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SEGUNDA PARTE: “El patriarcado del salario”: Fundamentos sobre la necesidad del salario para el trabajo domestico

Así como lo anunciábamos en una nota anterior, esta segunda parte tiene el objetivo de analizar el problema de la necesidad del salario para el trabajo doméstico, desde un punto de vista situado. Situado en el conflicto que viven las mujeres argentinas en el marco de una triple opresión, nacional, social y sexual.

El artículo al que hacíamos referencia anteriormente, “Contraatacando desde la cocina”, lo escribe la autora, en respuesta a una norteamericana Carol Lopate y a partir del cual polemiza con algunos sectores de la izquierda que, consideran que el atraso político de las mujeres se supera mediante su ingreso a las fábricas.

Tesis ésta que, Silvia Federicci no comparte, al plantear que no se puede ingresar a algo de lo que ya formamos parte. Este algo serían las relaciones de producción capitalista, de las cuales no estamos excluidas en nuestro carácter de reproductoras de fuerza de trabajo. Afirma que plantearlo de esa manera es, no asumir este trabajo como trabajo no asalariado.

En segundo término, también rechaza y le adjudica a esta izquierda, tener la misma estrategia con los países del “tercer mundo” para salir del subdesarrollo a partir de desarrollar algún tipo de industria. En este aspecto, creemos, debemos hacerle una crítica.

Es necesario decir que el planteo de la autora es interesantísimo por muchas razones. Nos obstante, no podemos dejar de mencionar que la autora es de origen ítalo-estadounidense, lo cual nos remite a adentrarnos en el objetivo, previamente planteado de realizar un análisis situado, con todo lo que ello implica. La autora habla desde el punto de vista de los países centrales.

En la Argentina, el ingreso de las mujeres a las fábricas, como producto de la política de industrialización por sustitución de importaciones, que comienza en la década del ´30 y que decididamente se profundiza con el peronismo en nuestro país, revolucionó la vida de las mujeres; y del país también, haciéndolo ingresar definitivamente en el siglo XX. Abelardo Ramos describe la transformación que vivieron las mujeres en esa nueva Argentina con belleza y con agudeza: “Cambió servidumbre personal por la explotación impersonal del capitalista”.[i]

En nuestro país

En la Argentina, más o menos en la misma época, año 19751977, quién planteaba la defensa del salario y la jubilación para el ama de casa era, justamente, Abelardo Ramos. Son destacables algunos puntos que trata en “Feminismo y lucha política” que, a pesar de haber sido escritas hace casi 40 años, son de gran originalidad para aportar al debate en nuestros días.

Hablaba sobre la triple explotación que sufren las mujeres en un país semicolonial como la Argentina. Una opresión nacional que se da de los países centrales (industrializados) a las colonias y semicolonias (países “periféricos” exportadores de materias primas). Una opresión social, de una clase sobre otra. Y una opresión sexual o de género, que ejercen los hombres sobre las mujeres.

En este marco y bajo estas consideraciones se plantea la necesidad de liberación integral de la mujer. Asunto que por ser de carácter estratégico debe ser discutido por hombres y mujeres. Incluso va a señalar que es más importante que la política universitaria o que la política obrera, en algunos casos, por afectar a la mitad de la población.

Como no podía ser de otra manera, comprendía que no hay un solo feminismo, sino que existen múltiples y diversos puntos de vista sobre el mismo:” Ni siquiera en Francia o en la Europa avanzada es posible elevar por encima de las clases la cuestión feminista. Con mayor razón en una semicolonia. De ahí que sea posible en Europa referirse a un “feminismo burgués” y en la Argentina a un “feminismo oligárquico” o “pequeño burgués”.

El SACRA (Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina) fue fundado en 1983 a partir de una política del FIP. Se puede leer en su página de internet, ¿Por qué luchamos? La consigna es clara. Salario, jubilación, sindicato y obra social.

Las mujeres producen bienes y servicios, riqueza, valor agregado que no se contabiliza en el PBI. Es sencillo, si aquellas tareas que realiza el ama de casa, de un día para el otro dejaran de hacerse, habría que contratar una empleada que cuide a los niños, que lave, planche y cocine.

Números actuales

Sí el trabajo que realizan las mujeres fuera remunerado, una mujer debiera cobrar aproximadamente en Mendoza $14.500. Las mujeres dedican en promedio 7,4 hs. diarias al trabajo doméstico y los hombres 3,6 hs. Esto no cambia cuando la mujer tiene un segundo trabajo fuera del hogar.

El trabajo no remunerado de las mujeres “representa el 20,4% del PBI de Perú, 19,7% en México, 19,3 en Colombia y 15,4% en Ecuador. En Argentina se estima que sería de 20%”. Durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner más de 2.000.000 de mujeres pudieron jubilarse como amas de casa[ii].

La defensa integral de las mujeres debe ser promovida a través del Estado. Reivindicar el salario y la jubilación para las amas de casa, es proteger a las mujeres que, frente a una situación de dominación y falta de autonomía, se ven sometidas a situaciones de violencia económica, sexual, física o verbal y cautivas de relaciones de pareja, muchas veces, con hijos a cargo.


[i] Ramos, Jorge Abelardo. “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. La Era del Peronismo”. Pag. 122. Ed. Honorable Senado de la Nación.

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