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Sistema de Salud en Cuba: principios fundantes

La práctica médica, no puede ir si no en el mismo sentido que lo hace el gobierno de la sociedad en la que se ejecuta. Existe una relación recíproca entre el modelo económico y el sistema sanitario. Éste está ligado “a la transformación histórica del proceso de producción económica, en otras palabras, la estructura económica determina el lugar y la forma de articulación de la medicina en la estructura social”. Aquí radica la razón por la que el sistema de Salud público cubano ha sabido ser un ejemplo para el mundo en los tiempos que corren.

El rumbo del cuidado de la vida de los cubanos cambió cuando la Revolución arrebató el timón. La dictadura de Batista fue aplastada y el poder llegó a manos de Fidel Castro Ruz y el movimiento 26 de Julio.

Mientras la década de los noventa traía consigo las aberraciones de la globalización, el papel del Estado se limitaba a controlar la seguridad jurídica y la propiedad privada, mientras el mercado ganaba terreno en las decisiones colectivas. La economía y el trabajo eran víctimas de la desregulación.

A contramano del mundo, Cuba iba conquistando autonomía. El Estado cubano se volvió más vigoroso y fue a través de él que se comenzó un proceso de fortalecimiento de lo “público” haciendo caso omiso al mandato que se imponía: la privatización hasta de los servicios públicos más esenciales.

Más allá de que algunos presidentes quieran aplicar de la noche a la mañana aquellas políticas que siempre han criticado para tratar de disminuir los efectos adversos de la pandemia, es en la experiencia estatal acumulada donde hemos encontrado, hasta ahora, la cura más eficaz.

Cuba ha sido, y sigue siendo, agraviada por la prensa proyanqui y el entramado de medios masivos de comunicación que ésta engloba. Las estadísticas y la realidad son el peor enemigo de las injurias falaces. Se han vuelto innegables tanto el avance tecnológico, como la calidad del sistema de salud pública cubano.

Los principios rectores del Sistema de Salud cubano

En 1909, una vez ya reestablecida la República, entra en funciones la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, primer ministerio de salud pública del mundo. Su fundación no hubiera tenido lugar si no por el desarrollo histórico de la salud pública en la isla.

El Gobierno Revolucionario le imprimió a la política nacional de salud unas características muy propias. La integralidad de las acciones a llevar a cabo, era una de ellas.

Además, supo comprender que la calidad vida de los y las cubanas no iba a mejorar solamente con prácticas médicas. Por ello, se coordinó con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) la creación del Servicio Médico Social Rural, para la instalación de hospitales en las distintas regiones alejadas de la capital. Se buscó garantizar el suministro de agua potable y alcantarillado para prosperar en las condiciones de higiene. Se aseguró el acceso a otros servicios sociales primordiales como la seguridad y asistencia social. El desempleo se tomó como un factor a erradicar para lograr los objetivos de salubridad.

El Sistema Nacional de Salud (SNS), que toma forma inicial con la ley de Salud Pública de 1961, implicó “la creación de un sistema de salud unificado, centralmente planificado y dirigido, descentralizado en su gestión, de cobertura global amplia, altamente eficaz, con participación social satisfactoria, económicamente sustentable y abierto a su perfeccionamiento constante”.

Nos interesa hacer hincapié donde se indica que es centralmente dirigido y descentralizado en su gestión. La planificación era fundamentalmente responsabilidad del Estado Nacional, pero era necesario que el sistema llegara hasta el último rincón del país para garantizarle a los ciudadanos la cobertura médica esencial.

El SNN se distinguía de otros por la participación activa de la comunidad en los asuntos concernientes a la salud pública. Un ejemplo de ello lo constituye la designación de “responsables de salud” en los sindicatos, comités, asociaciones de pequeños agricultores y federaciones de mujeres. Se quería conseguir, también, la formación de un grupo de personas para el desarrollo de determinadas acciones de salud en el seno de la comunidad, donde además se proponían voluntarios.

El propósito del Gobierno Revolucionario en su proyecto político nacional, emancipatorio y justo era la equidad en el acceso y uso de los servicios de salud. Se buscaba una igualdad de oportunidades real. Para lograrla era necesario que el Estado tomara parte en el asunto y aunara sus esfuerzos en pos de revertir la brecha que existía entre los ingresos de los más ricos y los más desposeídos. Entre las conquistas que tuvieron lugar, podemos destacar: la extensión de cobertura a zonas rurales, buscando la federalización del servicio y la total gratuidad de los servicios médicos, incluyendo en este punto sus componentes de más alto costo, tales como hospitalización, la obtención de medicamentos, las consultas médicas, los exámenes de laboratorio y otros, mediante el desarrollo de canales de comunicación y traslado en las zonas más inhóspitas. Además, el precio de las medicinas fue reducido y se nacionalizaron los laboratorios farmacéuticos privados.

En otros lugares, los precios de los remedios en muchos casos superan hasta diez veces los costos de producción. La publicidad prácticamente condiciona lo que se vende y lo que no. Esta es la cuestión por la cual la prensa cubana no practica la publicidad comercial. En Cuba, esta herramienta se utiliza para educar y concientizar evitando así la exaltación de los valores consumistas que tanto daño provocan.

Este sistema ha podido ser continuado a través del tiempo ya que su principal sustento ha sido la voluntad política, manifestada en un acuerdo social entre el gobierno, entidades sociales y la comunidad en general. Dicho acuerdo ha permitido una correcta ejecución del plan de Salud incluyendo durante los años posteriores las necesarias innovaciones.

El modelo cubano nos deja una enseñanza: el gasto público no es necesariamente el padre de todos los males. El liberalismo clásico nos quiere hacer creer que el “exceso de gasto público” es el principal culpable de las distorsiones en la economía y la inflación. El objetivo de dicha artimaña es que éste sea recortado, logrando así una reducción en las funciones del Estado y permitiendo que las empresas extranjeras instaladas en nuestros territorios desplieguen sus negocios y acumulen abundantes ganancias. Si estos ajustes se llevan a cabo, el sistema de salud puede ser uno de los perjudicados.

 

Fuentes:

OMS: “El sistema de salud de Cuba es un modelo para el mundo”

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S003475152003000300010&lng=es&nrm=iso&tlng=es/

https://www.redalyc.org/pdf/439/43930020008.pdf

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342011000800012

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34661998000200007

La biotecnología y el sistema de salud cubano frente a la COVID–19 (+ Video)

https://www.scielosp.org/pdf/rcsp/2009.v35n1/10.1590/S0864-34662009000100003

http://scielo.sld.cu/pdf/rme/v35n1/tema10.pdf

 

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