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Tras la salida de Mattis, crecen los rumores de una intervención militar en Venezuela

La intervención de los Estados Unidos en asuntos latinoamericanos ya es moneda corriente, tristemente. Desde el apoyo mediático y económico a ciertos candidatos a los intentos de asesinato y el intervencionismo militar, la CIA norteamericana ha tratado en incontables ocasiones el poder garantizar su influencia en la región a toda costa.

Los hechos vividos por los venezolanos en las últimas décadas dan cuenta de esto: bloqueos económicos, golpes mediáticos, golpes de mercado e intentos de homicidio han aparecido una y otra vez en Venezuela desde la asunción de Chavez al poder hasta el actual mandato de su sucesor Maduro. Los diversos mandatarios que han presidido la Casa Blanca a lo largo de los años han cuestionado una y otra vez a la democracia venezolana, con claras señales intervencionistas.

Pero la preocupación democrática norteamericana siempre ha tenido el mismo fin: voltear por todos los medios posibles a los gobiernos que no sigan sus lineamientos y perjudiquen sus intereses económicos. No es casualidad que Venezuela se ubique sobre  la reserva probada más grande de petróleo del mundo (datos de la OPEP del 2010).

Ahora con el apoyo de sus alfiles en los gobiernos de Brasil y Colombia, la CIA planea un nuevo ataque contra la soberanía en Venezuela para garantizar sus negocios allí.  Allá en 2009, Hugo Chavez expropiaba y socializaba los bienes y las ganancias asociadas a la explotación petrolífera y desde entonces es un enemigo de la “democracia” planteada desde Washington. Esa democracia que solo sirve para garantizar negocios y si no debe ser intervenida, por los medios de comunicación, por el apoyo a un candidato afín o por las armas.

Repudiamos las políticas norteamericanas en nuestro territorio nacional latinoamericano que solo buscan el someternos para afianzar sus negocios. En todo el mundo, ellos exportan sus patrones de consumo nefastos que hambrean a unos pueblos para convertir a otros en consumidores compulsivos y llevarse grandes ganancias.

El crimen de Venezuela fue decir que “no” y la condena yanqui por eso es una intervención militar con barniz democrático.

RIN


LPO habló con fuentes de alto nivel en el equipo de un precandidato presidencial demócrata que alertaron de una posible incursión militar estadounidense en Venezuela. De acuerdo con los asesores consultados, Donald Trump podría aliarse con Jair Bolsonaro en Brasil e Iván Duque en Colombia para lanzar un ataque contra el régimen de Nicolás Maduro.

Una segunda fuente de alto nivel en Washington informó a LPO que desde el lunes pasado la CIA está reclutando nuevos analistas de habla hispana, aunque dijo que no había nada confirmado todavía.

La semana pasada Bolsonaro se habría reunido en Washington con John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump, y Stephen Bannon, ex estratega presidencial y principal impulsor de la alt right estadounidense. La renuncia ayer del general James Mattis, secretario de la Defensa, podría ser una señal preocupante para el régimen.

Con una población tan desmoralizada, con bombardear dos o tres edificios estratégicos y tomar el aeropuerto de Caracas ya está. Ellos mismos se terminan por cargar a Maduro. La verdad es medio angustiante.

Mattis, quien continuará como secretario de la Defensa de EU hasta febrero, encendió las alarmas en Washington y el resto del mundo con su salida. Durante poco menos de dos años ha servido de contrapeso a las voces más radicales al interior de la administración Trump, como la de Bannon, Bolton, quien lleva décadas abogando por una incursión militar en Irán, o el asesor presidencial Stephen Miller. Su salida podría incrementar la posibilidad de una incursión militar en Venezuela.

De acuerdo con las fuentes consultadas, el vicepresidente Mike Pence estaría de acuerdo con el plan de intervención.

“Con una población tan desmoralizada, con bombardear dos o tres edificios estratégicos y tomar el aeropuerto de Caracas ya está. Ellos mismos se terminan por cargar a Maduro”, señaló la fuente. “La verdad es medio angustiante”.

En agosto de 2017 Donald Trump envió un mensaje muy claro al régimen de Maduro cuando, de pie en los jardines de la Casa Blanca, aseguró que no descartaba “la opción militar” para Venezuela. El madurismo respondió de inmediato. El ministro de la Defensa Vladimir Padrino López dijo se trataba de un acto de “extremismo supremo”. Maduro intentó contactar a Trump ese mismo día. La Casa Blanca informó en un comunicado que Trump había rechazado la llamada y que “estará encantado de hablar con el líder de Venezuela tan pronto como la democracia sea restaurada en ese país”.

Maduro responsabilizó de manera directa a la administración Trump de ordenar el atentado contra su vida en agosto pasado, cuando drones con explosivos estallaron en un evento donde estaba el presidente. Dijo que Bolton había planeado “llenar a Venezuela de violencia”. Bolton calificó a Venezuela como miembros de la “troika de la tiranía” en Latinoamérica y advirtió que les harían frente.

Este mismo mes Maduro dijo que había un plan en marcha para asesinarlo. “John Bolton es el jefe del Plan Venezuela, prepara varios lugares donde se están entrenando fuerzas mercenarias y paramilitares”.

Aseguró que el plan se armó en colaboración con Iván Duque y que cuenta con “734 mercenarios, entre colombianos y venezolanos”.

“El gobierno de Iván Duque es cómplice de Bolton para traer violencia a nuestro país”, dijo. Acusó además al vicepresidente electo de Brasil, el general Hamilton Mourao, de participar en la trama.

“La salida de Mattis parece apuntar en esa dirección”, puntualizó la fuente consultada por LPO.


LaPolíticaOnline

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