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Superávit en la balanza comercial macrista. ¿A costa de qué?

Cada minuto de cada día se generan enormes cantidades de datos. Somos bombardeados con miles de impactos visuales, números y gráficos continuamente. Debemos detenernos a analizarlos para evitar la proliferación de información engañosa o falsa: la balanza comercial, es un ejemplo.

El INDEC presentó su último informe “Intercambio Comercial argentino”. En este se manifiesta que en febrero de 2019 las exportaciones alcanzaron 4.464 millones de dólares y las importaciones 4.004 millones de dólares, en tanto el intercambio dejó una tajada de 460 millones generando el denominado superávit comercial.

Uno podrá decir: ¡Al fin un número le da bien a Cambiemos! Pero no es tan así: no queremos decir que “el INDEC mienta”, si no que es necesario evaluar mejor las consecuencias del intercambio comercial superavitario.

Como bien indica el informe, las causas de tal logro se deben esencialmente a la disminución del 22,9% de importaciones en febrero de 2018, mientras que las exportaciones sólo aumentaron 3,7% en el mismo período.

Los defensores del mercado interno podrían festejar el hecho de que, al no importar las mercancías, estas se compren dentro del país. Pero no es así.

Respecto a las importaciones, las mayores caídas correspondieron a: vehículos automotores de pasajeros; piezas y accesorios para equipos de transporte; equipos de transporte industrial; metales comunes y sus manufacturas; máquinas, aparatos y material eléctrico y sus partes; bienes de consumo. Es decir, todo aquello vinculado al desarrollo industrial y fabril del país, se fue a pique. Mientras el incremento de las exportaciones se registró en: aceite de soja, carne bovina, trigo y morcajo; entre otros productos.

Luego podemos relacionar que mientras se exportan litros de aceite de soja, una fábrica argentina tras otra cierra por la imposibilidad de mantenerse a flote, debido a la incapacidad de competir con la apertura a la producción extranjera. Esto es el “libremercado” que en los textos clásicos suena tan bien, pero no, cuando se aplica a países periféricos.

Así lo demuestra otro informe del INDEC, que afirma que la capacidad industrial de nuestro país funciona al 56,2% de sus posibilidades, registrando el mayor descenso desde que nos gobierna la alianza Cambiemos.

El siguiente gráfico puntualiza con qué países intercambiamos comercialmente y cómo es la relación sumisa y masoquista de Macri con los EE.UU.:

En definitiva, festejar el superávit comercial es casi como alegrarse por haber ahorrado, en la economía doméstica, $100 por día, habiendo dejado de almorzar. El ejemplo es claro: mirando solamente la balanza comercial perdemos de vista el estado catastrófico en el que nuestro país se consume, mientras unos pocos negocian con lo que no les pertenece.

Fuentes:

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ica_03_19.pdf

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/capacidad_03_19.pdf

 

 

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