programa acordado con el Fondo es la mitad de la batalla y conseguirlo la otra. Lo que veo de la primera mitad es bastante positivo.

¿Es optimista de los resultados que puede tener el programa con Argentina?

Soy cautelosamente optimista. Tener la voluntad y las ganas de hacerlo es la mitad de la batalla y conseguirlo es la otra. Lo que veo de la primera mitad es bastante positivo. Si lo van a lograr solamente el tiempo lo dirá.

¿Cuál es el mayor desafío de Argentina y que recomendaría?

Cuanto más perdemos tiempo de posponer el ajuste, vamos a despertar en un mundo que no conocemos con todo el crecimiento de la tecnología y la inteligencia artificial. Hay que terminar la parte de estabilidad macro y poder discutir estas otras cosas. El equipo es capaz, tiene experiencia, sabe lo que tiene que hacer y le deseo suerte.

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