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Un incendio que empezó en Casa Rosada y prendió fuego el país

Las exitosas medidas del gobierno enriquecen a los buitres y empobrecen a los trabajadores. Un largo camino especulativo, que rifó más 50.000 millones de dólares y los tapó con deuda, fue empedrado con humo duranbarbista por televisión, pero el bolsillo no perdona el salvaje ajuste, de los representantes del sistema financiero internacional. La economía de nuestro país se deteriora bajo el discurso único del libre mercado y los eufemismos climáticos que les toman el pelo, a todos sus habitantes, los llena de desesperanza.

Ajustando cada vez con más fuerza la cuerda, para colgar pueblos, el radicalismo macrista y sus jefes porteños acuden mediante ruegos al amo financiero por $15.000 millones de dólares, ahora bien, se patinaron 13.000 en 3 meses. El FMI ya les enseñó varias veces como estrangular bien a sus países en nombre de los números, pero parece que no aprenden la lección: gobernar es transferir divisas y echar laburantes, muchos laburantes. Sin embargo, se vuelven sobre sus pasos y se comen sus imprecaciones contra el intervencionismo de Estado en favor de los que menos tienen. Después de 3 años de gobierno y 12 de apostolado antiperonista suben las retenciones y aumentan la AUH.

Inclusive los buitres no encuentran agradable la carroña de los activos financieros de países emergentes (tal es el nombre de su codicia). Templeton es un conglomerado de derivados financieros que no apostaron al dólar y babeando sobre sus LEBACS pensaban en acaparar papelitos de deuda soberana como antaño. Parece que el choque de cabezas entre Macri y Caputo se salió del manual de saqueo soberano y perdieron 1230 millones de dólares esperando que aumentase la tasa del bono.

Pero afuera de Olivos hace frío. Miles de compatriotas son sumergidos en la pobreza y la indigencia más indignas. Muchos no llegan a fin de mes junto a los PYMES que los empleaban. Algunos añoran huir del desastre y esperar tiempos mejores, lejos de los suyos, en el extranjero.  “Sólo iniciar la solicitud de la ciudadanía cuesta $10.000. Y para comenzar con el del pasaporte hay que abonar $4.000” – señala una nota del día de hoy en el diario Los Andes, sin embargo, la vieja Europa ya no es la tierra prometida en medio de la guerra comercial entre EE. UU y China.

Con el Ministerio de Trabajo desmantelado; los gremios en lucha cada vez más convocante, pueblan las calles mientras observan el paraje desolador que augura la violencia con que terminaron los gobiernos que ajustaron hasta el final. Pero la salida del laberinto es una, por arriba en helicóptero o por abajo vía constitucional. Se barajan mil posibilidades, pero el castillo de LEBAC puede caer en cualquier momento.

 

(Con información de Los Andes¹, y ²)

 

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Dr. Alejandro Piscitelli
Secretario General ADUME. Docente Universitario. Médico.
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