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Se busca candidato, presentarse en el Clarín


Aprovechando que estamos fuera de un año electoral, parece que la colocación en la palestra política de algunos personajes pueden ser útiles hasta tanto dure el gobierno macrista. La situación recuerda a los desesperados intentos antes de la última elección de CFK, cuando desde el diario La Nación retaban a los opositores por no armar un gran frente que pudiese ganarle a “la yegua”. Con los números en la mano, la estrategia retorna.
La situación no da para más. Todos los guarismos indican, por un lado, la caída de imagen del Gobierno nacional y, que ya se ha vuelto una humorada clásica, están puteando al presidente muchos habían votado en las últimas dos elecciones. Además, según los números que rescata el economista Lukin en Página12, en febrero no llegaron dólares en concepto ni de inversiones -a lo que estamos acostumbrados- ni deuda, situación que, analizando las tasas de la FED, no va a mejorar. Parece que los nuevos cantos en la cancha van a seguir un tiempo más.

El maquillaje populista del gobierno de CEOs nos da un candidato. Alfredo Cornejo aparece en el Clarín. Veamos algunas preguntas y declaraciones importantes.

Hablando de Maru Vidal y su política “flexible”: “Lo que no sé es si está haciendo lo que hacemos en Mendoza y en otros lados, un trabajo con el gasto muy fuerte”. Nótese que con el ritmo de deuda y la velocidad de freno que hemos tenido en el primer bimestre de este año el Gobierno Nacional deberá recalibrar su ajuste “gradualista” y ponerse firme con el gasto, porque de algún lado tiene que salir la plata y la de los CEOS ya está afuera. Por eso, al explicarse nos dice que “me he puesto muy firme con el sindicato del sector público y veo que en la provincia de Buenos Aires son mucho más laxos en esa negociación”. El conflicto con el SUTE es, para él, un ejemplo.

El Petiso  dice que “el principal problema de la Argentina no es su economía, sino su Estado”. Huelga explicar la necesaria relación entre quien gobierna un Estado y la política económica que imprime sobre él, son una sola y misma cosa. La confusión teórica en realidad viene a ser una distracción de los problemas. Aprovechando que estaba con el tema del Estado dice “Un Estado que brinda malos servicios educativos […] no es progresista”. Lo dice poniéndose del lado progresista. Pues no sería progresista, según el Licenciado, quien mejorara la calidad de vida de quienes trabajen y/o estudien en nuestro país, sino más bien, quien brinda mejores “servicios”. La educación, le enseñó hace tiempo el Banco Mundial, es uno.

Acá viene la salida del gradualismo: “Va en ese camino [mejorar el Estado, ahorrar en recursos], pero va muy lento”. Cuando específica sobre los problemas de la Argentina, aparece la palabrita: “La cultura del populismo sigue muy viva” y agrega que necesitamos que “se premie el esfuerzo”. La famosa meritocracia, preguntan. “Exacto”, responde él.

Está colgada en el Clarín, para quien quiera leer la nota completa. Esto pretende ser una síntesis comentada, que pueda ser útil a algún argentino o argentina distraído, que estará pensando en votar a este pro-radicalismo por imaginárselo de centro izquierda. Recuerde, que aunque el gorila se vista de seda…

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