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Saludá que nos vamos: se viene la liberalización del dólar

El gobierno nacional se enfrenta a un dilema: liberalizar el tipo de cambio o continuar regulándolo. Desde la posición de Cambiemos, ambas posibilidades le generan un daño.

La liberalización haría que las ventajas de la bicicleta financiera de las LEBACs se esfumen, por lo que deberían de ofrecer aumentos continuos y desmedidos de la tasa de interés de estas letras para que los especuladores no se retirasen. Recordemos que los especuladores forman parte de la alianza gobernante, además sería prácticamente imposible cambiar todas esas letras y notas por pesos, por lo que el Central tiene una relación de amor/miedo con con los poseedores de LEBACs. Con esto aclaramos que la inmundicia de que el presidente del BCRA y otros funcionarios tengan en su poder LEBACs (lo que los haría estar en ambos lados del mostrador) no es la principal causa de las generosas dádivas; no es la mera roña de los individuos sino una posición de clase lo que marca la dirección de las decisiones.

Pero como ventaja, siempre para Cambiemos, es que se licuarían las deudas en moneda local, se dejarían de poner en jaque las reservas internacionales y los agroexportadores rebosarían de alegría , a tal punto que no les molestaría, como no le molestó ahora a la SRA, la imposición o aumento de retenciones. Las ventajas de liberalizar el dólar son las desventajas de continuar “regulando” la cotización del dólar.

En la metodología actual, la desregulación que hizo que saltara el dólar de $16 a $24 o de $28 a $40, era parte de la regulación que hace Caputo o que hizo Sturzenegger o Prat Gay. Porque en realidad, creer que es la “gente” la que produce la devaluación es un error, no es el jubilado que va al arbolito a cambiar una platita ahorrada el responsable; pero tampoco lo son los granes agentes vinculados a la especulación y al mercado internacional, por lo menos no en soledad. Las devaluaciones, por le menos desde que asumió Macri, no son en contra de las intenciones del gobierno. En todas se las incentivó o se tomo la decisión de mirar para otro lado hasta que se disparara la divisa a un valor determinado, en caso de que fuese por demás exagerado, antes de que terminase la jornada o en los días siguientes se intervenía y se bajaba un poco la cotización.

En el medio de la vorágine Macri intenta utilizar los medios de comunicación para presionar al FMI y renegociar el acuerdo, desnutrido de recursos tras la corrida. Otario él, los medios de comunicación concentrados no trabajan para él, sino para el sistema financiero internacional al que intenta presionar. Si el Resultado Fiscal se compone del Resultado Primario (la diferencia entre lo que el Estado recauda y los que invierte) y el Resultado Financiero (las deudas del Estado), cuando Cambiemos habla de “déficit cero” es solamente del Primario, ajustando, como señal de que destinaran todos los recursos a pagar las deudas. Como el FMI sabe que nadie le quiere prestar al país, aprovechan el marco y las insinuaciones macristas para hacer más obscenas las exigencias, como la completa liberalización del dólar.

Entonces la crisis golpea el núcleo de la alianza gobernante y afloran los quiebre. Se contraponen así Dujovne, partidario de la liberalización, y Caputo. A Macri le llegará un whastapp al lugar donde esté vacacionando en ese momento con la resolución del conflicto.

Esto explica la supuesta filtración de un documento oficial en el que se pronosticaba una inflación del 42% y una caída del PBI del 2,4%, posiblemente maquinada por Caputo, ya sea para enviar una señal a las fracciones del capital o para limar a Dujovne. Concomitantemente, Dujovne hace girar los nombres de tres impresentables vendepatrías (Kiguel, Calvo y Leiderman) uno peor que otro, para reemplazar a Caputo.

A todo esto, cualquiera de las posibilidades que vendrán o de las acciones ya tomadas perjudican al resto de los argentinos. La renta extraordinaria obtenida de la devalución, el ajuste, la especulación, etc., ha salido del resto de los argentinos que no participan de ninguna de estás actividades. Pero tranquilos, que el benevolente gobierno de Macri ha tomado nota y prepara un jugoso programa, vuelven Precios Cuidados. Seguramente lo que ahorremos comprando esos productos equiparará lo perdido por la inflación, los tarifazos, los paupérrimos aumentos salariales, los empleos perdidos, etc.

 

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